14/04/2020
Otoño 2020
El momento de preguntarse y viajar por las oscuridades, limpiar la tierra acumulada en los sueños. Encierro de muertes diarias y el viento de otoño que se lleva las hojas del libro ya escrito.
Es el tiempo del Yo, ¿cuál yo? entonces me envuelve el viento , la diosa baila y sus faldas barren el hastío. Si esta tierra es así, yo me enamoro de la fértil alegría.
En instantes de cuevas o crisálidas, los queltehues anuncian el agua que regará los ideales.
Voluntad en estos días colegas, los brotes de esta historia serán nuestros llamamientos, las campanas que anuncian latires, gritos y ternura.
10/02/2020
Hoy vuelvo de un periodo de ermintaña creación, gestando los frutos del despertar... por acá una de las invitaciones.
Desde Valparaíso con tremendes maestres.
30/11/2019
Benditas estas mujeres que en suspiro y dolor, cuando sus párvulos eran apenas instancia de vida, les cuajaron estos médulos y estos arrumacos, de oro. Y yo, la distraída, la de oficio de silencio, me hago más la que no pisa, la que no respira, la de toda oídos, para que ellos -mis niños, mis hijos- me colmen los entresijos y la sangre con nueva primavera.
Gabriela Mistral
22/11/2019
Ellxs no tienen este amor
Me gustaría emancipar el origen de esta ruptura social, porque tantas trizas ya no resisten y el cántaro se rompió. Hoy estamos inundaxs de fuegos y aguas sin control, porque ya no hay senderos más claros que la poderosa necesidad de no seguir siendo aplastadxs.
Tanta información invade la mente y el viento confunde ideas y agota el cuerpo, la tierra se remece, se hunde o se endurece.
Cada elemento busca un nuevo ajuste, pero parece lejano, ilusorio en una realidad que solo ha sido aclaradora de la naturaleza cambiante, de las sociedades móviles.
Hoy quiero emancipar, aunque sea ligeramente a mi pena y a mi rabia, y la de tantxs compañexs. Este fuego y esta agua que nacieron junto al desasosiego de vivir en escuelas llenas de amor, pero reprimidas por exigencias, agotadas de labores, gastadas de cariño. Hoy el fuego ha quemado relaciones y el agua ha inundado mis sábanas tras tanta injusticia, as*****to, tortura, robo, indiferencia.
Sabemos lo que ocurre y día a día debemos reconstruir alguna esperanza ante un escenario tan coherente con el paradigma del mercado, el capital y la segmentación social. Desde los máximos privilegios, ellos tienen sus balas, sus gases, sus ruedas, su dinero, sus leyes, su inconmensurable red de sustento económico forjado por la explotación social y natural. Todo esto es rabia y pena, paralizantes y a su vez movilizadores de la voluntad de quienes no seremos observadorxs.
Por eso, quisiera también liberar la capacidad sanadora de trabajar desde la vocación a la infancia. El domingo en Lo Hermida, y tras tanta violencia experimentada por sus pobladores, fui honrada para formar parte de múltiples almas inquietas de justicia y manos llenas de motivación por la paz. Ahí, en la cancha llena de sol el fuego fue vigor y los juegos de agua la sanación de todos los corazones que entregaron un día a reírse, cantar, comer y abrazar.
Ellos con sus armas y sus leyes no saben de hacer elevar el espíritu solo con amor a la vida y las manos vacías para trabajar y para tomarnos como ronda de contención y apoyo.
Una y otra vez, la vida me regala la posibilidad de ser inmensamente feliz de saber que lo simple que es abrazar la infancia.
Chaltumay!!
22/11/2019
La revolución frente al paradigma neoliberal con sus sistemas opresivos y obturadores del espíritu; se viene gestando lenta y cariñosamente, hasta que la hostilidad explotó en lucha social. Una y otra vez, y cuántas sean necesarias, levantaremos las manos, alzaremos la voz y danzaremos en la ronda de la libertad. Esta es mi invitación...
09/11/2019
Una generación de 30, colegio católico y clase social de "los privilegios de las deudas"...
Una generación que entró a la escuela bajo una sociedad militarizada, un país en dictadura, donde los profesores entraron en una crisis económica, profesional, vocacional. La escuela Municipal era reflejo del país, con una micropenalidad interna, donde eras un número que subía y bajaba en resultados (notas, anotaciones, premios). La ridiculización de la emoción, hasta hacerte pipí, ser violente o reprimirte.
En el colegio católico se agrega, además, la moralización de estas conductas, lo que eres como ser humano se mide en bueno o malo, adoctrinando mediante el juicio, separando las aulas en mejores y peores ser humanos...pero todos hijos de dios (el consuelo).
Hoy estos adultos, llenos de brillo interior, escasean en las marchas. No hago juicio de esto, yo me deshice de ese mejor o peor, y lo tengo igual, pero con otros miramientos de carácter filosófico. Solo deseo decir que me he sentido sola compañeres. De alguna u otra manera, creo que llevamos esa separación, esa individualización del sistema, anclada a metas personales por sobre la lucha social...unión y coraje.
Es solo un pensamiento...no es una verdad, es mi verdad.