21/08/2026
“Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada.” Juan 15:5(DHH)
Es en ciertos momentos que es muy común sentir como que todo se nos viene encima. Es una sensación de agobio y hasta podemos sentir descontento con la vida que nos tocó vivir, porque las responsabilidades nos parecen interminables, las preocupaciones de todo tipo llenan nuestra mente y además hay tantas situaciones complicadas que se van acumulando que no podemos controlar. En ese momento, a veces empezamos a comparar nuestra vida con la de otras personas, y generalmente pensamos que sus vidas son bastante mejores que la nuestra.
Pero, te has puesto a pensar alguna vez en cuántos millones de personas en este mundo darían cualquier cosa por tener tu vida, así sea poco o mucho lo que tienes, millones tienen vidas que ni siquiera puedes imaginar lo difíciles que son, y las miles de necesidades que tienen.
Jesús sabe que somos limitados. Él conoce nuestro cansancio, nuestras preocupaciones y esas cargas que muchas veces llevamos en silencio. A veces creemos que debemos ser fuertes todo el tiempo. Pensamos que tenemos que poder con el trabajo, con la familia, con nuestras responsabilidades y además mantener una sonrisa como si nada estuviera pasando. Pero Dios nunca nos pidió que dependiéramos únicamente de nuestras propias fuerzas. Nos pidió que permaneciéramos unidos a Él, así Él estaría unido a nosotros, pues sin Él nosotros no podemos hacer nada.
En ese momento todo cambia. El trabajo continuará. Habrá situaciones difíciles. Existirán personas complicadas. Pero si estás unido al Señor tu manera de enfrentarlas será totalmente diferente, aunque las cosas sigan exactamente igual, ya no estás solo, ahora puedes atravesar el problema pero con paz en tu corazón, porque la paz del creyente no depende de que todo ande bien, depende de quién está con nosotros en medio de la tormenta. Nunca olvides que es unido a Jesús que podrás dar mucho fruto.
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho” Juan 15:7 (LBLA)
Reflexiones de Anny ⛲🌈⛲🌈⛲🌈⛲🌈
Lectura bíblica sugerida e ideas a considerar: Juan 15:1-27 (Jesús, la vid verdadera; llamado a permanecer en Cristo; Jesús, Dios y nosotros).
Para pensar: ¿Qué quieren decir estos pasajes bíblicos escritos por el apóstol Juan a sus lectores - contexto social, cultural y funcional en el que se crearon o transmitieron-? Hágase algunas preguntas claves o fundamentales. Lea los pasajes varias veces, en diferentes traducciones o versiones ¿Hay principios aplicables, promesas, mandamientos o ejemplos a seguir? ¿Cómo los podemos aplicar y de qué forma inciden en nuestra situación hoy? ¿Qué lecciones podemos sacar de estos pasajes? Por ejemplo, ¿qué ocurre con la persona que no permanece en Cristo? Un sarmiento separado de la vid pierde la fuente de vida, por eso se seca. Un sarmiento que está separado de la vid puede parecer sarmiento por un tiempo, pero separado de la fuente de vida termina secándose. No basta con tener una relación externa con Cristo, es necesario permanecer en Él. Permanecer en Cristo no significa alcanzar una perfección sin caídas, sino vivir unidos a Él, confiando en Él, obedeciéndole y volviendo a Él cuando caemos. Echado fuera significa ser separado de Cristo, la Vid verdadera, y quedar bajo el juicio representado por el fuego Un creyente puede caer, pecar, debilitarse espiritualmente y necesitar arrepentimiento; eso no significa automáticamente que haya dejado de pertenecer a Cristo. Permanecer en Cristo tambien significa volver a Él cuando caemos. El que permanece puede caer, pero vuelve a Cristo, Pedro negó a Cristo, pero posteriormente fue restaurado.
Tengamos en cuenta que permanecer en Cristo es vivir en una comunión continua, dependiente y obediente a Él. No podemos vivir espiritualmente separados de Cristo, necesitamos de Él. Es confiar en Él, acudir a Él y depender diariamente de Él. No es algo meramente sentimental. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, señala Jesús, de modo que es importante considerar su Palabra, que comienza a habitar en nosotros y a orientar nuestra manera de pensar y vivir. El fruto surge de estar conectados a la Vid. El amor, la obediencia, la paciencia, el servicio, la humildad, el perdón y una vida transformada comienzan a aparecer en el cristiano que permanece en Cristo.
Reflexión editada por Hugo M. ☝️🏹☝️🏹☝️🏹☝️🏹