18/06/2024
Cómo terapeuta ocupacional tengo 25 años trabajando con niños y sus familias, ha sido y es un viaje espectacular, sin embargo no puedo dejar de ver la realidad que vivimos, me sigue sorprendiendo que las personas inviertan más en cómo se ven y en lo que tienen, que en cómo viven y sienten, he tenido padres que me dicen que no tienen cómo pagar las terapias, mirándome desde sus ropas de diseñador, joyas y lujos, personas que remodelan sus casas o compran nuevas, pero no tienen para asistir a un profesional de salud mental para sanar sus heridas y las heridas en sus hogares, padres que viajan por el mundo y no tienen tiempo de jugar media hora con sus niños, niños abandonados en sus propias casas porque las redes sociales son sus vidas y cada mensaje que llega es de vida o muerte, hijos relegados a vivir en cuatro paredes presos de pantallas que no saben montar una bici, niñeras y empleadas educando hijos que no son suyos. Y así la lista podría seguir, no nos quejemos, cuando todos los días como humanidad damos a luz más diagnósticos, más traumas, que después nos explotan en la cara.
Este escrito es mío, y si tienes algo que decir dímelo.