Educación Superior

Educación Superior mientras escribía la novela “Educación Superior” anoté cosas que luego quedaron fuera. o no tanto. aquí las dejo en texto y audio x mientras que sale el libro.

grx y bss, V hola!! o no tanto, pero cambiaron. como pasar del “túnel ferroviario” a la “periferia del ano”, entre otras

aquí las dejo en la pantalla y en audio, por mientras que sale la versión impresa, vía Lecturas Ediciones. ojalá el covid, la inflación y la III GM nos permitan lanzarla como corresponde para vernos

cepción leí “El nuevo periodismo”, de Tom Wolfe y, pese a que entonces ya no era tan nuevo, sigue siendo el sustento teórico de lo que hago hasta hoy: intentar meterme en la vida de los escritores que entrevisto para el suplemento KU de los Mercurio regionales, así como antes lo hice en CNN Chile, junto con entrelazar mi diario de vida y jugar ahí

Wolfe dice: “Al pronunciar la frase — ‘estudios superiores’ — ¿cuál es la imagen que se forma en nuestro cerebro? Ninguna, ni siquiera borrosa. La mitad de los compañeros de estudios superiores que he conocido iban a escribir una novela sobre el tema. Yo mismo tuve tal intención. Nadie ha escrito ese libro, que yo sepa. Todos olían bastante bien la atmósfera. ¡Qué mórbida! ¡Qué ponzoñosa! ¡Sin equivalente en el mundo! Pero el tema acabó siempre por derrotarles. Desafía la estilización literaria. Una novela semejante sería un estudio de la frustración, pero una clase de frustración tan exquisita, tan inefable, que nadie sería capaz de describirla”

bueh, mr. Wolfe, “el Balzac de Park Avenue”: en mi novela intento responderle con eso, una denuncia por abuso de poder contra Heráclito Arteaga, la cobardía de Vergara, el amor intrínseco e incondicional de Andrés Ossandón, el compañerismo de Sebastián Enríquez y de la bella Carmen, qué pasó con Pániko.cl, Felipe Ojeda y los blogs que eran tener una banda indie; así como la lucha porque Concepción sea un país libre, independiente, junto a las operaciones de contrainteligencia de un espía abandonado en el fin del mundo, Bastián Canaris

nos leemos ;)

la ventana lleva dí­as mostrando el cielo gris, de plomo como las balas, sobre Santiago. viajo 150 kilómetros al sur y s...
05/10/2022

la ventana lleva dí­as mostrando el cielo gris, de plomo como las balas, sobre Santiago. viajo 150 kilómetros al sur y sigue igual, quizás peor. el septiembre eterno de este año o la melancolía que se evaporó y nos encerró a todos

el cielo de Conce es eternamente gris, uno se solaza cuando hay un dí­a de sol para jugar en el parque de la U, o estudiar tendida sobre el pasto. a esto se suma que alguien hizo el mal chiste de combinar el acero atmosférico y los edificios: por plan regulador, al menos hasta 2007, no se podía pintar los edificios de múltiples colores

hablamos de eso por la calle, después de cantar "por fin ha vuelto a llover, y no estoy mu**to", con los Santos Dumont, para que Pablo saque un spray rosado flúor de su mochila y comience a pintar la revolución en los colectores de agua

Concepción será la ciudad más prendida del mundo

literalmente

entre el gris omnipresente, el rosado flúor parece un salvavidas para la mediocridad, un recordatorio de "sigue ahí, da la pelea y encara a los monstruos entre la niebla"

que a veces esos seres extraños consiguen trabajar como académicos

me costaba convencer de que era una buena idea, entonces la mayorí­a de las veces no forniqué en mi cama, con vista priv...
26/09/2022

me costaba convencer de que era una buena idea, entonces la mayorí­a de las veces no forniqué en mi cama, con vista privilegiada a la terraza y al pasillo por donde entraba el furgón de la morgue, a cualquier hora, a dejar a un nuevo cliente de Funerales Ruiz, Concepción

ese cruce entre la muerte y la vida me parecía asombroso, pero a mis pololos no. a M un par de veces lo pillé volando bajo y hasta durmió ahí­. el destello de su piel pálida al parar de gemir no sé si fue mayor en la funeraria o en el cerro del campus, rodeados de árboles, sobre sus raí­ces, silenciosos para no llamar a los guardias ni a los pudúes de la reserva natural. una vez un cisne de la laguna nos delató. estuve a punto de tirarme al agua, nadar y estrangularlo

en toda vida hay un dejo de muerte y viceversa. la belleza de un pájaro fulgura bajo la luna que se asoma entre la niebla, así como el recuerdo de su piel entre el frí­o del bosque

su credencial de ingeniero le permitía circular de noche por el campus, porque tienen maquinarias y experimentos que vigilar. ese era el argumento cuando nos encontrábamos de frente con la policía montada, porque mi tarjeta de periodismo no ayudaba mucho

