Mi Talla Ideal.

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Coaching certificado en Obesidad y Metabolismo. Talleres y charlas a grupos y particulares.

25/05/2026

¿A ti también te diagnosticaron desde el miedo?
Quiero compartir algo contigo, porque sé que no soy el único que ha escuchado estas historias…

Personas que salen de la consulta con el corazón apretado, en silencio, tratando de procesar frases como:
“te vas a quedar ciego”, “vas a perder las piernas”, “esto no tiene cura”,"vas a morir de un infarto", "puedes tener un ACV".

Así, sin explicación. Sin contexto. Sin alguien que te diga “tranquilo, hay cosas que sí puedes hacer”.

Y claro… el miedo pega fuerte. Pero no siempre ayuda. Muchas veces paraliza, confunde, te deja más perdido que antes.

Ojo, no se trata de minimizar la diabetes ni el colesterol alto. Los riesgos existen y hay que tomarlos en serio.
Pero una cosa es informar… y otra muy distinta es asustar.

Por eso hoy quiero darte algo que ojalá te hubieran dicho ese primer día:
El orden en que comes puede cambiar tu respuesta de glucosa.
No necesitas eliminar todo de golpe.

Algo tan simple como esto puede marcar una diferencia real:
Primero: verduras o fibra
Después: proteína
Al final: carbohidratos
Y darse el tiempo de explicar el Porque

Este pequeño cambio ayuda a reducir los picos de glucosa de forma significativa. Y sí, está respaldado por evidencia.

No reemplaza un tratamiento, pero sí te devuelve algo muy importante: sensación de control.

Porque recibir un diagnóstico no debería sentirse como una sentencia.

Y si ese día nadie te lo explicó así… bueno, aquí en mi talla ideal estamos para hacerlo diferente.

25/05/2026

CUANDO EL AZÚCAR SE DESPLOMA… Y EL CEREBRO SE QUEDA SIN ENERGÍA
Muchas personas viven preocupadas por el azúcar alta…
pero pocas entienden que una caída brusca también puede volverse una emergencia en minutos.

La hipoglucemia ocurre cuando la glucosa en sangre baja demasiado, y el cuerpo entra en modo alerta para proteger lo más importante: el cerebro.

Porque sí, el cerebro necesita energía constante.
Y cuando empieza a faltarle… el cuerpo no se queda tranquilo.
Empieza a avisar.

LAS PRIMERAS SEÑALES (Y MUCHOS LAS CONFUNDEN)
De un momento a otro, algo no se siente bien:
• sudor frío repentino
• manos temblorosas
• hambre intensa
• palpitaciones
• debilidad
• nerviosismo sin explicación

Muchos piensan: “debo estar estresado” Pero no. Tu cuerpo está liberando adrenalina para subir la glucosa rápidamente
y evitar que el cerebro se apague.

CUANDO EL CEREBRO EMPIEZA A RESENTIRLO
Si la glucosa sigue bajando, la cosa cambia:
• mareos
• piernas débiles
• visión borrosa
• dificultad para hablar
• confusión
• lentitud mental
Aquí ya no es solo malestar. Es el cerebro empezando a quedarse sin combustible.

CUANDO YA ES PELIGROSO
Si no se corrige a tiempo, puede aparecer:
• desorientación
• cambios de conducta (agresividad o desconexión)
• no reconocer el entorno
• convulsiones
• pérdida de conciencia
Esto no es un simple “bajón”. Es el cuerpo en modo emergencia total.

¿POR QUÉ PASA ESTO?
Es común en personas con diabetes, especialmente si usan insulina o fármacos.
Puede ocurrir cuando:
• comen menos de lo habitual
• se saltan comidas
• hacen ejercicio intenso sin respaldo nutricional
• usan dosis mal ajustadas
Y ojo con esto:“mientras más baja la glucosa, mejor” → es un error. El cuerpo no funciona bien en extremos. Funciona bien en equilibrio.

