09/09/2020
¿Cómo educar desde el feminismo cuando el patriarcado se instaló en el espacio educativo con actitudes sexistas y machistas?
El patriarcado como sistema de subordinación y opresión principalmente hacia las mujeres define un “deber ser” específico, instalándose en espacios educativos, políticos, sociales, eclesiales, entre otros. En ese sentido, particularmente la escuela ha configurado el conocimiento perpetuando acciones sexistas y machistas que vulneran a las/los/les estudiantes y docentes.
Pese a esto, los recientes movimientos feministas, manifiestan otra manera de construir comunidad, siendo el feminismo un espacio que se instala como consigna de lucha y resistencia de diversas maneras según el territorio y las opresiones que las mujeres viven en cada uno de ellos, (de)construyendo prácticas desde la horizontalidad y la validación de los derechos de las personas.
En los evangelios vemos como Jesús, en contraposición a las prácticas culturales, sociales y religiosas de la época, reivindicó el rol de la mujer en la comunidad, incluso abriendo paso a la educación que en aquella época era exclusiva para los hombres; valorando la fe de distintas mujeres, como aquella con flujo de sangre en Lucas (8,43-48) que llevaba 12 años de una vida caracterizada por el sufrimiento y la discriminación. Significativas son las palabras de Jesús a una niña en el mismo capítulo 8 de Lucas, que hoy también nos hacen mucho sentido: ¡Levántate!
La educación, que se instala desde una acción crítica y popular, debe buscar construir espacios feministas que motiven el cuestionamiento de las relaciones colectivas e individuales que se han llevado a cabo en la sociedad. Construyendo cotidianamente en conjunto con las niñas, niños y niñes, territorios libres de sexismo, violencia y machismo. Comunidades como las que Jesús y las primeras cristianas y cristianos se esforzaron en construir.
"Tenía ella [Marta] una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía.
(...) Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero solo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará".
Lucas 10:39,41-42 (nvi)