25/01/2019
Historia del idioma Japones:
El japonés es un idioma que hablan más de 130 millones de personas, la mayor parte de ellas en las islas que forman el Estado de Japón, aunque también existen comunidades de habla japonesa en otras partes del mundo, sobre todo en Estados Unidos, Brasil y Perú. Además, la posición de Japón como potencia económica ha disparado el interés por el estudio de su idioma, así como la necesidad de traducciones de japonés.
Para la historia del idioma japonés escrito carecemos de datos que indiquen una escritura propia hasta la introducción de los ideogramas chinos, en torno al siglo VI de nuestra era.
El japonés escrito
La escritura china llegó como consecuencia de la intensificación de la influencia de la cultura china en las islas japonesas, sobre todo a partir de las relaciones diplomáticas que establecieron la Dinastía Han china con los Yamato, gobernadores de Japón. Con la escritura se introdujeron otros cambios importantes, como la llegada del budismo, que pronto derivaría en una interpretación propia, el zen, o nuevas formas de gobierno. La influencia del chino fue muy importante, hasta el punto de que en torno al 40 % de las palabras japonesas actuales tienen su origen en adaptaciones del chino.
Los primeros libros en japonés escrito, con caracteres chinos, fueron el Kojiki y el Nihon Shoki, que son conjuntos de crónicas y leyendas japonesas.
El modelo chino, donde cada símbolo se corresponde con una palabra, se conoce como Kanji.
Poder plasmar el japonés oral, continente de todas sus tradiciones y narraciones, supuso un indudable avance para la cultura japonesa; pero lo cierto es que la escritura china también planteó, desde el principio, serios problemas para adaptarse a un idioma tan diferente como el japonés. Las incompatibilidades se hacían especialmente profundas en la acentuación, la estructura silábica y en las grandes diferencias gramaticales de dos lenguas que, como veremos, no tienen una familia común.
La progresiva adaptación de la escritura china fue relativamente rápida.
Ya en el siglo VII, Monjes budistas, la nueva religión importada junto con la escritura, se encargaron de crear un sistema fonético que derivó en los silabarios japoneses o Kana, donde cada símbolo representa una sílaba: la adaptación dio lugar a la escritura katakana, que sería muy importante para incorporar los neologismos que llegarían con portugueses y holandeses primero, e ingleses después.
Un siglo más tarde de las primeras adaptaciones del Kanji, las mujeres del tribunal de Heinan en Kyoto desarrollaron el hiragana, con la intención de realizar una expresión escrita artística: fue la escritura de la poesía y de las novelas. Quedaron de este modo establecidas tres formas diferentes de escribir el japonés: una ideográfica, el Kanji, y dos fonéticas.
Las tres formas conviven en el Japón actual, en general con funciones diferenciadas. Dentro de las fonéticas, el katakana se emplea para las palabras procedentes de otros idiomas, palabras enfáticas y todo lo relativo a la fauna y la flora, mientras que el hiragana es el que primero se aprende en la escuela.
En lo que se refiere a la evolución de la lengua, podemos realizar una división en cuatro etapas: el japonés antiguo, el japonés medio y el japonés moderno.
El primer estadio, el japonés antiguo, abarca el siglo VIII. Nos encontramos con las primeras tablillas y los primeros textos largos, como el Kojiki, que mencionamos más arriba. Se trata de un japonés que posee diferencias fonéticas con lo que será la evolución posterior del idioma.
El siguiente paso, el japonés medio, se divide a su vez en dos etapas: temprana y tardía. En la etapa temprana, hasta finales del siglo XII, aparecen el hiragana y el katakana. Durante el tardío, que dura hasta el siglo XVI, evoluciona hacia lo que será el japonés moderno, que abarca desde el siglo XVII hasta nuestros días. Uno de los cambios que más podemos destacar durante la evolución del idioma es la reducción del número de vocales, de las ocho originarias a las cinco actuales.
Si bien nos resulta sencillo trazar un rápido esbozo del recorrido del japonés en la historia, no lo es tanto establecer los orígenes del idioma japonés. De hecho, hasta el momento está catalogada como una lengua aislada, lo que quiere decir que no hemos podido relacionar con total certidumbre al japonés con otras lenguas, salvo las lenguas ryukyuenses, también de origen japónico, que se hablan en las islas meridionales del archipiélago japonés.
La mayor discusión en torno a la historia del idioma japonés transcurre, por lo tanto, en la determinación de su filiación.