09/05/2025
📌⚔Estas fechas en las cuales se celebra la victoria sobre Alemania en la Segunda Guerra Mundial, inevitablemente traen el recuerdo de grandes figuras militares de ambos bandos y, de manera casi automática, recordamos la famosísima «Blitzkrieg» cuyo nombre real, desde la doctrina militar alemana, era «Bewegungskrieg» o «guerra de maniobras».
Y si hablamos de la Guerra Relámpago, seguramente a la mente llegan nombres como Heinz Guderian —considerado padre de la misma—. Sin embargo, las primeras elaboraciones doctrinales que desembocaron en lo que hoy conocemos como «Guerra Relámpago», hubieran sido imposibles o, al menos mucho más difíciles, sin los aportes fundamentales de un personaje tan olvidado como importante: Hans von Seeckt.
Von Seeckt nació en 1866 en Schleswig, Prusia, y como buen prusiano decimonónico su destino fue la vida de armas, como efectivamente ocurrió desde 1885, cuando se enlistó, convirtiéndose en parte del Estado Mayor del Ejército Imperial Alemán en 1889, puesto que ocuparía durante casi toda su carrera militar.
Iniciada la Primera Guerra Mundial, fue Jefe del Estado Mayor del III Cuerpo y del 11° Ejército de August von Mackensen desde febrero de 1915 —donde se le considera arquitecto de las victorias atribuidas a este general—, y llegó a ser enviado a los estados mayores de los ejércitos austro-húngaro y otomano en calidad de asesor militar, como parte de los esfuerzos alemanes de contribuir al refinamiento de las maniobras de combate de estas fuerzas pues, como se evidenció desde el principio de la guerra, los imperios Austro-Húngaro y Otomano fueron, a lo sumo, mediocres en comparación al Ejército Alemán durante las operaciones militares de la Gran Guerra.
En todo caso, su importancia en la historia militar se evidencia en el período de entreguerras. Después de firmado el Tratado de Versalles, fue designado Jefe del Buró de Tropas —«Truppenamt»—, el reemplazo del Estado Mayor Imperial Alemán creado debido a las restricciones impuestas por el mencionado Tratado. Además, desde abril de 1920, tuvo que hacerse responsable de organizar el Reichswehr —Ejército Alemán— con todas las restricciones que le aplicaban. Recordemos que Alemania podía conservar únicamente un ejército de 100.000 hombres, bajo el mando de 4000 oficiales, organizados en 21 regimientos de 3 batallones cada uno, con una compañía de morteros por regimiento, y 7 compañías de señales, médicos, ingenieros, etcétera, para un total de 7 divisiones, sin posibilidad de conservar reservas, pues los soldados debían servir mínimo 12 años antes de ser licenciados.
Con todas estas limitaciones, salió a relucir su experiencia en distintos estados mayores y su experiencia en la Primera Guerra Mundial, Von Seeckt tuvo la oportunidad de estudiar diversos aspectos de la guerra y concluyó que la guerra del futuro se basaría en la maniobra, la movilidad y tendría por protagonistas a las ametralladoras, los carros de combate, la aviación y a la artillería, de manera conjunta y coordinada. En síntesis: La clave de la victoria radicaba en las armas combinadas, no en las trincheras ni en los asedios de tipo medieval. Estas ideas dejaron un legado enorme en las fuerzas armadas alemanas, quienes ahora podían encontrar una solución al estancamiento general que caracterizó a la Gran Guerra y, en particular, el Frente Occidental, a partir de una doctrina basada en el movimiento, la maniobra y las armas combinadas.
Se podría decir que la principal característica de su pensamiento era la flexibilidad, al menos si lo comparamos con generales educados estrictamente en ámbitos militares —Von Seeckt, por su parte, cursó sus estudios secundarios en una escuela civil de Estrasburgo— y la experiencia obtenida en los más móviles frentes Oriental y Balcánico durante la Primera Guerra Mundial —lo que probablemente influyó en que «desertara» de la 'escuela de trincheras' tradicional del ejército alemán—.
Entre algunos textos por él publicados, destaca «Führung und Gefecht» (Mando y Batalla), que sintetiza sus aportes durante su paso como general al mando del Reichswehr.
Políticamente hablando, Von Seeckt fue un personaje muy particular: Fue bastante ambiguo —por no decir indiferente— en la posición de si defender o atacar al gobierno socialdemócrata durante el Putsch de Kapp en 1920, pero fue firme en el Putsch de Múnich tres años después. Así mismo, pese a ser profundamente conservador y monárquico, veía con buenos ojos una alianza con la Unión Soviética y recibió con entusiasmo el Tratado de Rapallo de 1922. Detestaba la existencia de Polonia y proponía su reparto entre Alemania y la URSS y, después de renunciar en 1926 a su cargo como comandante en jefe —por un escándalo relacionado con el nieto de Guillermo II—, se dedicó a la política como miembro del DVP (1930-1932) y luego como asesor militar de la China de Chiang Kai-shek.
Pese a que murió en 1936, los ecos de su pensamiento militar resonaron con fuerza hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
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