Revista Tiempos Interesantes

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Historia y problemas del Siglo XXI

08/11/2015

Próxima conferencia de los amigos del TPC:
"La era del terror: el nuevo Imperio Norteamericano" (2001-2015).
Claudio Diaz.
Pablo Aravena.
Fecha por confirmar.

07/11/2015

He aquí un par de palabras (brutales): Nuestro Instituto jamás ha sido un olimpo del saber. Nunca ha sido un espacio realmente “crítico” en el sentido fuerte de la palabra. Tampoco ha sido un espacio de lucha teórica y política que cuestione contundentemente la hegemonía cultural del modo de producción actual. Mucho menos ha sido un espacio de reflexión y difusión. Nada de eso. Jamás lo fue, no lo es y quizás tampoco lo sea en un futuro cercano.
No nos engañemos, aceptémoslo de una buena vez: Este Instituto tiene muy poco de crítico, muy poco de izquierdas, muy poco de compromiso. Todas las verdades enumeradas en nuestro viaje al mundo y a la universidad son absolutamente ignoradas por la gran parte de la academia. Entre profesores y estudiantes realmente se hace muy poco para cambiar sustancialmente esta situación. Académicos proletarizados y estudiantes neoliberalizados son cómplices de la explotación.
Debido a las exigencias mercantilistas, el productivismo sin sentido y la obsesión con la eficiencia y la eficacia, todos, o por lo menos una buena mayoría de los académicos y estudiantes caen en una suerte de ansiedad acrítica. No existe tiempo para reflexionar, ni para comprender, ni para complejizar, ni para criticar. No hay espacio para la duda, la investigación o el debate. Por el contrario; lo que se requiere son logros y resultados rápidos para los cuales la medición cuantitativa se convierte en el instrumento ideal.
Sin embargo, dentro de este panorama desolador (e intelectualmente desmoralizante) y en abierta oposición con el carácter irreflexivo, acrítico, apolítico y mediocre que reinaba y que aún reina en nuestro instituto, poco a poco, de forma periférica y marginal, fueron constituyéndose espacios que escapaban de esta atmosfera. Profesores comprometidos y verdaderos estudiantes de Historia (no “consumidores de pasado”) impulsaron gradualmente espacios de discusión y talleres de reflexión crítica. Todos ellos consiguieron –tras arduas luchas- contribuir a que la operación historiográfica no sucumbiese ante una pedagogía mal entendida y mal practicada que calzaba perfectamente con los requerimientos del mercado laboral.
Todo esto hasta el año (clave) 2014.
Los esfuerzos teóricos y políticos de profesores y estudiantes fueron arduos (y muchas veces triunfantes) pero la atmosfera dominante nunca desapareció. El 2014 fue la evidencia más nítida de que el extraño (pero solido) matrimonio entre el derechismo (acriticismo, productivismo, intelectualidad mercantilizada, mantención del estatus quo) y el ultraizquierdismo (romanticismo infantil, entiéndase por ello idealismo, moralismo, el activismo y el abajismo) nunca fue cuestionado oficialmente. Es más, hasta el momento en que se escriben estas líneas este matrimonio ideológico ha sido capaz de ganar todas, absolutamente todas, las elecciones estudiantiles.
¡Están exagerando! ¡Una vez más están exagerando! -Nos gritará a coro toda la maquinaria estudiantil actual. Pero lo cierto es que no exageramos, solo enumeramos y denunciamos los hechos. Hechos que se hacen infinitos muchas veces y que no se agotan en un par de páginas sino que se multiplican: El analfabetismo funcional de nuestros representantes, su ignorancia y/o ambigüedad respecto a la situación actual (mundo, universidad, instituto) su naturalización de la intervención reduciéndola a un problema administrativo (Es imposible levantarla…debemos aprender a vivir con ella…) Resulta increíble que estudiantes de Historia ignoren, conozcan a medias tintas y luego naturalicen procesos políticos. ¡Ellos la vanguardia radical! ¡Ellos la avanzada estudiantil! ¡Ellos los representantes de la carrera! Si, así es, ellos, hoy, en pleno siglo XXI, no hablan de política, ni tampoco de Historia. Que entienda quien pueda.
