28/06/2024
“Así, por obra del azar, soy y miro. Una mariposa blanca aletea en el aire con alas que sólo a ella pertenecen, y una sombra sobrevuela mi mano, la suya, no otra, no de cualquiera. Ante hechos semejantes me abandona la certeza de que lo importante es más importante que lo que no importa.” Wisława Szymborska
Hace unos años un video de la casa de subastas Christie’s me llegó como un rayo de silencio. Hay un solo plano donde se ve el rostro de diferentes personas contemplando el Salvator Mundi, una pintura de Leonardo da Vinci que recientemente había sido recuperada.
Jamás muestran la pintura. Sólo se ven caras absortas, despiertas al momento, transportadas a un íntimo lugar interior donde cesa el bullicio, y la presencia del portento emerge hasta ocuparlo todo.
Lo acompaña una pieza de Max Richter que también se usó en la banda sonora de La llegada de Denis Villeneuve. En las dos suma con creces.
Esa sinergia crea una atmósfera profunda, amplia, y numinosa que me encanta. No me canso de ver ese guiño de eternidad.
Sentirme conmovido por la experiencia del que juzgo otro me abre al mundo. Ver en ellos mi rostro de perplejidad me conmueve.
Por ratos se despeja el cielo y el azul nos recuerda que la luz multiplica los colores y que la noche trae sus estrellas.
¿Por qué será que lo bello convoca al asombro?
Se han tejido hipótesis y conjeturas, pero debo decir, que si bien me entretienen, mi interés mayor no está en disecar centauros.
Sé que puedo perderme detrás de una nube de tinta, algunas veces intencionalmente, pero cada vez más procuro escabullirme menos.
Me muevo entre imágenes que siguen mareas –al parecer— caprichosas, pero navegando ese devenir, me he dado cuenta que la sorpresa compartida desarma corazas sin ocasionar bajas, mientras nos recuerda que no estar mu**to no es necesariamente estar vivo, y que estar vivo es mejor.
"El mundo nunca morirá de hambre por falta de maravillas, sino sólo por falta de asombro", dice Chesterton con acierto.
La belleza, el horror, el asombro, el miedo, el gozo, el misterio, la sorpresa, la perplejidad, la aventura, el peligro. La duda, el amor, el silencio.