22/11/2019
Ellxs no tienen este amor
Me gustaría emancipar el origen de esta ruptura social, porque tantas trizas ya no resisten y el cántaro se rompió. Hoy estamos inundaxs de fuegos y aguas sin control, porque ya no hay senderos más claros que la poderosa necesidad de no seguir siendo aplastadxs.
Tanta información invade la mente y el viento confunde ideas y agota el cuerpo, la tierra se remece, se hunde o se endurece.
Cada elemento busca un nuevo ajuste, pero parece lejano, ilusorio en una realidad que solo ha sido aclaradora de la naturaleza cambiante, de las sociedades móviles.
Hoy quiero emancipar, aunque sea ligeramente a mi pena y a mi rabia, y la de tantxs compañexs. Este fuego y esta agua que nacieron junto al desasosiego de vivir en escuelas llenas de amor, pero reprimidas por exigencias, agotadas de labores, gastadas de cariño. Hoy el fuego ha quemado relaciones y el agua ha inundado mis sábanas tras tanta injusticia, as*****to, tortura, robo, indiferencia.
Sabemos lo que ocurre y día a día debemos reconstruir alguna esperanza ante un escenario tan coherente con el paradigma del mercado, el capital y la segmentación social. Desde los máximos privilegios, ellos tienen sus balas, sus gases, sus ruedas, su dinero, sus leyes, su inconmensurable red de sustento económico forjado por la explotación social y natural. Todo esto es rabia y pena, paralizantes y a su vez movilizadores de la voluntad de quienes no seremos observadorxs.
Por eso, quisiera también liberar la capacidad sanadora de trabajar desde la vocación a la infancia. El domingo en Lo Hermida, y tras tanta violencia experimentada por sus pobladores, fui honrada para formar parte de múltiples almas inquietas de justicia y manos llenas de motivación por la paz. Ahí, en la cancha llena de sol el fuego fue vigor y los juegos de agua la sanación de todos los corazones que entregaron un día a reírse, cantar, comer y abrazar.
Ellos con sus armas y sus leyes no saben de hacer elevar el espíritu solo con amor a la vida y las manos vacías para trabajar y para tomarnos como ronda de contención y apoyo.
Una y otra vez, la vida me regala la posibilidad de ser inmensamente feliz de saber que lo simple que es abrazar la infancia.
Chaltumay!!