NO ES SOLO COSA DE DIABÉTICOS
También puede pasar en personas que:
• pasan demasiadas horas sin comer
• viven a punta de café
• hacen esfuerzo físico intenso
• consumen alcohol en exceso
• tienen desajustes hormonales

Ese típico caso de:
“no comí en todo el día y ahora me siento pésimo” No es casualidad. Es fisiología.

¿QUÉ HACER SI BAJA EL AZÚCAR?
Si la persona está consciente:
Consumir algo que eleve la glucosa rápido:
• jugo
• bebida normal (no light)
• miel
• azúcar
• tabletas de glucosa
Luego, comer algo más estable para evitar otra caída.

Error común:
“se me va a pasar” No siempre se pasa. A veces empeora… y rápido.

CUANDO YA ES URGENCIA
Si hay pérdida de conciencia o convulsiones, esto ya es emergencia médica. Aquí el tiempo importa.

EL MENSAJE CLAVE
El cuerpo no necesita extremos. Necesita estabilidad. Saltarse comidas, abusar del estrés, vivir a café o manejar mal la alimentación… pasa la cuenta.

Y lo más peligroso:
hay personas que se acostumbran a los síntomas y dejan de tomarlos en serio. Pero el cuerpo no siempre avisa igual dos veces.
Cuando la glucosa cae demasiado, todo el organismo entra en desesperación para mantener encendido lo más importante:
tu cerebro.

24/05/2026

Hay algo que está controlando tu peso, tu energía, tu hambre e incluso tu estado de ánimo… Y la mayoría de las personas no tiene idea de cómo funciona.
No estoy hablando de calorías. Estoy hablando de tus HORMONAS.
Y no, no es algo complejo ni lejano. Tus hormonas se están regulando AHORA MISMO con lo que haces todos los días:
– Lo que comes
– Cómo comes
– A qué hora duermes
– Cuánto te mueves
– Cuánta luz recibes

Tus hábitos están programando tu sistema hormonal… en tiempo real. Y cuando ese sistema se desregula, todo empieza a fallar:
Aumentas de peso, te falta energía, duermes mal, tienes más hambre, peor ánimo y más inflamación.

Pero hay algo importante que tienes que entender:
Las hormonas no son el problema… son la respuesta.
Responden a tu entorno.

¿QUÉ ES UNA HORMONA?
Una hormona es una señal química.
Piénsalo así: Tu cuerpo es como una empresa gigante, y las hormonas son los correos internos que dicen:
qué hacer, cuándo hacerlo y con qué urgencia.
Nada funciona sin esa comunicación.

LAS HORMONAS CLAVE QUE DEBES ENTENDER
– Insulina: controla cómo usas o almacenas energía
– Cortisol: regula el estrés (necesario, pero peligroso en exceso)
– Leptina y Grelina: hambre y saciedad
– Hormonas sexuales: testosterona y estrógenos (energía, músculo, ánimo)
– Hormonas tiroideas: velocidad del metabolismo
– Melatonina: sueño y recuperación
Todas trabajan juntas. No son sistemas aislados.

EL PROBLEMA NO ERES TÚ… ES EL ENTORNO
Tu cuerpo no está fallando. Está respondiendo a un mundo moderno que envía señales equivocadas:
– Luz artificial de noche
– Estrés constante
– Comida ultraprocesada
– Falta de movimiento
– Poco sol
– Mal sueño
Tu biología no está diseñada para esto.

EL CASO MÁS IMPORTANTE: LA INSULINA
La insulina es clave. Es la hormona que permite que la glucosa entre a tus células para ser usada como energía.
Pero cuando comes constantemente (especialmente azúcar y ultraprocesados), pasa esto:
👉 Tu cuerpo libera insulina una y otra vez
👉 Las células dejan de responder
👉 Necesitas cada vez más
Eso es resistencia a la insulina.

Piénsalo así:
Si alguien toca tu puerta una vez… abres. Si toca 20 veces al día… dejas de abrir. Eso mismo ocurre en tu cuerpo.

