17/11/2020
"LA PÁGINA DE TODOS LOS ANGELINOS".
DOMINGO CONTRERAS GÓMEZ…En defensa de su honor.
Suceso aquí relatado, desconocido para los angelinos, que Julio Cid Báez realizó con motivo del aniversario N° 276 de la ciudad de Los Ángeles, en el año 2015.
…Como genuino heredero del culto al sentido de la honra, tan arraigado en el pueblo español en épocas pasadas, encontramos a Don Domingo Contreras Gómez, destacado protagonista de la vida angelina en las primeras décadas del siglo XX. A este personaje, que entre otras actividades desempeñó las de historiador y poeta, se le puede considerar el último caballero a la manera de los de “Capa y Espada” que vieron transitar las calles de Los Ángeles.
Teniendo presente lo anterior, Domingo Contreras Gómez se sintió aludido por un artículo de don Daniel de la Maza, publicado con el título “Los sin Patria”, en el diario “El Siglo” de nuestra ciudad, el 14 de enero de 1921. En verdad, sin nombrarlo estaba dirigido a Don Domingo. Lo encasillaba en la categoría de moderno ácrata y le endilga los epítetos siguientes: Bolchevique, maximalista, es decir, exagerar en las libertades; apátrida, taimado y energúmeno.
Lo que motivó al señor de la Maza a proferirle tales insultos fue un poema del personaje en cuestión y del cual reproduce la siguiente estrofa:…”No es la patria el rincón donde nacemos, / donde la luz de la existencia vemos / i brota en nuestros pechos el amor: / el mundo es vasto, la existencia bella / i hai estrellas más grandes que la estrella / que luce en nuestro hermoso tricolor”…
Don Domingo Contreras a través de una breve columna en el mismo diario “El Siglo”, el 17 de enero de 1921, considera el contenido del artículo de don Daniel de la Maza altamente ofensivo para su dignidad de patriota y caballero; comisiona a sus amigos, los señores Estanislao Munita y Luis Dávila, para que en su nombre exijan al señor Daniel de la Maza que se retracte de los dicho o en su defecto una reparación por las armas.
En otra columna del mencionado diario, el 18 de enero, el señor Contreras Gómez hace sus descargos, diciendo que no hay derecho para que su contendor lo trate de antipatriota. Expresa que cuando en nuestro país se dictó la ley del servicio militar obligatorio, no obstante haber estado él exento de cumplir dicha obligación, fue de los primeros en presentarse para vestir el uniforme de soldado. Es así que recibe los despachos de Alférez, primero y después los de Teniente de Reserva de la Guardia Nacional en el arma de caballería, lo que lo llena de orgullo.
Por otro lado expresa que pretender sacar de los versos de la estrofa transcrita, escritos hace más de diez años, antes de la guerra que asoló a Europa, un argumento para calificarlo de antipatriota es sencillamente ridículo. Continua diciendo que él es un universalista y que nadie le puede impedir que, dejando a un lado la realidad de la vida diaria, se remonte a las regiones del idealismo poético y sueñe con un mundo mejor en el cual, borradas las fronteras que separan a las naciones, la humanidad sea una sola familia y todos los hombres sean hermanos.
Volviendo al desafío, don Daniel de la Maza recoge el guante y nombra sus representantes o padrinos a los señores Pedro Freeman y Héctor Muñoz Quezada, según consta en una carta de la edición del 20 de enero de 1921 del medio de prensa más de una vez mencionado. También consta en esta edición que la cosa se dilató mucho, en efecto, los señores Munita y Dávila dieron por terminada su misión al no poder hablar personalmente con el señor de la Maza. Aquí mismo se reproducen unas cinco cartas más, en una este último da por superado el hecho por ya no tener con quien entenderse en representación de su adversario. Por su parte, el señor Contreras Gómez en la última misiva transcrita dice que él no ha dado por superada la situación e insiste que está dispuesto a una reparación por las armas. La realidad es que todo quedó hasta aquí, porque el intercambio epistolar reproducido por “El Siglo” podría haber llegado ad infinitum.
El duelo se frustró. Quizás muchos ahora habrían querido que don Domingo aniquilara a su contrincante al alba de uno de esos días de enero de 1921; tal como lo había hecho Carlos del Campo con el diputado Guillermo Eyzaguirre en 1915, donde este último pereció en el duelo, con un disparo de revólver Smith Wesson. O en su defecto, que lo hiriera, como lo hizo don Juan Antonio Ríos con el ex senador Octavio Señoret, cuando en el campo de honor lo hirió de un disparo en una pierna, en noviembre de 1937. Pero la realidad no fue espectacular en el caso angelino descrito.
La reseña hecha aquí del duelo que no fue, nos deja como conclusión que don Domingo Contreras Gómez fue un caballero de honor y un hombre de reflexión y acción. Faceta esta última que le desconocíamos porque siempre se le vincula a las bellas letras y a su labor de historiador de nuestra querida tierra…
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