10/07/2026
No sé a ustedes, pero a mí me pasa que cuando alguien está muy ansioso o muy enojado, mi cuerpo también responde. Se tensa.
Me toma intención y presencia abrirme para acompañar sin fusionarme con lo que la otra persona está viviendo. A veces necesito recordarle a mi cerebro y a mi cuerpo que estoy a salvo.
¿Les ha pasado lo contrario?
¿Que son ustedes quienes están ansiosos o enojados y la presencia de alguien, su forma de escuchar o unas pocas palabras, ayudan a que todo empiece a calmarse?
La semana pasada me ocurrió. Estaba muy nerviosa y enojada porque me enteré de que habían robado a alguien a quien aprecio. Llamé a una amiga que también la conoce y, después de apenas un par de minutos hablando con ella, sentí cómo mi cuerpo empezaba a regularse. Pude respirar mejor, pensar con más claridad… fue como volver a mí misma.
Creo que podemos convertirnos en esa presencia para otras personas.
No porque tengamos todas las respuestas o sepamos qué decir, sino porque aprendemos a sostener la intensidad emocional sin perdernos en ella.
Y eso también se practica.
Habrá días en los que nos salga muy bien y otros en los que no. Es parte de ser humanos.
Por eso creamos el Grupo de Práctica de Comunicación Empática: un espacio para desarrollar estas habilidades en un entorno seguro, aprender juntos y fortalecer nuestra capacidad de acompañar… cuidando al otro y cuidándonos también.
💛 Comenta PRÁCTICA y te envío toda la información.