¿QUÉ PASA CUANDO LA INSULINA ESTÁ ALTA?
– No puedes quemar grasa
– Aumenta la grasa abdominal
– Más hambre y antojos
– Menos energía
– Mayor riesgo de diabetes, hígado graso y enfermedades metabólicas

LA BUENA NOTICIA
Esto se puede revertir. Y no empieza con medicamentos.
Empieza con hábitos:
✔ Mejor alimentación (menos ultraprocesados, menos azúcar)
✔ Más proteína y grasas saludables
✔ Entrenamiento de fuerza
✔ Dormir bien
✔ Manejar el estrés
✔ Exponerte al sol
Tu cuerpo quiere estar sano. Solo necesita las señales correctas.

TODO ESTÁ CONECTADO
Si duermes mal → tienes más hambre
Si comes mal → duermes peor
Si no te mueves → empeora todo
Si estás estresado → bloqueas el sistema
No puedes arreglar una cosa ignorando las otras.

MENSAJE FINAL
No se trata de hacer una dieta perfecta. Se trata de construir un entorno que le permita a tu cuerpo funcionar como fue diseñado.
Porque al final… No es solo lo que comes. Es cómo vives.

Si esto te hizo sentido, compártelo con alguien que lo necesite. En recompensa nos encantaría que nos dejaras un Like (me gusta) eso nos motiva para seguir aportando a tu salud y la de todos.

24/05/2026

Durante años te hicieron creer que debes hacer estas 3 cosas para perder peso:
Comer menos.
Hacer ejercicio.
Y tener mucha, mucha fuerza de voluntad.

Si eso funcionara, la mayoría de personas que hacen dieta estarían delgadas. Y no solo eso, podrían mantener su peso en el tiempo.

Pero la realidad es otra.
Haces dieta, bajas unos kilos, los recuperas, y vuelves a empezar. Día tras día, año tras año.

Y no es tu culpa, es que el mecanismo que te enseñaron solo ataca el síntoma, (el peso que ves en la báscula), pero no lo que lo está causando.

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24/05/2026

Por más extraño que suene… sí: el tocino y la leche materna tienen cosas en común.
Tranquilo. No, no estamos diciendo que le des tocino a un bebé.
Lo que sí estamos haciendo es cuestionar una idea que te repitieron durante años: que la grasa es el enemigo.

La leche materna: el alimento más perfecto para un ser humano en desarrollo es rica en grasas. ¿Y sabes qué tipo de grasas contiene?
Ácidos grasos saturados y monoinsaturados, como el ácido oleico y el palmítico. Exactamente los mismos tipos de grasa que encuentras en alimentos como el tocino.

¿Casualidad? Para nada.
Estas grasas cumplen funciones clave:
✔ Desarrollo del cerebro
✔ Producción hormonal
✔ Energía estable y duradera

Y aquí es donde hay que poner atención…
La grasa, cuando tu cuerpo funciona bien, es una fuente de energía brutal. De hecho, durante miles de años, los humanos obtuvimos energía principalmente de alimentos reales:
carne
huevos
pescado
lácteos
frutos secos

Eso era lo normal. El problema empezó cuando desplazamos esas grasas naturales y las reemplazamos por:
azúcares
harinas refinadas
ultraprocesados

Y desde ahí, comenzaron a dispararse cosas que hoy vemos como “normales”, pero no lo son:
– Obesidad
– Diabetes tipo 2
– Hígado graso
– Cansancio constante

Durante décadas te enseñaron a temerle a la grasa… mientras el verdadero problema crecía silenciosamente.

El exceso de azúcar y carbohidratos refinados.
Cuando bajas esos alimentos y le permites a tu cuerpo volver a usar grasa como energía:
✔ baja la inflamación
✔ mejora tu claridad mental
✔ empiezas a perder peso sin vivir con hambre

No se trata de comer tocino sin límite. Se trata de entender algo mucho más importante:
La grasa natural nunca fue el enemigo.

24/05/2026

Durante miles de años, la historia fue muy distinta.
Y no… el gran cambio que marcó nuestra salud no fue político ni económico. Fue alimentario.

