La historia de las obras es simple, ya que esta no es lo fundamental para la edad, sino más bien el cómo se cuenta, por lo mismo están llenas de colores, texturas, secuencias físicas junto con ritmo, y musicalidad en vivo, estimulando en nuestro público objetivo las habilidades cognitivas, sensoriales y motoras. No pretendemos determinarles que pensar, sino más bien invitarlos a imaginar, es por l
o mismo que no hay texto en las obras y los objetos se transforman frente a sus ojos. Para mayor tranquilidad de los niños el espacio es blanco y siempre muy bien iluminado. Las experiencias teatrales tienen una duración de 60min, donde en los 30min finales los niños junto a sus padres son invitados a entrar al escenario y jugar con la escenografía, tocar los instrumentos, potenciar el vínculo padre-hijo, la confianza e individualidad, las relaciones interpersonales y terminar por ellos mismos la historia que se les está mostrando. Creemos que el teatro realmente puede cambiar el mundo a través de la educación, la estimulación de los sentidos y el pensamiento, tanto en adultos como en niños, sobre todo de la primera infancia. Mientras el arte antes entre en la vida de las personas mejor serán nuestras relaciones y nuestra sociedad. Según los estudios la etapa prenatal y los primeros cinco años de vida estos constituyen un período crítico para el desarrollo cognitivo, del lenguaje y de las destrezas sociales, emocionales y motoras. En ese período de la vida, el crecimiento cerebral es más rápido, dependiente de una buena nutrición y ricas experiencias emocionales. Cuando el niño o niña recibe una buena crianza y atención durante sus primeros años, tiene más posibilidades de sobrevivir, de crecer de una manera saludable, de desarrollar plenamente su capacidad de pensamiento, verbal, emocional y sus aptitudes sociales. A esta temprana edad se estructura la base de la personalidad del sujeto, las matrices afectivas, de aprendizaje, de inserción social y se generan gran parte de las condiciones personales para el futuro individual y social. Ellos no solo necesitan una buena alimentación si no también una estimulación de los sentidos, del desarrollo de la asociación, del juego, de la confianza en sí mismos, de la atención, de la observación, etc. La estimulación temprana es sumamente importante para un buen desarrollo. Estudios dicen que cada año, más de 200 millones de niños menores de cinco años no alcanzan su pleno potencial cognitivo y social.