Mi Jubilacción

Mi Jubilacción

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Acciones y reflexiones con las cuales podrás disfrutar plenamente tu vida tras la jubilación

02/10/2023

Compartiendo mis aprendizajes en las cuatro dimensiones de la vida humana: corporal, intelectual, emocional y espiritual.
Por: Juan Gregorio Vélez V.

0. Introducción

1. Dimensión Corporal:
- Respiración
- Alimentación
- Sangre
- Higiene
- Habilidad
- Espacios
- Relajación
- Salud
- Posturas
- Energía
- Economía
- Habla
- Oídos
- Ojos

2. Dimensión intelectual:
- Retomamos el habla, la escucha y la Observación
- Pensamiento
- Imaginación
- Preguntas
- Intelecciones
- Memoria
- Creencias
- Crítica
- Decisión
- Evaluación
- Diálogo
- 3 y 4 cerebros
- Educación
- Manuales de referencia
- Higiene mental

3. Dimensión emocional:
- Vida familiar
- Amistad
- Emociones
- Emociones y respiración
- Estructura lingüística de las emociones
- Sanación
- Energía sexual
- Solidaridad
- Hábitos

4. Dimensión espiritual:
- Interpretaciones
- Trascendencia
- Construcción de sentido
- Objetivos
- Comunidad
- Reconocimiento actual
- Meditación
- Unión de cerebros
- A dónde llegar
- Voluntad divina
- Evangelizar
- Responsabilidad
- Un legado de amor
- Vida eterna



0. Introducción: Aceptando una invitación, he querido consignar algunos aprendizajes para compartirlos. Las cuatro dimensiones, vienen de varias fuentes, pero yo las aprendí en el hábito 7 de Stephen Covey: “Afilar la Sierra”. Allí propone el dedicar algunas de las 168 horas de la semana al mantenimiento del propio ser. En el Hábito 4, presenta cuatro cuadrantes para el manejo del tiempo y en el segundo, de lo que es “Importante – no urgente”, coloca las actividades que pueden mejorarnos el cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu. Los invito a escucharlas buscando elementos en los que cada uno puede mejorar y llevarlas a la práctica hasta que se vuelvan hábito en sus vidas. También me gustaría recibir sus comentarios y retroalimentaciones.

1. Dimensión Corporal:

- Respiración: Pasada la etapa intrauterina, nuestra primera actividad autónoma fue respirar para poder llorar. El final de la vida estará marcado por dejar de hacerlo. Entre esos dos momentos nos corresponde respirar bien. El bebé lo hace inconscientemente bien. Le vemos cómo al inspirar infla su barriga y al expirar la contrae. Así debe ser siempre. Es importante que sea por la nariz. Por allí entra aire puro y caliente a los pulmones. Si lo hacemos por la boca el aire será frio y con polvo afectando las amígdalas (que están hechas para purificar líquidos y no aire) y la posibilidad de contraer caries en los dientes. El aire que entra a los pulmones se puede medir por litros. Una buena y suficiente capacidad pulmonar garantiza una mejor oxigenación de la sangre y que al hablar, tengamos aire suficiente para cada frase y podamos hacer la pausa cerrando la boca, para volver a respirar por la nariz. Una manera simple de saber si tomamos aire suficiente y lo sabemos expulsar paulatinamente es la siguiente: Tomar aire por la nariz y comenzar a contar los números con un buen tono de voz, hasta agotar el aire en los pulmones. Un adulto en condiciones normales debe poder contar hasta 60 o más, que corresponden a unos 5 litros de aire en los pulmones. Luego volveremos a este tema para aprovechar la buena respiración en otras dimensiones.

- Alimentación: Nuestro cuerpo está constituido por sistemas, órganos, tejidos y en última instancia por células. Estas células necesitan para permanecer vivas tanto oxígeno como nutrientes. El oxígeno lo adquirimos por la respiración y los nutrientes por la alimentación: Desde la leche materna con todos sus nutrientes y defensas, hasta la perfecta alimentación bien balanceada e inteligente de la persona adulta y sana. El consejo de mamá fue: “mijo coma de todo, pero poquito”. Salvo las comidas que hemos descubierto nos caen mal, debemos buscar ingerir todo tipo de frutas y verduras, proteínas, carbohidratos y cereales. Respetando múltiples creencias que autolimitan la ingesta de alimentos, personalmente agradezco a la creación todo lo que me proporciona para alimentar mis células. El agua debe estar permanentemente presente en nuestra vida. Mejor sola, antes o después de las comidas. Las frutas preferentemente solas unos 20’ antes de las comidas. Entre menos azúcar mejor. Y las harinas con mucha moderación. Es fundamental aprender a masticar muy bien los alimentos antes de enviarlos al estómago. Los expertos recomiendan más de 30 masticadas por bocado. Y mientras se mastica que solamente haya en boca saliva, ningún otro líquido, para que el alimento llegue al estómago, solo acompañado por la saliva y se produzcan así los jugos gástricos adecuados para la digestión. Cuando puedo, tomo vino con la comida, después de haber masticado el bocado. La cerveza me gusta tomarla antes del almuerzo, no durante el mismo. Caminar después de las comidas ayuda a una mejor digestión. Recordemos que el aire de la respiración y la comida de la digestión comparten la faringe y por la laringe solamente debe entrar el aire. Esto hace que el orden lógico es respirar primero y tragar después. Es decir que cuando esté entrando comida, esté saliendo aire. De lo contrario corremos el riesgo de que la comida se vaya a la tráquea y nos atoremos. Finalmente volvemos al tema de la respiración para decir que si ésta es diafragmática, es decir al inspirar bajamos el diafragma y sacamos la barriga y al expirar lo subimos y la entramos, estaremos masajeando el sistema digestivo y estimulando su movimiento, para evitar el estreñimiento.