-me vino a buscar

-ya, váyanse para la casa-respondí­an los guardias con cara de "sí, claro, cómo no"

a veces sueño con esas noches, pero recuerdo los días de esas fechas y quiero enterrarme viva dentro del mismo sueño. solo la noche es elegante

¿qué vestido me pondrán para mi velorio?

más de la mitad de la vida universitaria la pasé en Funerales Ruiz, Concepción. dormí­a en el departamento del segundo p...
22/09/2022

más de la mitad de la vida universitaria la pasé en Funerales Ruiz, Concepción. dormí­a en el departamento del segundo piso, ya no recuerdo el número, pero llego perfecto: Barros Arana con Paicaví, esquina donde vomité -mucho-, me pasaron a dejar y a buscar, hubo algunos besos y me sentaba en la vereda para sentir el hielo en la cara después del trote nocturno

ya no salgo a trotar, tengo el cuerpo medio mu**to desde hace meses. la otra noche fui a un motel, no lo hacía desde antes de la pandemia, y al enfriarse los músculos sentí­ que no los podí­a mover, no iba a moverme nunca más, me sacarí­an en un furgón de la morgue desde calle Marín. la piel tampoco ayudaba porque la tenía tan sensible producto del suave rasguño de su barba, que el sistema nervioso había quedado en la superficie y hasta el aire acondicionado me hací­a daño

serí­a un bonito final cerrar los ojos para siempre sobre su pecho entrecano dormido, con un oído apoyado en el tambor de su corazón

cuando estoy triste quiero morir. cuando estoy feliz quiero morir, para que nada pueda ensuciar aquella pequeña ventana al paraí­so

ambos crujimos al movernos y reímos: "ya no estamos para estos trotes". pero la adolescencia vuelve tras unos minutos de agua frí­a y Coca Cola sin hielo porque se derritió mientras ocurrí­an otras artes, donde ambos nos percatamos del desgarre de los cristales hasta ser lí­quido. del desgarre de las pieles hasta ser líquido

no sé cuál es la diferencia con morir. falta de aire, aunque serena. flotación dentro de la piel como si el cuerpo quedara abajo y algo, alma, espíritu, lo que sea, sale a un estado intermedio. en la casa del campo vi fantasmas. en el pequeño departamento de soltera a ratos juegan con los vasos o muestran sus siluetas por los espejos de la terracita

gracias a Funerales Ruiz y a una entrevista que me hicieron sobre cómo era vivir sobre una funeraria, vi "Six feet under": un tratado de filosofía en la tele

"yo no le tengo miedo a la muerte, temo a la resurrección", decía mi vecino Raúl Ruiz

histeria y vi****orel tratamiento hormonal hace que mi pelo crezca más rápido, necesito cortes frecuentes para estar dec...
08/07/2022

histeria y vi****or

el tratamiento hormonal hace que mi pelo crezca más rápido, necesito cortes frecuentes para estar decente. decente desde que asumí la vida adulta, antes, en la universidad, era solo pasarme la rasuradora y ya, ahí estaba mi cabeza rapada. a veces quiero volver a ella, pero luego me da lata, pienso en la camilla de la clínica donde nuevamente me harán un examen cuyo nombre se asemeja a la histeria. no puedo recordarlo, pero me gusta que por la histeria se inventó el vi****or

el procedimiento, sin embargo, no es sexy: semi desnuda y ubicados los pies en los andamiajes metálicos que imitan a los estribos de los caballos, el médico me hace firmar el consentimiento como en una escena tipo antes de "50 sombras de Grey", pero que después se transformó en chiste andar firmando leseras. solo un hombre me ha pedido acuerdo de confidencialidad y un "wena pos, Christian Grey" lo echó abajo jjjjj

dados los permisos que incluyen mi responsabilidad en caso de manifestarse una reacción adversa, el médico me penetra con una especie de vi****or pero más largo y de plástico más duro, lejos de la silicona turquesa del que descansa bajo mi cama. tenso los músculos. me quejo

—estás nerviosa —, el facultativo intenta ser gracioso —¿cómo te cuidas?

