23/08/2026
A veces no perdemos una oportunidad porque salió mal.
La perdemos porque el miedo no nos dejó intentarlo.
Queremos empezar algo, pedir una oportunidad, cambiar una costumbre o iniciar un proyecto… pero antes del primer paso aparece una pregunta:
“¿Y si me sale mal?”
Y entonces dudamos, aplazamos o decidimos esperar.
El miedo a equivocarnos, quedar mal o sentir que no somos capaces puede detenernos antes de descubrir lo que realmente podíamos hacer.
Pero no intentarlo también tiene un precio: quedarnos con la duda de lo que habría pasado.
No necesitas sentirte completamente seguro para empezar.
A veces basta con hacer pequeño el primer paso.
¿Qué estás dejando de intentar por miedo a equivocarte?
Serie: Pequeñas batallas de todos los días.
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