- Sangre: Tanto el oxígeno como los nutrientes viajan por todo el cuerpo en la sangre de las arterias hasta llegar a todas y cada una de las células. De regreso, la sangre por las venas trae los residuos de la combustión energética sucedida en cada célula. Nuestro corazón es el encargado de impulsar la sangre de ida y de atraer la de regreso. Él les pasa a los pulmones los residuos gaseosos y de los pulmones extrae el oxígeno para enviarlo a todo el cuerpo. También toma los nutrientes del intestino, los hace pasar por el hígado, hace purificar el agua en los riñones y a su vez va trayendo los deshechos de nutrientes al colon y los líquidos residuales a la vejiga. La sangre es la encargada de estimular los movimientos de todos los músculos, de interactuar con los huesos y de conservar la piel.

- Higiene: Para ser coherente con el orden de los temas, comienzo por la limpieza de nariz y garganta. Para la primera se toma un pocillo con agua tibia y sal, o con suero fisiológico tibiado. Se llenan los pulmones de aire, se introduce la nariz en el pocillo y se bombea en la laringe como cuando se quiere soltar flemas. Esto hace subir el agua por las fosas nasales hasta sentirla en la garganta. Se deja salir el agua por las fosas nasales. Se repite esto mismo unas tres veces y al final inclinada la cabeza en el lavamanos dejamos salir el agua de una fosa nasal y luego de la otra. Con el agua restante hacemos unas tres veces gárgaras para limpiar la garganta. Cepillado de dientes para su conservación en buen estado, pues son definitivos en la masticada y ésta en la digestión. Basta ½ centímetro de crema dental en el cepillo. No uso agua al lavármelos. Solamente la crema y ésta se va aumentando con la saliva. Los dientes de arriba se cepillan de arriba hacia abajo y los de debajo de abajo hacia arriba, tanto por fuera como por dentro. Se escupe varias veces y queda limpia. Conviene algunas veces en la semana usar seda dental y enjuague. Me gusta bañarme el cuerpo y el cabello (el poco que me queda) con agua fría, jabón, champú y acondicionador. Unas dos veces por semana uso un estropajo para una limpieza más fuerte de las células muertas de la piel. Para limpiar la cera de los oídos, una vez por semana utilizo topitos de algodón, después de ducharme. Quien sienta que tiene poca sicomotricidad fina es mejor que no lo haga pues puede lesionarse. En la primera lavada de manos de la mañana aprovecho para lavar con agua pura y fría los ojos.

- Habilidad: Nuestras cuatro extremidades, manos y pies, (lástima haber perdido la cola) son el mejor complemento de nuestro cerebro. Ellas nos permiten movernos y manipular nuestro entorno. La historia de la humanidad ha estado marcada por la fabricación de artefactos y herramientas que aumentan nuestras potencialidades. De ahí que todo lo que hagamos por aprender a usarlos bien, nos hará más hábiles para su manipulación. Personalmente, gozo mucho durante las horas que paso en mi taller en la finca. Allí he ido reuniendo poco a poco muchas herramientas útiles. He aprendido a usarlas y a tener los cuidados que cada una requiere, para que funcione bien y para evitar accidentes. Me hace muy feliz transformar una tabla vieja en una repisa útil y fabricar toda suerte de ayudas en madera. También me gusta aceptar el reto de reparar objetos rotos o dañados. Aprender a montar en bicicleta, en patines, a caballo… son habilidades que pueden acompañarnos toda la vida. Practicar deportes es otra habilidad que puede mejorar mucho el estado físico y contribuir en el proceso de socialización con otras personas.

- Espacios: Nuestro cuerpo está diseñado para ocupar espacios, desde la caverna más primitiva hasta el apartamento más lujoso. Es el tema de la arquitectura que nos permite acondicionar los espacios de manera adecuada y agradable para las diferentes actividades de nuestra vida. Sus condiciones mínimas son que estén ventilados para que allí se pueda respirar bien. Que tengan suficiente iluminación, mejor natural que artificial, para que podamos ver cómodamente lo que estemos haciendo. Al llegar a un espacio nuevo, conviene hacer un pequeño panorama de riesgos: mirar qué puede ser peligroso para las diversas edades de los visitantes, qué elementos pueden representar un peligro para quien se desplaza por ese lugar, tanto al caminar como posibles golpes en la cabeza. Posibles problemas con agua, fuego, electricidad, abismos, etc. El sentirnos a gusto en los diferentes espacios que habitamos tiene que ver con su orden y limpieza. Los muebles que utilicemos en los espacios deben ser adecuados en su tamaño y en su forma a las personas que los van a usar.

- Relajación: Vivir la vida ordinaria normalmente fatiga, cansa y genera tensiones. Es el estrés tan frecuente en nuestra vida moderna. Para ello un buen método es aprender a relajarnos muscular y psíquicamente. Basta sentarnos o acostarnos (puede ser de pie). Hacer un estiramiento de brazos y piernas mientras hacemos un gran bostezo. Cerramos los ojos y los colocamos como mirando hacia arriba. Comenzamos a respirar lenta pausada y rítmicamente, recorriendo el cuerpo de arriba hacia abajo, contrayendo la musculatura de esa parte del cuerpo y dejándola relajada: frente, ojos, mandíbula, cuello, hombros, brazos, manos, columna, pecho, abdomen, perineo, piernas, rodillas, pies. Estamos despiertos y conscientes, pero no nos importan cosas insignificantes que pasan alrededor. Podemos imaginamos un paseo por un bosque, una montaña, una playa, un río… y gozarnos como si estuviéramos físicamente allí. Nos alegramos con el canto de los pájaros, el perfume y el color de las flores, las mariposas, el sonido de los arroyos, etc. Al terminar contamos hasta cinco, nos estiramos y bostezamos de nuevo. Quedamos como nuevos para lo que pueda suceder luego.

