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Kaizen Español Padre hoy es un día santo, pues hoy Tu Hijo será redimido. Su sufrimiento ha terminado. Esta operación es una operación de Forex.

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es una palabra que se refiere en los mercados financieros a la conversi

ón de una moneda a otra
(un euro por un dólar, un yen por un euro, etc). Cuando un país produce una mercancía y la vende al exterior se requiere una
conversión de moneda ya que cada país vende en su moneda local. Por ejemplo, si una empresa europea quiere vender a un cliente de Estados Unidos
surge el problema de que el europeo
vende en euros pero el estadounidense compra en dólares. Para poder vender se tiene que hacer un cambio de moneda de euros a dólares. Este mercado mueve más de 5 Trillones de Dolares a diario, más que todas las bolsas del mundo juntas. Ahora tú también puedes participar de esta industria trillonaria desde tu teléfono móvil un
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01/09/2026
01/09/2026
Un Curso de Milagros Capítulo 15. El instante Santo II. El final de las dudas 1. La Expiación tiene lugar en el tiempo, ...
01/09/2026

Un Curso de Milagros
Capítulo 15. El instante Santo

II. El final de las dudas

1. La Expiación tiene lugar en el tiempo, pero no es para el tiempo. ²Puesto que se encuentra en ti, es eterna. ³Lo que encierra el recuerdo de Dios no puede estar limitado por el tiempo, ⁴del mismo modo en que tú tampoco puedes estarlo. ⁵Pues sólo si Dios estuviera limitado, podrías estarlo tú. ⁶El instante que se le ofrece al Espíritu Santo se le ofrece a Dios en tu nombre, y en ese instante despiertas dulcemente en Él. ⁷En el instante bendito abandonas todo lo que aprendiste en el pasado y de inmediato el Espíritu Santo te ofrece la lección de la paz en su totalidad. ⁸¿Cómo iba a requerir tiempo aprender esta lección cuando todos los obstáculos que podrían impedirlo han sido superados? ⁹La verdad transciende al tiempo en tal medida, que toda ella tiene lugar simultáneamente. ¹⁰Pues al haber sido creada como una sola, su unicidad es completamente independiente del tiempo.

2. No permitas que el tiempo sea motivo de preocupación para ti, ni tengas miedo del instante de santidad que ha de eliminar todo vestigio de él. ²Pues el instante de paz es eterno precisamente porque está desprovisto de miedo. ³Dicho instante llegará, ya que es la lección que Dios te da a través del Maestro que Él designó para transformar el tiempo en eternidad. ⁴¡Bendito sea el Maestro de Dios, Cuyo gozo reside en mostrarle al santo Hijo de Dios su santidad! ⁵Su gozo no está circunscrito al tiempo. ⁶Sus enseñanzas son para ti porque Su gozo es el tuyo. ⁷A través de Él te alzas ante el Altar de Dios, donde Él dulcemente transforma el in****no en Cielo. ⁸Pues es únicamente en el Cielo donde Dios quiere que estés.

3. ¿Cuánto tiempo puede tomar llegar allí donde Dios quiere que estés? ²Pues ya estás donde siempre has estado y donde has de estar eternamente. ³Todo lo que tienes, lo tienes para siempre. ⁴El instante bendito se extiende para abarcar al tiempo, del mismo modo en que Dios se extiende a Sí Mismo para abarcarte a ti. ⁵Tú que te has pasado días, horas e incluso años encadenando a tus hermanos a tu ego a fin de apoyarlo y proteger su debilidad, no percibes la Fuente de la fortaleza. ⁶En este instante santo liberarás a todos tus hermanos de las cadenas que los mantienen prisioneros y te negarás a apoyar su debilidad o la tuya.

4. No te das cuenta de cuán desacertadamente has utilizado a tus hermanos al considerarlos fuentes de apoyo para el ego. ²En tu percepción, por lo tanto, ellos dan testimonio del ego, y parecen darte motivos para que no lo abandones. ³Tus hermanos, no obstante, son testigos mucho más poderosos y mucho más convincentes en favor del Espíritu Santo, ⁴Cuya fortaleza respaldan. ⁵Eres tú, pues, quien determina el que ellos apoyen al ego o al Espíritu Santo en ti. ⁶Y reconocerás cuál de ellos has elegido por sus reacciones. ⁷Siempre se puede reconocer a un Hijo de Dios que ha sido liberado a través del Espíritu Santo en un hermano. ⁸No puede ser negado. ⁹Si todavía tienes dudas, es tan sólo porque no has otorgado completa liberación. ¹⁰Y debido a ello todavía no le has dado al Espíritu Santo un solo instante completamente. ¹¹Pues cuando lo hayas hecho no te cabrá la menor duda de que lo has hecho. ¹²Estarás seguro porque Su testigo hablará tan claramente en favor de Él, que oirás y entenderás. ¹³Seguirás dudando hasta que oigas a un testigo al que hayas liberado completamente por medio del Espíritu Santo. ¹⁴Y entonces ya no dudarás más.