Y aún hay más. Todavía hay más: El boicot contra los talleres de estudio instrumentalizando a la asamblea (colocando asambleas en el mismo horario de los talleres), el desprecio de la reflexión teórica, el fetiche de la “calle” y la “acción”…
No nos confundamos. Este no es un viaje al mundo del futuro, ni a la universidad del futuro ni al instituto del futuro. No es un viaje al próximo lustro, ni a la sucesiva década, ni al siguiente siglo. Es un viaje (vago e impreciso fruto de nuestra ignorancia) al mundo actual, a la universidad actual, a nuestro Instituto actual. El futuro es ahora. No olvidar.
Como en todo viaje, una vez finalizado siempre existe espacio para la reflexión. Esta vez no será la excepción.
Primera reflexión; la necesidad de estudiar con rigor y dedicación y estar a la altura de las tareas históricas que se avecinan en nuestro siglo. No renunciar a la función social de la Historia en ventaja de un acriticismo y/o voluntarismo romántico e infantil. Pedir, por no exigir, más teoría, más teoría y más teoría. Entender que la superación de las actuales relaciones de producción solo es posible a través de un estudio profundo del modo de producción actual. En el mundo de hoy, que cae a pedazos, un estudiante de Historia debe tener conocimiento detallado del funcionamiento de las estructuras sociales actuales y propuestas claras para un orden alterativo. Para que estas propuestas no sean solo retorica (rabiosa pero vacía) es necesario el estudio de la economía política, del derecho, de la ideología, de la ciencia, del arte, etc...
Segundo, establecer jerarquías; primero el estudio, luego la calle. No todo lo que brilla es oro. Detrás de esos atractivos y románticos discursos propagados por ciertos colectivos y ciertas agrupaciones, no hay más que vacío y superficialidad. Apelar a la emocionalidad del estudiantado y ganarse su favor con juegos de palabras es una mala práctica que no debe perpetuarse. El mundo se salvará y progresará gracias a la razón y el conocimiento, no gracias a los sentimientos ni a emocionalidades fetichistas.
Y para aquellos que aún crean que el estudio crítico y la lucha por hacer de la Historia un conocimiento científico es cosa de academicistas e idealistas alejados por completo de la realidad, oponemos la máxima con la que este taller ha trabajado desde siempre: Cambiar el modo de razonar también es praxis, la mayor forma de praxis.
Tercero y último. El mundo se cae a pedazos, todo bajo el cielo es completo caos y oscuridad: La ocasión es perfecta. Es hora de asumir las tareas que tenemos por delante. Es momento de despertar y trabajar en la construcción de un conocimiento crítico y emancipador que contribuya a superar este callejón sin salida en el que se encuentra la humanidad. Nosotros, hijos de la clase trabajadora, somos aquellos a quienes hemos estado esperando. Sobre nuestro hombros caerá la vergüenza…o la gloria...
¿Estáis dispuestos? La invitación está allí, encima de la mesa….

Photos 12/05/2015
La danza de los lobos: El empresariado en pie de combate contra la reforma LABORAL 10/05/2015

http://www.elmostrador.cl/opinion/2015/05/09/la-danza-de-los-lobos-el-empresariado-en-pie-de-combate-contra-la-reforma-laboral/

La danza de los lobos: El empresariado en pie de combate contra la reforma LABORAL No cabe ninguna duda acerca de lo saludable que resulta que el empresariado nacional aproveche los espacios que la democracia ofrece y permite para debatir a la luz pública sus problemas. Sin embargo, igualmente saludable es no olvidar la carga histórica reciente del empresariado, donde asumió una p…

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