06/06/2026
“NO TODA INTERPRETACIÓN ES IGUAL”.
Existe un error común al pensar en la interpretación en lengua de señas: creer que cualquier intérprete puede asumir cualquier encargo. La realidad es mucho más compleja, y entenderla marca la diferencia entre una interpretación accesible y una que falla a quien más la necesita.
La interpretación es una disciplina cognitivamente exigente, y no todos los contextos exigen lo mismo. Interpretar una canción requiere sensibilidad artística, dominio del ritmo y capacidad de transmitir emoción a través del cuerpo. Interpretar en un juicio oral exige conocimiento jurídico, precisión terminológica y una neutralidad absoluta. Interpretar en una conferencia científica o académica demanda preparación técnica previa, manejo del vocabulario especializado y una alta resistencia cognitiva sostenida durante horas.
Cada contexto tiene su propio nivel de demanda. Una conversación cotidiana, una entrevista de trabajo, una consulta médica, una negociación empresarial o un congreso internacional no son equivalentes, ni en su vocabulario, ni en su ritmo, ni en las consecuencias de un error. Un término mal interpretado en un contexto legal puede cambiar el curso de una resolución. Una seña imprecisa en un contexto médico puede comprometer la comprensión de un diagnóstico.
Por eso, la preparación previa no es un lujo, es una condición mínima de calidad. Un intérprete que va a trabajar en un evento empresarial necesita conocer el rubro, los productos, la terminología interna. Uno que interpretará en salud debe haber revisado el vocabulario clínico relevante. Uno que acompañará una instancia judicial debe comprender el procedimiento y los marcos normativos aplicables.
Elegir bien al intérprete es parte de garantizar la accesibilidad real. No basta con que haya un intérprete presente. Lo que importa es que sea la persona adecuada para ese contexto específico, con la formación, la experiencia y la preparación necesarias para ese encargo en particular.
En CASPE contamos con un equipo de intérpretes especializados en distintas áreas, porque sabemos que la lengua de señas merece el mismo estándar de excelenci