La danza y el baile han sido la oportunidad de manifestar su vitalidad,
adorar a sus dioses, rendir culto a la naturaleza, conquistar y sobre
todo identificarse con su comunidad, por ser el reflejo de su pasado
cultural. De hecho la danza popular y el baile constituyen la raíz de la
tradición y del folclor, siendo llamada especialmente la sustancia característica
del ser humano. En la actualidad, se pretende crear conciencia de lo importante que es
dedicarse tiempo, cuidarse y respetarse. Ahora bien, el baile no distingue
edad, s**o, raza, estrato, religión ni nacionalidad y a pesar de esto
es considerado un lujo o una ociosidad, como muestra, el moderado índice
de asistentes a terapia artística y lo que es peor, creer que los adultos
mayores no pueden unirse a la clase. Entre tanto, enfermedades como la mala circulación, la fatiga y el estrés
aquejan a diario a la población de este y otros países por no tener el
hábito de ejercitarse. Suponiendo que cada persona dedica quince minutos
para bailar… Se podría decir que su salud mejoraría de forma
sustancial, puesto que el movimiento constante de los músculos relaja
el cuerpo y lo mantiene sano. Por eso, se recomienda la terapia del baile
dado que es una buena actividad para desarrollar el estado físico, combatir
los niveles elevados de colesterol, estimular el sistema nervioso
central y la actividad cerebral, prevenir el envejecimiento y a su vez aliviar
dolores físicos o psicológicos, sin ser necesaria una rutina exigente
o muy intensa.