28/10/2017
¿Estoy educando bien a mis hijos?
Esta semana seguramente se han vuelto a preguntar, ¿estoy educando bien a mis hijos? Los padres se formulan esta pregunta constantemente. Pues educar, desde nuestro punto de vista, es más que enseñar a leer, a escribir e inculcar las buenas normas de conducta socialmente aceptadas.
Para nosotros, educar es transmitir valores, porque son pilares que ayudan a sostenerse a nuestros hijos como personas; puesto aprendan a reconocer y ocuparse de sus emociones y sentimientos, ayudándoles a expresarlos en vez de ocultarlos, descubriendo cuáles son sus potenciales, dejándolos que cultiven su creatividad a través del juego, la libertad, la imaginación, la iniciativa, la perseverancia… Y educar, también implica saber poner límites y decir en ocasiones ¡NO! siempre y cuando lo hagamos desde el amor y el respeto hacia nuestros hijos, validando sus dudas y argumentando los porqués para sí acompañarlos en todo el proceso integral de su desarrollo: personalidad, intelecto, espíritu y cuerpo.
Para nosotros, nuestro trabajo no es sólo una teoría o un método terapéutico, sino, una forma de vida, mediante la cual intentamos transmitir a los niños estos valores. Consideramos que, a los niños hay que educarlos con grandes dosis de realidad, no escondiéndoles sus propios sentimientos, “si está triste, se está triste” y “si está enfadado, se está enfadado”; deben vivir sus emociones, no existen buenas o malas, son emociones y hay que vivirlas y ocuparse de ellas, aprender a digerirlas. También pienso que no hay que darles fácilmente todo lo que pidan (en ocasiones, el niño que todo lo que pide y lo obtiene, puede ser consecuencia, de padres que aquello no lo tuvieron cuando eran pequeños, padres que tienen dificultades para poner límites a sus hijos, o bien, para así evitar, una rabieta con pataleta incorporada). Pero es que el niño que jamás ha sentido la frustración de querer algo y no obtenerlo al instante, no ha percibido necesidades, ni se ha visto obligado a movilizar sus propios recursos interiores para conseguir su objetivo, gestionar su vacío y sentir el deseo de querer algo, pudiendo llegar a la edad adulta con muy poca tolerancia a la frustración y con cierta dependencia del otro.
La realidad de la vida es que no siempre se consigue aquello que uno desea ¡Todos lo sabemos! y muchas son las veces que tenemos que luchar para conseguir nuestros objetivos. Para nosotros, es importante que los niños se sientan amados y respetados por nosotros, que sepan valorar tanto las cosas materiales, como la calidad del tiempo, atención y afecto que les dedicamos; que sepan aceptar un “NO” como respuesta; disfrutando de lo que hacemos en cada instante, de las sencillas cosas que nos ocurren, del valor de la amistad, del respeto hacia el otro o la solidaridad, pero aun así siempre persistirá la idea y el cuestionamiento de: ¿Estaré educando bien a mis hijos?, y nos decimos: “Educar, es un arte cambiante, en constante movimiento al que tendremos que adaptarnos día a día”.