07/06/2020
La evidencia actual sugiere que cuando los niños están fuera de la escuela (por ejemplo, los fines de semana y en las vacaciones), son: 🥱 físicamente menos activos; 🤳🏻tienen un tiempo de pantalla mucho más largo; 😴 patrones irregulares de sueño;🍕y menos dietas favorables, que dan como resultado un aumento de peso y una pérdida de la capacidad cardiorrespiratoria.
Es muy probable que tales efectos negativos en la salud sean mucho peor cuando los niños y niñas están confinados en su hogares por contingencia sanitaria (COVID-19) sin actividades al aire libre ni interacciones presenciales con amigos/compañeros.
En relación con el impacto psicológico del confinamiento por COVID-19, es importante identificar factores estresantes tales como: la duración prolongada de la medida sanitaria, temores de infección, frustración y aburrimiento, información inadecuada, falta de contacto personal con los compañeros de clase, amigos, y profesores, la falta de espacio personal en casa y la economía familiar, los cuales podrían llevar a tener efectos duraderos en los niños y adolescentes.
Por lo anterior es recomendable:
1. Intentar mantener el contacto con pares por medio de plataformas de videollamadas (Ejemplo: Meet, Zoom, etc).
2. Hablar directamente con el niño y/o adolescente, permitiéndole expresar sus ideas, pensamientos y emociones. En este sentido la actitud del adulto es clave. Lo recomendable es que se se utilice un tono de calma, postura orientada hacia el niño, contacto ocular y lenguaje empático (ejemplo: No tiene nada de malo sentirse así, de hecho yo también me he sentido de esa manera; entiendo cómo debes sentirte, etc).
3. Mantener una dieta balanceada cuidando porciones y horarios. Evitando los excesos como la comida chatarra, bebidas etc.
4. Promover una higiene de sueño, por ejemplo: limitar el uso de pantallas al menos 1 hora antes de dormir; intentar tener un horario de sueño regular, etc.
5. Realizar actividad física en casa, al menos 20 minutos diarios.
*Si consideras que hay síntomas psicológicos que pueden asociarse a los efectos del COVID-19 y han perdurado por más de 2 semanas, te recomendamos consultar con un profesional de salud mental