Cuando los humanos domesticamos el trigo, algo cambió para siempre.
Pasamos de una alimentación basada en alimentos reales carne, pescado, huevos, grasas naturales a depender cada vez más de cereales, harinas…y hoy, de productos que ni siquiera podríamos reconocer como comida.

Y aquí está el problema:
nos gustó… y nos acostumbramos.

¿El resultado?

Una alimentación pobre en nutrientes, altamente inflamatoria
y difícil de manejar para un cuerpo que nunca fue diseñado para esto.

Porque tus antepasados no comían cada tres horas. Pasaban largos periodos sin comer… y cuando comían, comían de verdad.
Ese es el sistema con el que naciste. Pero la vida moderna lo interrumpió.

Por eso hoy aparecen problemas que antes eran raros:
• Peso que no baja
• Inflamación constante
• Cansancio crónico
• Diabetes
• Hipertensión
• Hígado graso

Y aunque hagas ejercicio, aunque “comas sano”, aunque lo intentes…sientes que nada funciona.

No es falta de voluntad. Es que tu metabolismo está desregulado.
Atrapado en modo almacenamiento.

La buena noticia:
esto se puede revertir. Y una de las herramientas más poderosas para lograrlo es el ayuno metabólico.

Cuando se aplica bien, tu cuerpo empieza a:
✓ Reducir inflamación
✓ Regular la insulina
✓ Usar grasa como energía
✓ Recuperar energía real
✓ Mejorar la claridad mental

Suena extraño, pero es profundamente natural. Tu cuerpo ya sabe hacerlo. Solo necesita que dejes de interrumpirlo.

23/05/2026
23/05/2026

¿Estamos diseñados para tomar leche? Mitos, verdades y evolución ¿Sabías que los humanos somos la única especie que consume leche de otro animal de forma sistemática en la etapa adulta?
Esto abre un debate tremendo. Por un lado, escuchamos que los lácteos inflaman a todo el mundo; por otro, que son indispensables. ¿Cuál es la realidad? Vamos a explicarlo desde la fisiología y la evolución, sin extremos.

La Biología no miente: La lactasa "El interruptor"
La lactosa es el azúcar natural de la leche, una molécula compuesta por dos azúcares pegados: glucosa y galactosa. Como nuestro intestino no puede absorberlos juntos, fabricamos una proteína llamada lactasa, encargada de romper esa unión.

Cuando una persona no tiene suficiente lactasa, no puede digerir la lactosa. ¿El resultado? El azúcar llega intacto al colon, fermenta y produce distensión abdominal, gases y diarrea.

En la naturaleza, todos los mamíferos están programados para apagar el gen de la lactasa cuando aparece la dentición (los dientes). Piensa en un cachorro de león: lacta hasta que sus colmillos están listos para la carne. En ese momento, deja de producir la enzima de forma natural. Si volviera a tomar leche, se enfermaría.

Una mutación evolutiva: El 30% que desafió a la naturaleza
Hoy en día, cerca del 70% de la población mundial sigue siendo intolerante a la lactosa, cumpliendo con el diseño biológico original. Sin embargo, un 30% de las personas ha evolucionado: su "interruptor" genético nunca se apagó, siguen produciendo lactasa y toleran los lácteos en la adultez.

Que la leche sea un alimento nutritivo no significa que sea para todos. Quienes genéticamente no están preparados para ella pueden experimentar desde problemas digestivos hasta respuestas alérgicas (en la piel, respiratorias o genitourinarias) debido a ciertas proteínas lácteas.

Derribando Mitos con Evidencia Real
¿La leche produce mocos y empeora el asma?
Es un tema controversial. No hay una regla universal: hay personas a las que el lácteo les genera mucosidad y pacientes asmáticos que los consumen sin ningún problema. Aquí la clave es escuchar a tu propio cuerpo.

¿Aumenta el riesgo cardiovascular por su grasa saturada? Definitivamente NO. La ciencia muestra que el efecto de los lácteos naturales sobre el riesgo cardiovascular es neutro, e incluso los lácteos fermentados o madurados ofrecen un factor de protección dentro de una alimentación balanceada.