5. Aún no has tenido la experiencia del instante santo. ²Pero la tendrás y la reconocerás con absoluta certeza. ³Ningún regalo de Dios se reconoce de otra manera. ⁴Puedes practicar el mecanismo del instante santo y aprender mucho de ello. ⁵Mas no puedes suplir su deslumbrante y reluciente fulgor, que literalmente te cegará sólo con que lo veas, impidiéndote ver este mundo. ⁶Y todo ello se encuentra aquí, en este mismo instante, completo, consumado y plenamente otorgado.

6. Empieza ahora a desempeñar el pequeño papel que te corresponde en el proceso de aislar el instante santo. ²Recibirás instrucciones muy precisas a medida que sigas adelante. ³Aprender a aislar este segundo y a experimentarlo como algo eterno es empezar a experimentarte a ti mismo como no separado. ⁴No tengas miedo de que no se te vaya a ayudar en esto. ⁵El Maestro de Dios y Su lección respaldarán tu fortaleza. ⁶Es sólo tu debilidad lo que se desprenderá de ti cuando comiences a practicar esto, pues al hacerlo experimentarás el Poder de Dios en ti. ⁷Utilízalo aunque sólo sea por un instante, y nunca más lo negarás. ⁸¿Quién puede negar la Presencia de aquello ante lo cual el universo se inclina con júbilo y agradecimiento? ⁹Ante el reconocimiento del universo que da testimonio de Ella, tus dudas no pueden sino desaparecer.

Audiolibro Capítulo 15

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28/08/2026

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Un Curso de Milagros Capítulo 15. El instante Santo I. Los dos usos del tiempo 1. ¿Puedes imaginarte lo que sería no ten...
28/08/2026

Un Curso de Milagros
Capítulo 15. El instante Santo

I. Los dos usos del tiempo

1. ¿Puedes imaginarte lo que sería no tener inquietudes, preocupaciones ni ansiedades de ninguna clase, sino simplemente g***r de perfecta calma y sosiego todo el tiempo? ²Ése es, no obstante, el propósito del tiempo: aprender justamente eso y nada más. ³El Maestro de Dios no puede sentirse satisfecho con Sus enseñanzas mientras éstas no constituyan lo único que sabes. ⁴Su función docente no se consumará mientras no seas un alumno tan dedicado que sólo aprendes de Él. ⁵Cuando eso haya ocurrido, ya no tendrás necesidad de un maestro ni de tiempo en el que aprender.

2. La razón del aparente desaliento del que tal vez padezcas es tu creencia de que ello toma tiempo y de que los resultados de las enseñanzas del Espíritu Santo se encuentran en un futuro remoto. ²Sin embargo, no es así, ³pues el Espíritu Santo usa el tiempo a Su manera y no está limitado por él. ⁴El tiempo es Su amigo a la hora de enseñar. ⁵No causa deterioro en Él como lo hace en ti. ⁶Todo el deterioro que el tiempo parece ocasionar se debe únicamente a tu identificación con el ego, que se vale del tiempo para reforzar su creencia en la destrucción. ⁷El ego, al igual que el Espíritu Santo, se vale del tiempo para convencerte de la inevitabilidad del objetivo y del final del aprendizaje. ⁸El objetivo del ego es la muerte, que es su propio fin. ⁹Mas el objetivo del Espíritu Santo es la vida, la cual no tiene fin.

3. El ego es un aliado del tiempo, pero no un amigo. ²Pues desconfía tanto de la muerte como de la vida, y lo que desea para ti, él no lo puede tolerar. ³Él ego te quiere ver mu**to, pero él no quiere morir. ⁴El resultado de esta extraña doctrina no puede ser otro, por lo tanto, que el de convencerte de que él te puede perseguir más allá de la tumba. ⁵Y al no estar dispuesto a que ni siquiera en la muerte encuentres paz, te ofrece inmortalidad en el in****no. ⁶Te habla del Cielo, pero te asegura que el Cielo no es para ti. ⁷Pues ¿qué esperanzas pueden tener los culpables de ir al Cielo?

