18/07/2026
El 28 de marzo de 1988, Los Prisioneros convocaron a la prensa para anunciar una gira de cuarenta fechas por Chile. Durante la conferencia, Jorge González dijo que los tres votarían por el “No” en el plebiscito que decidiría la continuidad de Augusto Pinochet. Poco después, alcaldías y recintos comenzaron a revocar permisos. Algunos espacios estaban controlados directamente por autoridades cercanas a la dictadura; otros cerraron sus puertas por miedo a represalias.
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El 28 de marzo de 1988, Los Prisioneros convocaron a la prensa para anunciar una gira de cuarenta fechas por Chile, desde Arica hasta Punta Arenas. Durante la conferencia, Jorge González dijo que los tres votarían por el “No” en el plebiscito que decidiría la continuidad de Augusto Pinochet. Poco después, alcaldías y recintos comenzaron a revocar permisos. Algunos espacios estaban controlados directamente por autoridades cercanas a la dictadura; otros cerraron sus puertas por miedo a represalias. De los cuarenta conciertos planeados, la banda apenas logró realizar siete. La gira más grande de su carrera se desintegró sin una prohibición nacional escrita: bastaron llamadas, permisos cancelados y puertas cerradas ciudad por ciudad.
La presión también llegó a la casa de la madre de González. Según registros de la época, recibió más de diez llamadas con amenazas y una carta que advertía que podían llenarlo de balas. El grupo solicitó protección, pero siguió apareciendo en actos por el “No”, incluido el cierre de campaña frente a una multitud. Después del plebiscito, Los Prisioneros trasladaron la gira al extranjero y tocaron en Colombia, Ecuador, Perú y Argentina. Su disco La cultura de la basura pudo circular, pero su presentación dentro de Chile quedó cercada. La dictadura había tolerado canciones como “El baile de los que sobran” durante años. Solo reaccionó cuando sus autores dijeron públicamente cómo votarían.