¿Se asocia al cáncer de próstata o al Parkinson?
En el caso del cáncer de próstata, los estudios hablan de una correlación (no una causa directa) cuando se consume en exceso durante muchos años. Respecto al Parkinson, se sigue estudiando, pero las sospechas apuntan más a ciertos contaminantes de la producción industrial que a la grasa o al lácteo en sí.

El Verdadero Enemigo: Lácteos Reales vs. Ultraprocesados
Aquí es donde debemos poner la lupa. Una cosa es el lácteo de origen natural y otra muy distinta son esas porquerías ultraprocesadas que encontramos en el supermercado.

Hablamos de productos sometidos a mega-temperaturas que destruyen su matriz bacteriana original, obligando a "enriquecerlos" artificialmente. Lácteos modificados llenos de colorantes, saborizantes artificiales, azúcares y endulzantes.

Ojo con el argumento de las "dosis bajas":
Muchos ingenieros de alimentos defienden ciertos aditivos porque están en dosis mínimas permisibles. Pero cuando sumas un poquito de esto, más un poquito de aquello, en un cuerpo estresado por múltiples factores, el sistema colapsa. No podemos seguir mirando la salud desde un microscopio ignorando el panorama completo.

La literatura científica es clara:
los ultraprocesados (incluidos los lácteos ultraprocesados) aumentan de forma drástica el riesgo cardiovascular, las trombosis cerebrales y los infartos. También disparan el hígado graso, ya que saturan la capacidad de desintoxicación del hígado, e incluso existen estudios que asocian el consumo de estos productos desde la infancia con un aumento del colesterol total en niños y mayor riesgo de cáncer a futuro.

¿La regla de oro?
Aléjate de los lácteos ultraprocesados.

¿Cuáles sí deberías consumir?
Si eres del porcentaje que tolera los lácteos y decides consumirlos, prioriza opciones reales, idealmente fermentadas o maduradas:
Yogur griego auténtico
Kéfir (pajaritos) casero: Excelentes para la microbiota.
Mantequilla de verdad.
Quesos maduros.

¿Pero no son muy grasosos?
¡Sí! Y ahí está la ventaja. En el proceso de maduración y fermentación, el agua se reduce, la lactosa disminuye al mínimo y las proteínas complejas se van desnaturalizando (rompiendo). Por eso, estos lácteos de verdad son, por lejos, los mejor tolerados por nuestro sistema digestivo.

Tu salud no depende de prohibir alimentos a ciegas, sino de entender tu propia biología y elegir comida real.

20/05/2026

En Chile, existen alternativas terapéuticas similares a Ozempic (semaglutida), tanto en la misma familia de medicamentos (análogos de GLP-1) como en opciones de última generación. Los principales medicamentos disponibles son: [1]
Saxenda (liraglutida): Inyección diaria. Aprobada específicamente para el control del peso y manejo de la obesidad.
Mounjaro (tirzepatida): Inyección semanal. Actúa sobre dos hormonas diferentes (GLP-1 y GIP), lo que le otorga una potencia superior para el control del azúcar y la pérdida de peso.
Wegovy (semaglutida): Inyección semanal. Contiene el mismo principio activo que Ozempic, pero en las dosis más altas aprobadas específicamente para el tratamiento de la obesidad.
Victoza (liraglutida): Inyección diaria. Al igual que Ozempic, su indicación principal es para el tratamiento de la diabetes tipo 2.
¿Bajastes 20 kilos con alguno de los medicamentos anteriores…? pero sigues metabólicamente mal?
¿Te suena? Sí, ya sé. Suena incómodo. Suena mal. Pero alguien lo tiene que decir antes de que medio Facebook crea que adelgazar automáticamente significa estar sano.

Puedes pesar menos y seguir con un sueño terrible, ansiedad por la comida, cero músculo, digestión hecha un campo de guerra, cansancio después de comer, ciclo hormonal inestable, inflamación, antojos nocturnos y una muy mala relación con la comida.

Ahí está el punto: la báscula bajó, pero tu cuerpo sigue funcionando en modo triste.

