25/08/2026
El verdadero ESCÁNDALO DE LA SEMANA
Muchos de los fundadores de las ciencias modernas abrazaron los saberes arcanos, tenemos un Robert Boyle, padre de la química moderna, también un Carl Linneo, quien nos legó el sistema taxonómico actual, entre otros que pasaron noches observando el cielo o mezclando productos cuyo humo intentaban descifrar.
Paracelso, el señor de la toxicología proclamó su devoción por la experimentación y para él, los senderos ligados a las antiguas artes eran caminos para encontrar la divinidad que un ser superior habría escondido en la creación.
Tycho Brahe astrónomo creador de todo un catálogo estelar además de ser inventor de los sextantes, tal cual Paracelso, llevaba en sí la idea de que el estudio del cosmos te acercaba a la divinidad.
El alquimista Sir Kenelm Digby quien estudió arduamente sobre estos temas en 1630 y fue de los primeros en mencionar la "magia simpática" esta funcionaba aplicando ungüentos sobre el arma que causaba las heridas y no sobre la herida misma, o el médico William Harvey quien por primera vez describe correctamente lo que es la circulación de la sangre, fue uno de los examinadores de cuatro mujeres de Lancashire acusadas de brujería en 1634, y como consecuencia de su informe, todas ellas fueron absueltas.
El asunto es, la fascinación de los primeros científicos por lo oculto JAMÁS fue un estorbo, sino una chispa.
Una chispa por la que muchos fueron perseguidos y que hoy, tú querido amigo que me lees, tienes el privilegio de estudiar en las cantidades que te plazcan.
Abrazo enorme a todos quienes son parte de este coven, entre ustedes hay neurocirujanos, tecnólogos médicos, enfermeros, abogados, teólogos, biólogos, matronas, y todos estamos aquí porque de cierta forma, sabemos que la ciencia y la espiritualidad pueden convivir en armonía en el corazón de quien les abre la puerta.
Con cariño y admiración por cada uno de ustedes,
Harriet 🥀
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Espiritualidad