- Salud: Una definición simple es que todo nuestro organismo funcione bien y no nos duela nada. Pero lograr ese estado de salud requiere atención. Los temas anteriores tienen que ver con la salud. Una buena respiración es indispensable. Alimentarnos suficiente y adecuadamente es un arte y su principal resultado es la buena salud. La higiene es otra condición indispensable. Muchas enfermedades e infecciones entran a nuestro cuerpo por malos hábitos de limpieza. La preparación de los alimentos requiere una higiene especial. Los espacios pueden ser saludables o, todo lo contrario. La relajación contribuye muchísimo al restablecimiento de la salud.

- Posturas: Nuestros cuerpos tienen muchísimas posibilidades de movimiento y de quietud, pero no todas las posturas son saludables y algunas pueden crear lesiones. Por eso el atender a las posturas adecuadas en cada actividad es muy importante. La ergonomía nos ayuda a comprender mejores posturas en diversas actividades. La pregunta más simple ante cualquier postura es ¿me siento cómodo? Si la respuesta es no, basta mirar qué se puede cambiar para estar más cómodo. Por ejemplo: muchas actividades las realizamos sentados. ¿La altura del asiento es adecuada a la medida de mis piernas? ¿O conviene bajarla o subirla si es posible o colocar un apoyapié que permita no sentir fuertemente el borde del asiento en la parte baja de los muslos? ¿La espalda queda bien apoyada? ¿O hay que ajustar el espaldar? ¿La altura de la mesa es la adecuada a la estatura? Cinco minutos de atención al ajuste del puesto de trabajo puede proporcionarnos un trabajo más agradable y sin dolores al salir de él. Cuando el puesto de trabajo es con equipo de cómputo incluido, es bueno revisar la altura del monitor (ojos a la altura del borde superior de la pantalla), para quedar mirando un poco hacia abajo y no tener que girar la cabeza hacia arriba. Los movimientos entre teclado y “mouse” deben ser laterales y sin esfuerzo. Lo mismo si hay un teléfono cerca que debamos atender. En fin, cada uno puede encontrar sus mejores condiciones y ser más feliz.

- Energía: Nuestros cuerpos son energía. Estar hidratados es sencillamente permitir que la conectividad de nuestras células esté bien. Así como reconocemos la circulación de nuestra sangre, podemos experimentar la circulación de la energía por los meridianos, especies de mangueras por las cuales circula la energía: tanto la que nos llega de la atmósfera y de los rayos solares, como la que nos llega de la tierra, en los alimentos y de la conexión misma con ella a través de los pies descalzos. Cuando nos saludamos de mano o nos abrazamos estamos intercambiando energía. Las palabras transmiten energía. La invitación es a hacer consciente esta característica de nuestro cuerpo y en la medida de las propias posibilidades estimularla y fomentarla. Personalmente la práctica diaria de Chi Kun Shaolín y del Secreto Tibetano de eterna juventud me han mantenido en forma desde hace muchos años. Caminar descalzos en el prado ayuda a eliminar energías que se acumulan por la desconexión que nos producen las suelas, especialmente las de caucho. Tal vez hemos experimentado la energía estática al bajarnos de un vehículo. Una tabla forrada en malla metálica y un cable conectado al polo a tierra de la conexión eléctrica sirve para mantener la conexión con la tierra en las edificaciones modernas.

- Economía: Nuestro cuerpo necesita permanentemente recursos. Estos por definición suelen ser escasos. Por eso una actividad importante de los adultos, pero que se puede fomentar desde la infancia es el manejo adecuado de los recursos. El punto de partida es aprender a agregar valor con cualquier actividad y que este valor agregado se pueda traducir en dinero como recompensa. Esta es la fuente más normal y sencilla de los ingresos económicos. Todo lo que podemos comprar con ese dinero para satisfacer nuestras necesidades, son los egresos. La fórmula económica más simple y poderosa es que los ingresos sean más que los egresos. Eso permite al final de un período contar con unos excedentes (ahorros) que se pueden invertir en mejor calidad de vida o en negocios que renten nuevos ingresos. Presupuestar los posibles egresos del mes y ajustarlos a los ingresos reales con que se cuenta, hace que la vida sea sencillamente tranquila. Los créditos pueden apoyarnos en ciertos momentos de necesidad, pero cuando acudimos al crédito habitualmente, para tapar el hueco del mes, lo que estamos haciendo es agrandar un problema en el futuro. Aceptar sencillamente el nivel de vida que nos podemos dar con nuestros ingresos es la mejor manera de ser feliz con lo que se tiene.

- Habla: Uno de los logros más fantásticos de la evolución de nuestros cuerpos es el lenguaje articulado. Él nos permite tanto comunicarnos con los demás, como pensar al interior nuevas ideas que luego podemos contar con palabras. Los seres humanos hacemos 5 cosas al hablar: 1) Afirmamos o negamos los datos de la realidad que nos rodea. 2) Transformamos nuestro alrededor con declaraciones. 3) Cuando no podemos hacernos cargos de algo, pedimos a alguien que nos haga un qué, según un cómo y para un cuándo. 4) Si alguien cae en la cuenta de que otra persona no puede hacerse cargo de algo le ofrece asumirlo con las mismas tres condiciones y 5) Tanto la petición como la oferta cuando son aceptadas se convierten en promesa. Toda la vida nos la pasamos afirmando, declarando, pidiendo, ofreciendo o prometiendo. Revisar nuestras formas de hablar en estos cinco actos nos puede ayudar a mejorar las comunicaciones. La siguiente dimensión que revisaremos se basa en esta posibilidad lingüística.

- Oídos: Este mecanismo maravilloso es capaz de transformar sonidos en mensajes para nuestro cerebro. Cuando queremos comprender el mundo de la comunicación, pensemos que tenemos dos oídos y una boca. Esa debe ser la proporción en nuestras conversaciones: escuchar el doble de lo que hablamos. No basta con oír, necesitamos escuchar, que es la interpretación de lo que oímos. Cuidemos nuestros oídos especialmente de ruidos extremos de motores o de música. Trabajando en talleres conviene tener a mano tapa oídos que nos permitan disminuir los decibeles y así preservarnos del daño auditivo.

