Meraki es una palabra de origen griego que no tiene traducción a otro idioma y significa hacer algo con tanta pasión, dedicación, amor y entrega que la persona deja un pedazo de sí misma en esa tarea. Para nosotras ese “algo” no es etéreo, sino que es enfocarnos en la crianza de nuestras niñas y niños como si se tratara de nuestros propios hijos e hijas. Los vínculos que logramos construir con cad
a integrante de esta comunidad de aprendizaje y sus familias se van intensificando cada día, a través del respeto mutuo, el amor fraternal y maternal, junto al apego que estimulamos y buscamos. Para nosotras y las familias que deciden creer y sumarse a este proyecto de cocrianza, Meraki es una extensión natural del hogar. No se trata sólo de enseñarles y que aprendan, sino que el objetivo fundamental es que las niñas y niños en nuestro espacio vayan creciendo de acuerdo a sus necesidades e intereses, respetando su individualidad y la de su familia. Bajo estos preceptos, Meraki somos todos y todas, así es como profesoras y familias contribuimos a su crecimiento y consolidación, siendo partícipes de aprendizajes significativos bajo el prisma de la niñez, donde jugar, ser feliz y crecer con contención emocional es fundamental. Por ello que la cocrianza es uno de nuestros pilares como metodología educativa, ya que mientras nuestros niños y niñas se desarrollen con sus necesidades afectivas y emocionales atendidas, estarán preparados para integrarse a la vida social, como seres únicos, respetuosos, generosos y seguros del aporte que pueden hacer en su comunidad. Queremos niñas y niños, que sientan que de la mano de los adultos y adultas que les rodean pueden llegar a ser imparables y cumplir sus sueños. La seguridad les permite, soñar y aprender a impactar en su entorno, convirtiéndose en hombres y mujeres integrales, pensantes, críticos, capaces de amar y ser amados.