Estos medicamentos puede apagar el hambre, y vaya que que si... Puede ayudarte a comer menos. Puede mover el peso rápido. Pero si mientras bajas kilos pierdes músculo, comes como pajarito traumado, duermes mal, sigues con estrés alto y tu cuerpo sigue sin buen ritmo circadiano, lo que tienes es una versión más ligera del mismo desorden metabólico.

Más flaca, sí. Más funcional… no creo
Muchas mujeres ya ni buscan perder grasa. Buscan dejar de sentirse fuera de control. Quieren verse al espejo y reconocer a la mujer que eran antes. Quieren volver a sentir seguridad en su cuerpo. Quieren dejar de pelear con la ropa, con las fotos, con la comida, con el espejo y con ellas mismas... Y eso está genial, yo las apoyo, guío y acompaño..

La malo es que cuando todo se vuelve “bájame kilos rápido”, pierdes la noción de que pasa contigo misma. Ya no sabes si tienes hambre real, ansiedad, rebote, cansancio, inflamación o puro cuerpo sobreviviendo con migajas

Luego....La pelea contra la versión de ti que ya se hartó de empezar cada lunes. La pelea contra la idea de que necesitas sufrir para cambiar. La pelea contra la industria que te vende una inyección como si fuera resurrección metabólica.

Ojalá el metabolismo fuera tan simple como “inyéctate y vuélvete una diosa”. Pero no es así. Tu cuerpo no es PowerPoint de influencer de Tic Toc.

Bajar de peso puede ser parte del camino, claro. Pero si no reconstruyes músculo, sueño, digestión, energía, conducta alimentaria, manejo del estrés y estabilidad hormonal, solo estás cambiando el número. La raíz sigue ahí.

La meta real es que tu cuerpo vuelva a responder...
Que tengas energía. Que duermas mejor. Que comas sin miedo. Que bajes la cintura sin quedarte débil. Que recuperes el control sin vivir castigándote. Que tu metabolismo deje de estar sobreviviendo y empiece a trabajar contigo.

Porque bajar 20 kilos y seguir sintiéndote mal por dentro no es victoria completa.

19/05/2026

MUCHAS PERSONAS DESCUBREN EL PIE DIABÉTICO CUANDO LA HERIDA YA ES GRAVE… PERO EL DAÑO LLEVABA AÑOS AVANZANDO EN SILENCIO
El pie diabético casi nunca comienza con una úlcera profunda o una infección alarmante. La mayoría de las veces todo empieza muchísimo antes, cuando la glucosa elevada lleva años dañando nervios, circulación y tejidos sin provocar señales demasiado evidentes.

Y ahí está uno de los mayores peligros de la diabetes:
el cuerpo puede deteriorarse lentamente mientras la persona siente que todavía “está bien”.

Al principio suelen aparecer molestias pequeñas que muchos ignoran. Hormigueo, ardor, adormecimiento, sensación de pies dormidos o esa impresión extraña de traer un calcetín puesto aunque no haya nada. Mucha gente piensa que es cansancio, mala circulación o simplemente la edad, sin imaginar que los nervios ya están siendo afectados por el exceso constante de azúcar en la sangre.

Cuando esos nervios empiezan a dañarse, el pie pierde algo fundamental: la capacidad de sentir correctamente el dolor.
Y aunque parezca extraño, el dolor también protege. Porque es lo que obliga al cuerpo a reaccionar cuando algo está lastimándolo.
El problema aparece cuando una persona deja de sentir una ampolla, una piedra dentro del zapato, una quemadura, una uña enterrada o una pequeña herida. Entonces continúa caminando normalmente mientras el tejido se sigue lastimando cada día más.

Mientras alguien sin neuropatía descansaría rápidamente el pie por la molestia, una persona con daño nervioso puede seguir apoyando peso sobre una lesión abierta sin darse cuenta de que ya comenzó a infectarse.

Pero la diabetes no afecta solamente los nervios.
También endurece y estrecha vasos sanguíneos pequeños y medianos, haciendo que al pie llegue menos sangre, menos oxígeno y menos nutrientes.