- Ojos: Es otro mecanismo de relación con nuestro entorno. Aprender a observar es una de las claves para vivir bien y en armonía con los demás. Nuestro ser fundamental es el de observadores y si nos referimos a lo que observamos como algo nuestro, evitamos estar juzgando la realidad y lo que es peor a los demás. Una manera sencilla de comenzar una conversación, es decir: “yo veo…” Las otras personas podrán decir tranquilamente lo que ellas ven y allí podrá nacer la visión compartida. Las frases que comiencen con “Tú estás, o tú eres…” probablemente nos llevan a confrontaciones innecesarias. Por ahora reconozcamos la maravilla del don de poder ver bien. Aprovechemos todas las oportunidades que nos sucedan para mirar a lo lejos, en el horizonte. El ambiente de ciudad puede acortarnos la vista. Descansar los ojos cuando estamos leyendo o trabajando en el computador es importante. Basta frotarse las manos y tapar con ellas los ojos, mientras movemos estos, de derecha a izquierda, de arriba a abajo, en diagonal derecha arriba a izquierda abajo y de izquierda arriba a derecha abajo. Luego los giramos en el sentido del reloj y luego en sentido contrario (cada movimiento unas 10 veces). Esto estimula la circulación de la sangre en los ojos y descansa las terminales nerviosas que hay en los mismos (Se llama Palming en la metodología de la Dra Tatiana Gebrael). Cuando sea posible, colocarse de frente al sol con los ojos cerrados y girar la cabeza hacia un lado y luego hacia el otro, de tal manera que sintamos sombra en un ojo, pleno sol en los dos y luego sombra en el otro (Se llama Sunning en el mismo método). Así unas 50 veces y luego hacemos el Palming.

2. Dimensión intelectual:

- Retomamos el habla, la escucha y la Observación: Una vez sentimos que nuestro cuerpo está bien dispuesto, dirigimos nuestra atención al cerebro con el cual descubrimos la dimensión intelectual de nuestra vida. En ella podemos comprender que nuestro cerebro fabrica conexiones de datos de la realidad circundante percibidos principalmente por la escucha y la observación, y además crea su propia realidad interior. Su mundo y su experiencia son fascinantes. Quienes tenemos la dicha de creer en un Ser superior, le agradecemos este don maravilloso, que nos hace a imagen y semejanza de Él.

- Pensamiento: Cuando el animal no tiene nada que hacer se echa a dormir, cuando los humanos tenemos ratos de ocio, podemos dedicar tiempo a pensar. En ese pensamiento pueden aparecer imágenes del pasado y entonces las recordamos, o imágenes que nos parecen nuevas y entonces imaginamos. Sobre esas imágenes puede surgir el deseo de conocer, de establecer relaciones entre las mismas y ese deseo se traduce en preguntas. Detengámonos un momento en la comprensión de algunas de estas funciones mentales.

- Memoria: Es la capacidad de traer al presente imágenes del pasado. Hay personas con una disposición especial para recordarlo todo. A otras nos toca ejercitarla y tratar de usarla lo mejor posible. En la medida en la cual somos capaces de almacenar información, la podemos utilizar para nuevas experiencias, sin necesidad de repetir aprendizajes viejos.

- Imaginación: Es la capacidad de generar nuevas imágenes reuniendo datos de imágenes anteriores. Es el origen de la creatividad humana. Es una competencia que muchas personas explotan para su creación de valores económicos, artísticos y culturales.

- Preguntas: El deseo puro, irrestricto e ilimitado de conocer se manifiesta espontáneamente en la pregunta del niño. Él quiere saber qué es eso, cómo es, para qué sirve… Son las preguntas que nos hacemos toda la vida y que son la manifestación de nuestra inteligencia. Una pregunta bien planteada tarde o temprano encontrará respuesta, aunque ello no suceda inmediatamente. Muchas veces el cerebro queda trabajando un buen tiempo sobre la pregunta hasta que aparece un dato que abre la posibilidad de la respuesta.

- Intelecciones: Cuando la respuesta a la pregunta surge en nuestra mente reconocemos una intelección, un acto de entender. Corresponde al “Eureka” de Arquímedes cuando descubrió la hidrostática y la solución al problema planteado por el rey de Siracusa: “¿La corona que me hizo el orfebre tiene todo el oro que le di?” Se podía pesar, pero no medir su volumen. Arquímedes descubrió que, al sumergir la corona en un balde con agua, el volumen de la corona era igual al volumen del agua desalojada y con ese dato probar si la corona era de oro puro o no. Pues bien, sinceramente las intelecciones propias que tenemos en nuestra vida son pocas. Por eso la mayoría de nuestros conocimientos provienen del siguiente tema.

- Creencias: Si revisamos nuestra vida y las cosas que creemos saber, descubrimos que la mayoría son aprendidas o aceptadas de otras personas. Por ejemplo, creemos que el edificio en el que nos encontramos fue bien construido y resistirá un temblor; que el conductor del bus o el taxi que usamos saben manejar bien y nos llevarán seguros a nuestro destino, por no hablar de los pilotos de aviones; la comida que nos sirven en la mesa creemos que está preparada sanamente, etc. Vivimos en un mundo de creencias.

- Crítica: Pero tanto lo que entendemos, como lo que creemos puede ser un error. Máxime en nuestra civilización contemporánea que se autorizó a mentir con medios muy eficaces de comunicación. Entonces la pregunta crítica más sencilla es ¿Esto es cierto? Y la manera de buscar su respuesta es descubriendo las condiciones que debe cumplir algo para ser lo que es. Por ejemplo, ¿qué condición debe cumplir un reloj para que lo sea? Pues que dé la hora adecuada en cada momento. Que sea de oro, cuadrado, grande… no importa. La condición es que sirva para saber la hora y que confrontado en varias oportunidades con otros relojes garantice que funciona a la velocidad adecuada, ni más rápido, ni más lento. Frente a un evento que alguien nos está contando podemos preguntar ¿Quiénes fueron testigos? Nunca tendremos certezas absolutas, pero sí podemos tener una mayor evidencia si buscamos corroborar las informaciones que nos llegan.