4. Creer en el in****no es ineludible para aquellos que se identifican con el ego. ²Sus pesadillas y sus miedos están asociados con él. ³El ego te enseña que el in****no está en el futuro, pues ahí es hacia donde todas sus enseñanzas apuntan. ⁴Su objetivo es el in****no. ⁵Pues aunque tiene por finalidad la muerte y la disolución, él mismo no cree en ello. ⁶El objetivo de muerte que ansía para ti le deja insatisfecho. ⁷Nadie que siga sus enseñanzas puede estar libre del miedo a la muerte. ⁸Sin embargo, si se pensase en la muerte simplemente como el fin del dolor, ¿se le tendría miedo? ⁹Hemos visto antes esta extraña paradoja en el sistema de pensamiento del ego, pero nunca tan claramente como aquí. ¹⁰Pues el ego tiene que dar la impresión de que mantiene al miedo alejado de ti para conservar tu fidelidad. ¹¹Pero tiene que generar miedo para protegerse a sí mismo. ¹²Una vez más, el ego intenta—y lo logra con demasiada frecuencia—hacer ambas cosas, valiéndose de la disociación para mantener sus metas contradictorias unidas, de manera que parezcan estar reconciliadas. ¹³El ego enseña, por lo tanto, que la muerte es el final en lo que respecta a cualquier esperanza de alcanzar el Cielo. ¹⁴Sin embargo, puesto que tú y el ego no podéis estar separados, y puesto que él no puede concebir su propia muerte, te seguirá persiguiendo porque la culpa es eterna. ¹⁵Tal es la versión que el ego tiene de la inmortalidad. ¹⁶Y eso es lo que su versión del tiempo apoya.

5. El ego enseña que el Cielo está aquí y ahora porque el futuro es el in****no. ²Hasta cuando ataca tan despiadadamente que trata de quitarle la vida al que cree que su voz es la única que existe, incluso a ése le habla del in****no. ³Pues le dice que el in****no también está aquí, y lo incita a que salte del in****no al olvido total. ⁴El único tiempo que el ego le permite contemplar a cualquiera con ecuanimidad es el pasado. ⁵E incluso ahí, su único valor es que ya no existe.

6. ¡Cuán desolado y desesperante es el uso que el ego hace del tiempo! ²¡Y cuán aterrador! ³Pues tras su fanática insistencia de que el pasado y el futuro son lo mismo se oculta una amenaza a la paz todavía más insidiosa. ⁴El ego no hace alarde de su amenaza final, pues quiere que sus devotos sigan creyendo que les puede ofrecer una escapatoria. ⁵Pero la creencia en la culpabilidad no puede sino conducir a la creencia en el in****no, y eso es lo que siempre hace. ⁶De la única manera en que el ego permite que se experimente el miedo al in****no es trayendo el in****no aquí, pero siempre como una muestra de lo que te espera en el futuro. ⁷Pues nadie que se considere merecedor del in****no puede creer que su castigo acabará convirtiéndose en paz.

7. El Espíritu Santo enseña, por lo tanto, que el in****no no existe. ²El in****no es únicamente lo que el ego ha hecho del presente. ³La creencia en el in****no es lo que te impide comprender el presente, pues tienes miedo de él. ⁴El Espíritu Santo conduce al Cielo tan ineludiblemente como el ego conduce al in****no. ⁵Pues el Espíritu Santo, que sólo conoce el presente, se vale de él para desvanecer el miedo con el que el ego quiere inutilizarlo. ⁶Tal como el ego usa el tiempo, es imposible librarse del miedo. ⁷Pues el tiempo, de acuerdo con las enseñanzas del ego, no es sino un recurso de enseñanza para incrementar la culpa hasta que ésta lo envuelva todo y exija eterna venganza.

8. El Espíritu Santo quiere desvanecer todo esto ahora. ²No es el presente lo que da miedo, sino el pasado y el futuro, mas éstos no existen. ³El miedo no tiene cabida en el presente cuando cada instante se alza nítido y separado del pasado, sin que la sombra de éste se extienda hasta el futuro. ⁴Cada instante es un nacimiento inmaculado y puro en el que el Hijo de Dios emerge del pasado al presente. ⁵Y el presente se extiende eternamente. ⁶Es tan bello, puro e inocente, que en él sólo hay felicidad. ⁷En el presente no se recuerda la obscuridad, y lo único que existe es la inmortalidad y la dicha.