—¿de qué?

—anticonceptivos

—no uso. nunca usé

tendría que nacer de nuevo, ser mujer y recibir una educación clerical para conocer y entender otros métodos, azuzados por el miedo a perder la virginidad o dejar invadirse por hormonas

una vez con la edad controlados los miedos queda la costumbre, el sello de garantía, el ser niña de las monjas de día y de noche, un personaje

—todos los hombres en este país sueñan con domar a una paca o malcriar a una niña de las monjas —me explicó un profesor en la U, mi querido Bastián Canaris, insistiendo en que escribiera lo que le contaba: así nació "Señoritas en toma", que luego un editor del diario comparó con "Lo**ta". ahí no quise conocer si hubo reacciones corporales al libro

el médico me mira por encima del Monte de Venus y recuerda que está en una clínica de Santiago oriente, por lo cual es probable tener clientes opus o legionarias. yo casi me casé con uno de los últimos

saca el instrumento plástico, abre todo lo que da mi piel y clavo mis uñas en los muslos

—basta

—bien

trato de recordar esas fiestas prepandémicas donde las casas parecían escenografías de Gaspar Noé, cubiertas de plástico para esquivar los fluidos

intento sentir placer en el calvario de que me están llenando de suero y otras sustancias incomprensibles por abajo, el que inventó esto agarró lo peor del sadomasoquismo y lo perfeccionó

una enfermera me mira compasiva cuando entrega al médico una mala suerte de palanca de acero. sé dónde irá, no tienen para qué avisarme

minutos en el in****no se terminan con la enfermera limpiando mis piernas, poniéndome un parche entre ellas y diciéndome que me levante solo cuando crea estar lista

pido mi celular y le escribo "sólo quiero tu cuerpo dentro del mío"

tus brazos tienen la firmeza y el poderío de las raíces en los bordes de la laguna, las que amarran el agua a la tierra ...
05/07/2022

tus brazos tienen la firmeza y el poderío de las raíces en los bordes de la laguna, las que amarran el agua a la tierra y al cielo. atraen mi sangre fría de pato, atrapan mis plumas, te decoras y floreces con ellas, con mis tornasoles, mis blancos, mis zonas oscuras que acaparabas con fuerza cuando intentaba salir de la cama para bajar al mundo, a apagar el despertador o ir al baño

ahí quedó mi sombra, entre tus ramas, tus troncos que lamí hasta el final, hasta donde en cuarenta años no había llegado nadie

ahora estoy libre al medio de la laguna, sola en aguas abiertas, pero yo no sé nadar

despierto

quiero volver a dormir porque en mis sueños es donde sigo durmiendo en tus brazos

suspiro

y escucho tu risa pequeña, cálida, diciéndome que competimos con tu perrito al suspirar. siempre suspiro más yo. ahora siempre que suspiro estoy pensando en ti

me preparo un té y el espesor del agua es el de la Laguna de los Patos

la lluvia de otoño bajo el paralelo 36 latitud sur es una caricia hidratante de labios, y el pelo, ojalá llevar sin atad...
28/06/2022

la lluvia de otoño bajo el paralelo 36 latitud sur es una caricia hidratante de labios, y el pelo, ojalá llevar sin ataduras. la lluvia invernal es hielo sobre las mejillas y la frente al volver de la cantina barata, universitaria, donde el milagro del invierno es que la cerveza, por fin, está fría

tus dedos de mármol enlazan los míos y el antideslizante de las zapatillas chilla sobre los adoquines de Barros Arana. tenemos que llegar a la esquina con Paicaví, a mi casa, el segundo piso de los Funerales Ruiz