- Decisión: Nuestra conciencia no solo conoce, también actúa y para ello debe tomar decisiones sobre los diversos cursos de acción posible. Un extremo en este campo es el de las personas precipitadas que deciden a la ligera sin medir consecuencias y el otro extremo es el de aquellos que se paralizan con tanto análisis previo a la decisión. La virtud está en el medio. Una clave que aprendí para ello es la clave de tres en dos versiones: 1) escribo la decisión posible en la mañana, la reviso y corrijo en la tarde y lo mismo vuelvo a hacer en la noche. Esos tres momentos en tres circunstancias emocionales distintas nos pueden ayudar a ver con claridad lo que debemos hacer. 2) escribo lo que pienso hacer y lo comparto con dos personas de buena voluntad que opinen sobre ello. Este método puede ayudarnos a cometer menos errores.

- Evaluación: También nuestra conciencia puede formarse para descubrir el valor de las cosas. A nivel de nuestra experiencia, bueno es aquello que es deseable, agradable para algunas personas. Es posible que para otras no lo sea. “En materia de gustos no hay disgustos” dice el refrán. Pero a nivel de la inteligencia descubrimos que no todo lo que nos gusta es conveniente y entonces bueno es lo que le conviene a muchos. A nivel de la razón descubrimos que aquello que es deseable y conveniente para todos es un valor. Cuando descubrimos los verdaderos valores es más fácil tomar decisiones si nos dejamos guiar por ellos. Evaluamos principalmente para decidirnos por lo mejor para todos.

- Diálogo: Pues bien, la mejor práctica social para compartir sabiduría y aprender nuevas cosas es el diálogo que consiste en dos o más personas que se escuchan y que se interesan por lo que el otro sabe y dice. Los diálogos comienzan por contar lo que nos pasa y por manifestar nuestras inquietudes y problemas. A medida que sucede el diálogo se va enriqueciendo la conversación, se aclaran las dudas, surgen nuevas perspectivas para mirar los problemas y se comparten datos y oportunidades para mejorar la calidad de nuestras vidas.

- 3 cerebros: Somos distintos de nacimiento y por crianza. Esa diferencia se nota en la manera como asumimos la vida y todos nuestros asuntos. Inicialmente pude aprender la teoría de Baltazar Di Gregory, un brasileño que habla del cerebro izquierdo, lógico, racional, matemático, analítico; del derecho, emotivo, artístico, espiritual, sintético y del cerebro central, metódico, práctico, hábil. Propone una prueba para medir cómo está el balance en cada uno de nosotros de estos tres cerebros. Sugiere que el ideal en todo grupo humano es que haya por lo menos un exponente de cada uno de los tres cerebros para que se complementen y saque adelante el proyecto. En cambio, cuando los tres son del mismo cerebro surgen grupos de discusiones interminables de cerebros izquierdos, grupos románticos y fantásticos de cerebros derechos y grupos de chambones de cerebros centrales.

- 4 cerebros: Después me llegó otra teoría de Thouper Betesa Premium que reconoce los cerebros derecho e izquierdo con diferencias en cada uno de estos lados de una parte frontal y otra basal. Entonces aparece un cerebro frontal izquierdo, uno basal izquierdo, uno basal derecho y uno frontal derecho. A cada uno de estos cuatro cerebros se le reconocen características diferentes en cuanto a lo que valora, sus competencias y cómo procesa la información. Ejemplo: El Frontal izquierdo: Valora el desafío, la controversia, el gerenciamiento, lo técnico, lo cuantitativo y la justicia. Sus competencias son el Análisis estructural, la toma de decisiones, la orientación a resultados, la capacidad numérica, el pensamiento lógico y la precisión. Procesa la información de forma verbal, digital, racional, estructural y con lógica binaria. El método tiene unas reglas de juego para comprender los resultados de sus pruebas en donde si aparece uno de los cuatro predominante se puede reforzar con los dos que le quedan al lado, pero no tiene nada que ver con el que le queda opuesto. Imaginemos cuatro cuadrantes: superior izquierdo es el FRONTAL IZQUIERDO, superior derecho es el FRONTAL DERECHO, inferior izquierdo es el BASAL IZQUIERDO e inferior derecho es el BASAL DERECHO. En mi caso actualmente soy BASAL DERECHO, aunque en mi juventud era FRONTAL IZQUIERDO. Puedo apoyarme en el BASAL IZQUIERDO y en el FRONTAL DERECHO. Es otra manera de reconocer nuestras características y llegar a ser lo mejor de nosotros mismos, sin pretender ser aquello para lo que no estamos adecuados.

- Educación: Nuestra vida está marcada por las oportunidades asumidas para formar nuestras inteligencias. Son los espacios y momentos dedicados a aprender nuevas destrezas y habilidades. Anteriormente también era muy importante aprender muchos contenidos en cada una de las disciplinas. Hoy es más importante tener buen método para procesar conocimientos pues la información está disponible en medios electrónicos. Reconocemos a una persona bien educada en cada individuo que es capaz de comportarse adecuadamente en los diversos ámbitos de la vida: Piensa bien, actúa bien, se relaciona bien y en todas las etapas de su vida encuentra la manera de realizarse como ser humano feliz y útil.

