02/06/2026
🌾 Día Nacional del Campesino – Memoria viva de Abejorral 🌾
Hoy celebramos al campesino colombiano, ese que ha labrado la tierra con sus manos y ha sostenido la vida de nuestros pueblos. En Abejorral, esta historia tiene raíces profundas que se hunden en el siglo XIX, cuando sus hombres y mujeres ya tejían, con esfuerzo diario, un paisaje agrícola diverso y fecundo.
Según el fondo censos y estadísticas del Archivo Histórico de Antioquia, en el censo de 1825 —redactado el 31 de agosto de 1826 por el alcalde pedáneo Antonio Guzmán—, registraba cerca de 1.800 habitantes en Abejorral, distribuidos entre el pequeño poblado y un vasto territorio rural. De las 306 casas, solo 87 estaban en el casco urbano; las demás se extendían por los campos, revelando una sociedad profundamente campesina.
La economía rural era diversa y autosuficiente. Se cultivaban maíz, trigo, frijol y cebada, siendo el maíz el principal sustento, con cosechas de al menos 500 fanegadas anuales, junto a productos como plátano, yuca, arracacha y mafafa.
El paisaje productivo se complementaba con una ganadería en crecimiento: para 1830 se registraban 550 toros y vacas, 62 caballos, 28 yeguas, 32 mulas y 140 cerdos, además de producción de panela y cargas de maíz, trigo y frijol. Tres años después, en 1833, las cifras evidencian una expansión aún mayor, con 1.870 toros y vacas, 162 caballos, 80 yeguas, 2 asnos y 8 ovejas, así como 96 casas en el campo, confirmando el carácter profundamente rural y productivo del territorio.
El censo de 1825 presenta que no había tierras baldías en Abejorral, todo estaba trabajado. El campo no era solo sustento económico, sino el corazón mismo de la vida social.
Ya en 1930, comenzaban a aparecer reflexiones críticas sobre la situación del campo. Félix Jaramillo Baena advertía que el campesino, pese a su importancia, vivía en condiciones de abandono relativo frente a las ventajas de la cabecera urbana:
“La cultura social, es obra que debe preocuparnos en todo tiempo. No solamente en la cabecera debe fomentarse el civismo; quizá en los campos sea más precisa esta obra, ya que en la cabecera se cuenta con mejores elementos de progreso, pero allá en ellos, el roce social es una escuela constante…”
Ecos de Abejorral, 6 de diciembre de 1930, n.º 38, p. 2.
Dos años después, en 1932, el periódico Vox Populi de Abejorral recogía y exaltaba su valor. Rubén Corredón escribía:
“Campesino: Tu aporte es tesoro de la patria, que a tu noble labor encomendó la riqueza del país. Sigue en cada amanecer tu vía hacia los rastrojos; hunde tus hierros sobre el terreno; regresa al hogar después de la faena; descansa por la noche pero continúa tu obra que es encomiable de humanidad por todos los siglos y en cada pedazo de mundo.”
Vox Populi de Abejorral, año 1, n.º 12, 28 de mayo de 1932, p. 4.
Desde una perspectiva más amplia, Orlando Fals Borda nos recuerda que este campesinado tiene raíces en la Colonia y el siglo XIX como base social del país:
“Un campesino es la persona rural que, perteneciendo a un estrato inferior de la pirámide social, está bastante desprovista de educación, tiene un reducido nivel de vida… y que racial o culturalmente… es un mestizo.”
Orlando Fals Borda, Campesinos de los Andes, p. LIV.
Y su advertencia sigue vigente:
“Una democracia joven como la de Colombia puede peligrar por falta de preocupación por los deseos modestos, aunque equitativos, de la mayoría de su población… rural.”
Orlando Fals Borda, Campesinos de los Andes, p. LIII.
📸 La imagen que acompaña esta publicación muestra a Juan María Correa (hijo) y señora, en una fotografía de Benjamín de 1920 (Calle Muñoz), propiedad de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. La escena retrata a una pareja procedente de Abejorral, posando de pie junto a un tronco rústico que refuerza la atmósfera rural. La persona a la izquierda viste sombrero, chaqueta con cinturón y falda recta; la persona a la derecha lleva sombrero, chaqueta y pantalón a rayas, además de carriel, poncho y botas, elementos propios de la tradición campesina antioqueña.
🎨 La obra “Campesina”, del maestro Jesús María Cardona y resguardada en la Casa de la Cultura Doctor Miguel María, plasma con fuerza la presencia histórica del campesinado en Abejorral. En ella se observa a una figura inclinada sobre la pendiente del terreno recolectando haces de cultivo, en medio de un paisaje luminoso de laderas amarillas y verdes. La figura, ataviada con sombrero, camisa remangada y pantalón recogido, encarna el esfuerzo cotidiano del trabajo agrícola. El cielo abierto y la amplitud del paisaje contrastan con la intensidad del gesto laboral, sugiriendo una relación profunda entre el campesino y la tierra. Más que una escena aislada, esta pintura es un testimonio visual de la persistencia campesina en el territorio abejorraleño: una presencia constante que ha modelado sus campos, su economía y su identidad a lo largo del tiempo.
Sin embargo, hoy esta herencia enfrenta amenazas profundas. Las prácticas campesinas tradicionales, basadas en la diversidad de cultivos y el equilibrio con la naturaleza, están en peligro frente al avance de los monocultivos, que empobrecen la tierra y reducen la soberanía alimentaria. A esto se suma la falta de oportunidades, que obliga a muchos a abandonar el campo, debilitando la economía local y haciéndola cada vez más dependiente.
Recordar estas cifras, estas imágenes y estas voces del pasado no es solo memoria: es un llamado urgente. Defender al campesino hoy es defender la historia, la autonomía y el futuro de Abejorral.
En este Día del Campesino, honramos a quienes han cultivado no solo la tierra, sino también nuestra identidad. 🌱
¿Qué estamos haciendo para que esta historia no desaparezca?
Jaime Andrés Vásquez Jaramillo - Historiador