9. Esta lección no requiere tiempo para aprenderse. ²Pues ¿qué es el tiempo sin pasado ni futuro? ³El que te hayas descarriado tan completamente ha requerido tiempo, pero ser lo que eres no requiere tiempo en absoluto. ⁴Empieza a usar el tiempo de la misma manera en que lo hace el Espíritu Santo: como un instrumento de enseñanza para alcanzar la paz y la felicidad. ⁵Elige este preciso instante, ahora mismo, y piensa en él como si fuese todo el tiempo que existe. ⁶Ahí nada del pasado puede afectarte, y ahí es donde te encuentras completamente absuelto, complemente libre y sin condenación alguna. ⁷Desde este instante santo donde tu santidad nace de nuevo, seguirás adelante en el tiempo libre de todo temor y sin experimentar ninguna sensación de cambio con el paso del tiempo.

10. El tiempo es inconcebible sin cambios, mas la santidad no cambia. ²Aprende de este instante algo más que el simple hecho de que el in****no no existe. ³En este instante redentor reside el Cielo. ⁴Y el Cielo no cambiará, pues nacer al bendito presente es librarse de los cambios. ⁵Los cambios son ilusiones que enseñan los que no se pueden ver a sí mismos libres de culpa. ⁶En el Cielo no se producen cambios porque Dios es inmutable. ⁷En el instante santo en que te ves a ti mismo resplandeciendo con el fulgor de la libertad, recuerdas a Dios. ⁸Pues recordarle es recordar la libertad.

11. Si sientes la tentación de desanimarte pensando cuánto tiempo va a tomar poder cambiar de parecer tan radicalmente, pregúntate a ti mismo: “¿Es mucho un instante?” ²¿No le ofrecerías al Espíritu Santo tan poco de tu tiempo para tu salvación? ³Él no te pide nada más, pues no tiene necesidad de nada más. ⁴Requiere mucho más tiempo enseñarte a que estés dispuesto a darle esto que lo que Él tarda en valerse de ese ínfimo instante para ofrecerte el Cielo en su totalidad. ⁵A cambio de ese instante, Él está listo para darte el recuerdo de la eternidad.

12. Mas nunca le podrás dar al Espíritu Santo ese instante santo en favor de tu liberación, mientras no estés dispuesto a dárselo a tus hermanos en favor de la suya. ²Pues el instante de la santidad es un instante que se comparte, y no puede ser sólo para ti. ³Cuando te sientas tentado de atacar a un hermano, recuerda que su instante de liberación es el tuyo. ⁴Los milagros son los instantes de liberación que ofreces y que recibirás. ⁵Dan testimonio de que estás dispuesto a ser liberado y a ofrecerle el tiempo al Espíritu Santo a fin de que Él lo use para Sus propósitos.

13. ¿Cuánto dura un instante? ²Dura tan poco para tu hermano como para ti. ³Practica conceder ese bendito instante de libertad a todos los que están esclavizados por el tiempo, haciendo así que para ellos éste se convierta en su amigo. ⁴Mediante tu dación, el Espíritu Santo te da a ti el bendito instante que tú les das a tus hermanos. ⁵Al ofrecerlo, Él te lo ofrece a ti. ⁶No seas reacio a dar lo que quieres recibir de Él, pues al dar te unes a Él. ⁷En la cristalina pureza de la liberación que otorgas radica tu inmediata liberación de la culpa. ⁸Si ofreces santidad no puedes sino ser santo.

14. ¿Cuánto dura un instante? ²Dura el tiempo que sea necesario para restablecer la perfecta cordura, la perfecta paz y el perfecto amor por todo el mundo, por Dios y por ti; ³el tiempo que sea necesario para recordar la inmortalidad y a tus creaciones inmortales que la comparten contigo; ⁴el tiempo que sea necesario para intercambiar el in****no por el Cielo. ⁵Dura el tiempo suficiente para que puedas trascender todo lo que el ego ha hecho y ascender hasta tu Padre.