- Manuales de referencia: El mejor sistema que he aprendido para garantizar que lo aprendido se pueda volver a usar y sirva para otros es construir un manual para cada una de las actividades o roles de nuestra vida. Por ejemplo: al llegar a un puesto de trabajo nuevo abrimos un archivo magnético o un fólder físico de hojas coleccionables. Allí se va consignado toda la información útil para ese cargo. Los diversos roles, las relaciones jerárquicas que debe tener en cuenta. las reuniones a las cuales debe asistir, los contactos, los sistemas que emplea, las autorizaciones que tiene y las que debe pedir. Los objetivos del cargo y los indicadores de evaluación, etc. Así mismo cuando se está diseñando y ejecutando una actividad también se puede construir su propio manual. Al terminar un cargo, se le deja al nuevo funcionario el manual que uno construyó, para que lo tenga en cuenta en la fabricación del suyo propio y uno se lleva una copia que puede serle útil en nuevas posiciones. Pienso que es un excelente método para documentar y transmitir conocimientos.

3. Higiene mental: Así como al cuerpo le dedicamos un capítulo para fomentar su higiene, conviene que pensemos en cómo mantener limpia y sana nuestra mente. Reconocer los efectos que producen en nosotros lo que vemos, leemos, oímos y hacemos, puede ser la base de un examen de nuestro comportamiento. Así aprenderemos a distinguir aquello que nos entusiasma, ilusiona, conforta y en síntesis nos hace mejores personas, de aquello que nos entristece, desanima, enfurece, y nos hace personas menos confiables. Ese mirar lo sucedido en la mañana, en la tarde o en todo el día puede irnos dando claves de qué cosas mejoran nuestra vida para fomentarlas y cuales no para abandonarlas. Saber descansar en ciertos momentos para retomar luego la actividad con mejores fuerzas también es higiene mental. Aprovechar los momentos de contacto con la naturaleza, al aire libre despeja nuestro horizonte mental y nos puede llenar de sencillez y entusiasmo para vivir la vida de manera más agradable y productiva.

3. Dimensión emocional:

- Vida familiar: Ser concebido y nacer en una familia es un gran don y quien lo ha tenido debe estar siempre agradecido por ello. Quien no, puede al ser consciente hacerse adoptar existencialmente por una que lo acoja cariñosamente en su seno. Hoy en día se reconocen muchos tipos de familias y para el crecimiento de esta dimensión emocional a la cual nos referimos en este capítulo es importante que cada uno haga un inventario de las emociones que puede vivir en ese ambiente. Contar en la infancia con la ternura, probablemente permitirá vivir una vida más segura. Experimentar la alegría y ejercerla con frecuencia es una fuente de felicidad. En síntesis, además de muchos otros aprendizajes que se dan en el hogar el de reconocer y encauzar las propias emociones es definitivo para contar con la llave que abre muchas puertas en la vida: la inteligencia emocional.

- Amistad: el otro contexto en el cual se forma nuestra vida emocional es el de las amistades. Personas que pueden ser o no de la familia con las que nos unen lazos de afecto, apoyo, reconocimiento mutuo, compañía y crecimiento compartido. Es un laboratorio para aprender y desarrollar buenas emociones. Puede aparecer en el vecindario, el colegio, el trabajo, el equipo deportivo, el grupo musical, la red social, etc. No suelen ser muchas las amistades en cada momento de la vida. Unas perduran mucho tiempo otras no, pero todas nos dejan marcas indelebles.

- Emociones: Las emociones están presentes a lo largo de cada día y las vamos descubriendo porque con cada una de ellas nuestro comportamiento es diferente. Reaccionamos de manera diferente a los diversos estímulos de nuestra experiencia. Por ejemplo: oímos un sonido y nos produce alegría, miedo, tristeza, inquietud… El mismo sonido puede producir diversos efectos en personas diferentes. La emoción es entonces la reacción de nuestro ser a los estímulos tanto exteriores como interiores de nuestra vida. Y es lo que nos mueve a la acción o nos paraliza. Una misma tarea realizada desde la alegría o desde la tristeza puede producir efectos muy distintos. Aprender a reconocer nuestra emoción en cada momento es una manera de vivir conscientemente y de fomentar las emociones positivas y desahogar las negativas. El buen manejo de emociones suele manifestarse en salud física y mental.

- Emociones y respiración: Un primer elemento que puede ayudarnos en el manejo de nuestras emociones es descubrir su conexión con la respiración. Hay emociones muy típicas para ver esta conexión: la risa de la alegría es sencillamente una salida del aire en cascada: ja, ja, ja… El susto del miedo es una inspiración de boca abierta en forma de Ahhh… Los sollozos de la tristeza son unas respiraciones entrecortadas con lágrimas incluidas. Las exhalaciones de la rabia son cortas y fuertes y con puños cerrado. De ahí que cuando queramos neutralizar una emoción, las abuelas nos enseñaron a respirar profundo varias veces y mejor si lo hacemos de pie y en postura de relajación. Los actores de teatro cuando deben salir en escena con una emoción determinada respiran previamente con el patrón respiratorio de esa emoción y salen a la escena con tal emoción bien caracterizada.

- Estructura lingüística de las emociones: Recordemos los cinco actos del habla que hacemos todos los humanos: Afirmaciones, Declaraciones, Peticiones, Ofertas y Promesa. Pues bien, para el caso de las emociones solamente nos referimos a los dos primeros: afirmaciones (A) y declaraciones (D). Veamos un ejemplo: “Se murió el abuelo” (A), “Era quien mantenía unida la familia” (D), “Estamos tristes” (D). Alguien en el velorio, cambia esta estructura y dice: “Se murió el abuelo” (A), “Estaba sufriendo mucho” (D), “Descansó en paz” (D). Las conversaciones entonces pueden hacer que se cambie la emoción de la entrada por otra a la salida. Ejemplo: “Me echaron del trabajo” (A), “Eso es injusto” (D), “Estoy furioso” (D). El amigo le hace un comentario como este: “Sí, te echaron del trabajo, pero siempre has manifestado que quieres ser independiente” (D), “Esta es la oportunidad para realizar ese sueño” (D), a lo cual respondo: “Me entusiasma esa nueva oportunidad que me haces ver” (D). (Paso de la furia al entusiasmo con pura carreta).