—sí, sí: me creo la muerte
—ya, pero en serio
—en serio y en broma
—¿te van a tirar de los pies a veces?
—nah, yo espanto a los fantasmas
—¿y cómo lo hacís con el olor a mu**to?
—no es peor que el tuyo cuando transpirái
—...
—broma, oh. mira, qué dorada se ve la luz sobre la vereda mojada

a los 20 creo que no pensaba que miraría con nostalgia esas noches una década después. o sí, pero me hacía la huevona, como con tantas cosas, como el frío de tus dedos en mi cabeza, en la parte posterior del cuello, bajo la chaqueta y luego bajo la polera, dejándome semidesnuda a la intemperie, que ya no era frío sino solo aire

solo aire: ahora, en una época donde la gente muere por no poder respirar

sin bocanadas como los gemidos de esas noches, generosas en flexibilidad y carentes de vergüenza, que los pacos al pasar nos bocineaban con el pato

la tierra áspera y acogedora bajo la espalda y en contacto directo con la piel. las raíces sobresalientes dejan pequeños...
24/06/2022

la tierra áspera y acogedora bajo la espalda y en contacto directo con la piel. las raíces sobresalientes dejan pequeños rasguños o moretones, igual que las piedrecitas y semillas bajo los árboles del cerro del campus

los pies desnudos, en mi caso siempre azules —rara vez logro entibiarlos, como si ya estuviera mu**ta —, detienen su vaivén, la búsqueda del lugar apropiado para apoyarlos, como los hombros del guerrillero de turno, para caer suaves, atentos, las respiraciones congeladas y los cuerpos quietos frente a movimientos bajos, como de duendes, entre enredaderas y helechos alimentados con pura lluvia en Conce

unos ojitos negros

un pudú

atento, examina a los humanos adorándose y nosotros pasamos a ser los animales en la reserva natural, teñidos de barro, con pedazos de pasto y hojas en el pelo. abrigados por la niebla, hidratados por esa llovizna que cae siempre a la medianoche

la versión chilena de un ciervo da una vuelta, nos rodea y desaparece por el cerro, drogado en tetosterona y feromonas

muerdo mi labio inferior ante la recapitulación de las envestidas y trago llovizna, bruma, la niebla que nos envuelve igual a un sueño, terrenal por lo demás, la de ser universitarios sin plata para ir a otro lugar. o sí, siendo honestos, tenemos plata, pero deseamos la aventura, las marcas de rasguños en los pies que ahora miro con nostalgia cuando me quito los zapatos en el parque

el frío discreto de un día lluvioso, pero no con el agua embravecida del sur, envuelve las plantas de los pies, eriza las manos, separa los labios y cierra los ojos. la noche de anoche fue, como anoche que nos quedamos escuchando a Rosalía y Bad Bunny por teléfono

levanto la frente

respiro, suspiro y me voy

imitando a las hojas doradas del otoño

bienvenida oscuridad

feliz día sugar daddyél es siete años mayor que yo. él ya entró en la cuarentena y no de covid. a él quizás lo aburrí co...
20/06/2022

feliz día sugar daddy

él es siete años mayor que yo. él ya entró en la cuarentena y no de covid. a él quizás lo aburrí con mis chistes de sugar daddy o, como quizás rendido, se automolestaba diciéndose "tatita", pienso mientras me paseo por un Victoria's Secret: ya encontré el regalo del día del papá, pero ya no tengo sugar daddy a quien darle otro tipo de regalo, con más seda y bordados

aunque el sugar daddy fundacional lo encontré —¿me encontró? —en la U: 17 años mayor, varios amores literarios en común. la edad es un concepto social, el tiempo existe para los subordinados, por eso me pongo el reloj solo cuando estoy trabajando, precisamente, contra el tiempo

sus ojos azules de mar, como el que ven los espías cuando escapan en botes a remos; la voz rotunda y la gracia para referirse a los cadáveres, las cuentas bancarias o cualquier otro tipo de rastro que dejan los crímenes, entraron en mi cabeza semi rapada por aquel entonces y llena de formaldehído

era la manera de evitar a los monstruos sobre la Tierra encarnados en Heráclito Arteaga, pese a tratarse de un error conceptual: nada bueno podía salir de la hondura de esas piscinas, básicamente porque estábamos en distintas posiciones sociales, él, profesor, yo, alumna. él, dominante, yo, subordinada

pienso en eso y declino cuando alguien menor me manifiesta sus intenciones. pienso en eso y busco abrazar la sombra de mi querido actual él, cuya partida hiela el lado izquierdo de mi cama. son solo siete años, querido. son solo libros y una que otra frase medianamente ingeniosa lo que te intimida, pequeños trucos lingüísticos, nada especial. nada que no podamos conjugar con tu simpleza frente al mundo que tanto me sigue atrayendo, como una fusta mojada en vino blanco

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