Y ahí el cuerpo empieza a perder capacidad para sanar.
Una cortada pequeña que normalmente cerraría rápido puede tardar semanas o incluso meses. La piel se vuelve más seca, frágil y vulnerable. Aparecen grietas, heridas y zonas que se convierten fácilmente en puerta de entrada para bacterias.

Por eso en una persona con diabetes, ninguna lesión en el pie debería verse como algo “sin importancia”.
Cuando las bacterias logran entrar, la infección puede avanzar rápidamente. Primero afecta piel y tejido superficial, pero después puede llegar a tendones, articulaciones e incluso hueso.

Muchas personas llegan al hospital cuando ya existe inflamación importante, pus, mal olor, piel oscura o dedos que empiezan a cambiar de color. Eso ocurre porque parte del tejido comienza a morir al no recibir suficiente circulación mientras las bacterias continúan destruyéndolo.

También las uñas suelen cambiar.
Algunas se engrosan, deforman o toman colores oscuros porque el crecimiento normal del tejido ya está alterado. Otras veces aparecen hongos que empeoran todavía más el estado de la piel y facilitan nuevas infecciones.

El problema se vuelve todavía más delicado cuando la infección alcanza el hueso. Eso se conoce como osteomielitis y significa que las bacterias ya llegaron a estructuras profundas mucho más difíciles de tratar.

Ahí muchas veces ya no bastan pomadas ni antibióticos simples. Pueden necesitarse hospitalizaciones, limpiezas quirúrgicas o incluso amputaciones para evitar que la infección continúe avanzando hacia el resto del cuerpo.

Y aunque muchas personas piensan que una amputación ocurre “de repente”, casi nunca es así. Normalmente hubo años de glucosa descontrolada, heridas ignoradas, revisiones médicas abandonadas, mala alimentación, tabaquismo, refrescos diarios y señales que el cuerpo estuvo enviando durante muchísimo tiempo.

El tipo de calzado también influye mucho.
Zapatos apretados, costuras duras o caminar descalzo aumentan el riesgo de heridas en personas que ya perdieron sensibilidad.
Por eso revisar los pies todos los días puede hacer una diferencia enorme. Observar cambios de color, heridas, ampollas, grietas, uñas o zonas inflamadas ayuda a detectar problemas antes de que el daño avance demasiado.

Porque el pie diabético no es solamente una herida visible.
Es el resultado de años completos de daño silencioso dentro del cuerpo. Y cuando finalmente aparecen infecciones severas, tejido muriendo o heridas profundas que no cicatrizan, el cuerpo ya no está dando una advertencia pequeña… está mostrando todo el desgaste que la diabetes llevaba causando en silencio desde hace mucho tiempo.

19/05/2026

Me duele el dedo del pie… seguro tengo ácido úrico alto.
¿bebe mucho? Le pregunto, y la gran mayoria me contesta, “No” lo normal, fines de semana.
Mmmmm ¿Come mucha carne roja?
“No", pura pechuga a la plancha, así con sal y pimienta, ya casi me salen plumas”

Y ahí es donde mucha gente se sorprende.
Porque el ácido úrico no solo sube por las cervezas y la carne.
También sube por; refrescos, obesidad, mala hidratación, diabetes o prediabetes, estrés, genética, riñón lento, y hasta por vivir inflamado todo el tiempo.

Luego uno ve personas que no toma ni una gota y trae el ácido úrico hasta las nubes…y otros que se comen media pizzeria y tan campantes y salen “normales”.

Y no falta el chaman o gurú, conocedor de una pastilla de nombre Alopurinol, porque eso le han dado siempre a el.
Pero cuidado…en pleno ataque agudo de gota, tomar alopurinol sin valoración puede empeorar la crisis y hacer que duela más o dure más tiempo.

No todo dolor en el dedo se trata igual ni todo se arregla con “unas pastillitas”.

Cuando el dedo está rojo, caliente, inflamado y hasta la sábana molesta al tocarlo… mejor acude a valoración.

A veces el problema no es solo el dedo… es el metabolismo completo pidiendo ayuda.

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