- Sanación: Hemos dicho que el buen manejo de las emociones se suele manifestar en salud física y mental. También podemos decir que muchísimas enfermedades son somatizaciones de emociones. Saber esto y reconocer las propias emociones, neutralizándolas con buena respiración puede ser el principio de la sanación. Pedir y ofrecer perdón cuando se reconocen los errores es también un principio sanador. Visualizarnos cuando estamos entrando en las ondas alfa (10 a 14 ciclos por segundo) al comienzo del sueño o de la relajación, puede ayudarnos a programar la salud con frases como “todas mis células se alimentan y desarrollan sanamente y todos mis órganos y sistemas funcionan armónicamente”. El subconsciente con estos mensajes hace su labor sanadora en un tiempo razonable. Meditar y orar es otra forma consciente de entrar en el reino del subconsciente.

- Energía sexual: Reconocemos en nosotros cuatro poderes: 1) el pensamiento, 2) la palabra, 3) las emociones (de estos tres hemos estado hablando en estos capítulos) y 4) la energía sexual. Nuestra estructura más simple es la de descubrirnos como seres que nos atraemos mutuamente de manera energética. Puede llevarnos a cópulas sexuales de las cuales pueden salir nuevos seres humanos. Pero en la vida ordinaria, esa energía hace que se multipliquen los efectos de nuestras acciones. Estamos hechos para complementarnos en todos los aspectos y ello es una manifestación de esa energía que nos permite reconocernos limitados y necesitados de compañía y apoyo.

- Solidaridad: Una manifestación de nuestra propia madurez es que seamos capaz de buscar el bien común antes del bien individual. Un hilo puede soportar ½ libra de peso, pero si unimos tres hilos y los entorchamos descubrimos que pueden soportar 3 o más libras. Es la fuerza de la unión y que en los humanos se manifiesta en muchos aspectos. Económicamente, son muchas las manifestaciones de la solidaridad: las mingas de los campesinos e indígenas, las ollas comunitarias, la comensalía de las comunidades religiosas, las mutuales, las cooperativas y los fondos de empleados. El peligro de la civilización moderna es que nos entrena para competir unos contra otros y no para colaborar. Cuando dictaba talleres de trabajo en equipo era impresionante cómo desconocían las instrucciones básicas de lograr tres objetivos comunes y se dedicaban a lograr el objetivo de cada equipo, compitiendo con los otros equipos.

- Hábitos: Frecuentemente lo que repetimos muchas veces se vuelve habitual entre nosotros. La invitación es a fomentar en la vida hábitos de efectividad, que nos hagan mejores y más felices. Stephen Covey nos enseñó a descubrir un continuo de madurez que partiendo de la dependencia infantil llegue a la interdependencia de los adultos pasando por la independencia de los jóvenes y adolescentes. Los tres primeros hábitos: 1) ser proactivos, 2) comenzar con el fin en la mente y 3) poner primero lo primero llevan a la independencia con victorias personales. Los tres siguientes: 4) pensar ganar-ganar, 5) entender a otro para luego ser entendido y 6) sinergizar llevan a la interdependencia con victorias públicas; y finalmente el hábito 7) afilar la sierra es un mantenimiento de sí mismo en las cuatro dimensiones que constituyen la temática de este aprendizaje.

4. Dimensión espiritual:

- Interpretaciones: Nuestra mente además de construir explicaciones es capaz de hacer otro ejercicio que consiste en expresar lo que para uno puede significar un objeto o un evento. Por ejemplo: Una silla cualquiera en la vitrina de un almacén de muebles puede ser descrita y explicada en cada una de sus características, haciendo una denotación. Pero si en una silla como esa se sentó la abuela durante cuarenta años a conversar y a coser en la sala de su casa con sus visitas, entonces ese objeto tiene un sentido diferente y para sus herederos puede ser una reliquia que les permite sentir la energía de la abuela cada vez que se sientan en ella. A este fenómeno lo llamamos interpretación, a manera de una connotación.

- Trascendencia: Nuestras experiencias suceden entre las dimensiones espacio - temporales. Son inmanentes en el aquí y ahora. A eso lo llamamos inmanencia. Pero cuando nuestra mente es capaz de salirse de esas dimensiones y descubre otras maneras de ser y de estar, entonces comprendemos que tenemos la capacidad de trascender, de ir más allá del mundo físico en el que vivimos. Por ejemplo, cuando vemos un habitante de la calle con todo su aspecto descuidado y somos capaces de percibir que allí hay un hermano que merece respeto y consideración, estamos trascendiendo las simples apariencias. Cada vez que cerramos los ojos y nos dedicamos a imaginar, recordar, generar nuevas y mejores emociones, estamos trascendiendo lo que pasa alrededor de nuestro cuerpo con ojos cerrados.

- Construcción de sentido: Pues bien, esta dimensión trascendente es capaz de ayudarnos a encontrar el sentido de los acontecimientos y aún de crear nuevas interpretaciones alrededor de lo que nos pasa. Cuando un gran error o un tremendo fracaso nos llevan a aprender buenas lecciones, les estamos dando un sentido diferente al de la derrota o el suicidio. Hacernos preguntas como ¿Qué aprendí? ¿Cómo me sentí? ¿Qué puedo mejorar? hacen que cualquier experiencia por negativa que parezca se convierta en un elemento positivo. La revisión frecuente de nuestra conciencia puede producir este efecto formador en nuestra propia vida.

- Objetivos: Si al comenzar cualquier actividad definimos qué pretendemos con ella y lo traducimos a unos cuantos enunciados evaluables, entonces estamos determinando unos objetivos que marcarán toda esa actividad. En otras palabras, estamos estableciendo el ¿para qué hacemos lo que hacemos? La evaluación final de dicha actividad será simplemente constatar el grado de cumplimiento de dichos objetivos.

