31/08/2026
Hoy despedimos con profundo dolor a un gran amigo, colega y ser humano. Su nobleza, bondad y calidad humana dejaron una huella imborrable en quienes tuvimos el privilegio de conocerlo.
Fue un excelente educador, entregado a su vocación y siempre dispuesto a enseñar con paciencia y generosidad. Como esposo y padre, fue un hombre profundamente amoroso, entregado a su familia y especialmente a sus hijos, a quienes quiso con todo su corazón.
Su fe y su apego a Dios fueron siempre una guía en su vida. Supo perdonar incluso a quienes le hicieron daño, demostrando que la grandeza de un ser humano está también en la capacidad de amar y perdonar.
Hoy no solo lloramos su partida; también agradecemos a Dios por habernos permitido compartir parte de nuestro camino con él.
Descansa en paz, querido amigo y colega. Tu ejemplo, tu nobleza y tu recuerdo permanecerán siempre entre nosotros.