En el año 1997 observamos por primera vez una lluvia de "Estrellas" y en aquella noche supimos entonces, lo que era el amor a primera vista. Y así fue, aquella oportunidad pudimos contar 117 meteoros y en la ingenuidad de niños, pensábamos que se nos cumplirían 117 deseos. Entendimos también que el conocimiento científico nos iba ayudar a dejar de creer en fantasías. Crecimos, estudiamos y decidim
os que queríamos dedicar nuestras vidas a lo que tanto nos apasionó y cautivó entonces. el "Grupito de barrio" como nos llamarían de manera despectiva una vez, se convertió en un referente a nivel local y como todo buen matrimonio, hemos llorado y reído, pero sobretodo, seguimos enamorados de lo que tanto nos gusta hacer. Bienvenidos a esta historia que aún no termina. Esto es, LA BACANERÍA CIENTÍFICA.