- Comunidad: Somo seres individuales e irrepetibles, pero podemos encontrarnos con otros seres humanos y formar una comunidad, con objetivos comunes. En ella seguimos siendo diferentes, pero vamos encontrando la riqueza de dicha diferencia en la complementariedad. Hay muchos objetivos que no somos capaces de lograr de manera aislada, pero que se hacen fáciles al crear la comunidad. Cuando observamos los oficios diversos que se dan en una comunidad, comprendemos la facilidad que ello produce en la vida al saber que, si me encargo de algo útil para todos, ellos a su vez se están encargando de multitud de facetas útiles para mí.

- Reconocimiento actual: En el transcurso de cada una de nuestras vidas podemos ver que no hemos sido siempre iguales. Hemos mejorado en unas competencias y tal vez hemos olvidado otras que fueron importantes en momentos pasados. Por eso conviene dedicar algunas horas a revisar en qué momento de la vida estamos. De dónde venimos en las etapas anteriores y hacia dónde queremos ir en las que nos esperan.

- Meditación: Un ejercicio frecuente y ojalá diario de nuestra dimensión espiritual, es apartarnos media hora, 25’ o el tiempo que tengamos para cerrar los ojos, adquirir una postura cómoda y relajada, pero atenta. Dedicar un poco de atención al inicio en la respiración para que sea lenta pausada y profunda. Desde ese estado (de relajación en ondas alfa del cerebro) podemos conectarnos con las personas que amamos y con sus temas. Podemos dialogar con nuestro propio cuerpo indicándole aquello en lo que puede funcionar mejor o que debe reparar con frases como: “todos mis órganos y sistemas están funcionando perfectamente”, “todas y cada una de mis células se nutren y desarrollan armónicamente”, “funciono en armonía con todo el universo”, “todo lo que me sucede es para mi bien” …

- Unión de cerebros: Otra manera de experimentar trascendencia es reconocer que cuando llegamos a esas ondas alfa, se están uniendo el cerebro izquierdo racional con el cerebro derecho emocional y esto dos potenciales unidos son una fuerza poderosa para crear nuevas realidades. El izquierdo es como un computador y el derecho como una impresora, unidos pueden producir esas nuevas realidades. Un gesto útil al meditar es unir las palmas de las manos frente al pecho y con ese gesto estamos reforzando la unión de esos dos cerebros.

- A dónde llegar: En esta dimensión de crear realidad, conviene que nos propongamos los objetivos que queremos lograr. Por ejemplo: tenemos una enfermedad (dolor de cabeza) y eso es un punto de partida. Con ese dato podemos proponer el objetivo de nuestra salud (que mi cabeza esté lúcida, despejada y sin dolor). Eso es todo lo que nos corresponde hacer y mejor si lo hacemos antes de dormirnos o en estado meditativo.

- Voluntad divina: Una vez que hemos establecido ese “qué”, debemos desentendernos del “cómo y cuándo”, que no nos corresponden. Y en ese momento podemos recordar aquella petición del Padre Nuestro: “hágase tu voluntad”. Es reconocer que somo una pieza de una gran realidad que nos supera. Nuestro poder está en el establecimiento de los objetivos, pero no podemos hacer que se realicen si no aceptamos que la concreción de esos objetivos no está en nuestras manos. La dejamos en manos de un Ser Creador que nos anima y acompaña.

- Evangelizar: Cuando nos hayamos encontrado con un auténtico sentido en nuestra trascendencia, que nos revele ese sentido de pertenencia a una gran comunidad universal, en la que el Ser trascendente nos revela su amor y su designio, podemos compartir con los demás este don. Más allá de doctrinas y de rituales, nos encontramos con un mensaje de amor que podemos compartir con los demás y a eso lo llamamos evangelizar.

- Responsabilidad: Nos han regalado una vida, unos carismas, unas competencias. Pues bien, debemos responder por todo ello, poniéndolo al servicio de los demás. Cuando no sepamos qué hacer con nuestra vida, pensemos simplemente en alguien que necesita algo de nosotros y prestémosle ese servicio con amor y desinteresadamente. Allí está el gran sentido de la vida humana: amar y servir en todo.

- Un legado de amor: Conviene ir escribiendo un texto que le cuente a los que vienen detrás: qué hemos hecho en nuestra vida y con nuestra vida. Cuáles han sido nuestras competencias y nuestras realizaciones. Quiénes nos han marcado en la vida. Qué valores y principios nos han acompañado y queremos que acompañen a los que amamos. Dejar este texto fácil de encontrar y con instrucciones acerca de lo que puede quedar pendiente o de las responsabilidades y cuentas que tengamos. Todo ello les facilitará a los deudos ese momento difícil de la separación.

- Vida eterna: Termino con una parábola. En un momento de nuestra concepción se formó una placenta en el vientre de mamá. Dentro de ella se fue configurando un feto, que evolucionó unas 40 semanas para ser un bebé en el momento del parto. Allí la placenta terminó su función y fue arrojada como deshecho o convertida en materia prima para cosmética o para obtener células madre. Ese cuerpito del bebé también fue evolucionando funcionalmente, pasando por varios estadios en su locomoción, su escucha y dicción, su manualidad y su emocionalidad. Dentro de ese cuerpo se fue formando un sistema nervioso con múltiples posibilidades comandadas por un cerebro con todos sus lóbulos y funciones. Un día ese niño comienza a usar su razón y a manejar estas cuatro dimensiones de las que hemos venido hablando. De su inicial dependencia de los padres, pasando por la independencia del adolescente o joven, llega a la interdependencia del ser adulto, capaz de producir nuevos conocimientos y nuevas relaciones. Reconocemos ahí un ser humano plenamente consciente, responsable y creativo. Sus relaciones y creaciones trascienden su propio cuerpo, aunque comienzan en él. Un día las conexiones nerviosas de su cuerpo se desconectan de manera definitiva y lo declaramos mu**to. Como la placenta podrá ser incinerado o enterrado, pero el ser humano queda eternamente vivo en su trascendencia.

Amén.

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