15. El tiempo es tu amigo si lo pones a disposición del Espíritu Santo. ²Él necesita muy poco para restituirte todo el Poder de Dios. ³Aquel que transciende el tiempo por ti entiende cuál es su propósito. ⁴La santidad no radica en el tiempo, sino en la eternidad. ⁵Jamás hubo un solo instante en el que el Hijo de Dios pudiera haber perdido su pureza. ⁶Su estado inmutable está más allá del tiempo, pues su pureza permanece eternamente inalterable y más allá del alcance del ataque. ⁷Ante su santidad el tiempo se detiene y deja de cambiar. ⁸Y así, deja de ser tiempo. ⁹Pues al estar atrapado en el único instante de la eterna santidad de la Creación de Dios, se transforma en eternidad. ¹⁰Da el instante eterno, para que en ese radiante instante de perfecta liberación se pueda recordar la eternidad por ti. ¹¹Ofrece el milagro del instante santo por medio del Espíritu Santo y deja que sea Él Quien se encargue de dártelo a ti.

Audiolibro Capítulo 15

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27/08/2026

Sin acudir a Google: ¿Sabés qué significa?

Un Curso de Milagros Capítulo 14. Las enseñanzas en favor de la verdad XI. La prueba de la verdad 1. Lo esencial, sin em...
27/08/2026

Un Curso de Milagros
Capítulo 14. Las enseñanzas en favor de la verdad

XI. La prueba de la verdad

1. Lo esencial, sin embargo, es que reconozcas que no sabes nada. ²El Conocimiento es poder y todo poder es de Dios. ³Tú que has tratado de quedarte con el poder para ti solo lo has “perdido”. ⁴Todavía lo tienes, pero has interpuesto tantos obstáculos entre él y tu conciencia de él que no puedes utilizarlo. ⁵Todo lo que te has enseñado a ti mismo ha hecho que seas cada vez menos consciente de tu poder. ⁶No sabes lo que es ni dónde se encuentra. ⁷Has hecho un alarde de fuerza y de poder tan lamentable que no ha podido sino fallarte. ⁸Pues el poder no es una apariencia de fuerza, y la verdad está más allá de toda apariencia. ⁹Aun así, lo único que se interpone entre ti y el Poder de Dios en ti, es tu falso aprendizaje, así como todos tus vanos intentos de querer des-hacer lo verdadero.

2. Procura estar dispuesto, pues, a que todo esto sea des-hecho y a sentirte feliz de no ser un prisionero de ello eternamente. ²Pois te has enseñado a ti mismo a aprisionar al Hijo de Dios, lo cual es una lección tan descabellada que sólo un loco, en su delirio más profundo, podía haberla soñado. ³¿Cómo iba a poder Dios aprender a no ser Dios? ⁴¿Y sería posible que Su Hijo, a quien Él ha dado todo poder, pudiera aprender a ser impotente? ⁵¿Hay algo de lo que te has enseñado a ti mismo que aún prefirieses conservar en lugar de lo que tienes y eres?

3. La Expiación te enseña cómo escapar para siempre de todo lo que te has enseñado a ti mismo en el pasado, al mostrarte únicamente lo que eres ahora. ²El aprendizaje tiene lugar antes de que sus efectos se pongan de manifiesto. ³Por lo tanto, es algo propio del pasado, pero su influencia determina el presente al darle a éste el significado que tiene para ti. ⁴Tu aprendizaje, no obstante, no le aporta al presente significado alguno. ⁵Nada que hayas aprendido te puede ayudar a entender el presente o enseñarte a des-hacer el pasado. ⁶Tu pasado es lo que tú te has enseñado a ti mismo. ⁷Renuncia a él completamente. ⁸No trates de entender ningún acontecimiento, ningún hermano ni ninguna cosa bajo su “luz”, pues la obscuridad en la que tratarías de ver tan sólo empañaría lo que vieses. ⁹No confíes en que la obscuridad pueda jamás iluminar tu entendimiento, pues si lo haces estarás contradiciendo la luz y, por lo tanto, creerás que puedes ver la obscuridad. ¹⁰La obscuridad, no obstante, no se puede ver, pues no es más que un estado en el que es imposible ver.

4. Tú que aún no has llevado ante la luz que mora en ti toda la tenebrosidad que te has enseñado a ti mismo, difícilmente puedes juzgar la verdad y el valor de este curso. ²Pero Dios no te abandonó. ³Y así, dispones de otra lección que Él te envía, que Aquel a Quien Él se la confió aprendió ya por cada criatura de la luz. ⁴Esta lección refulge con la Gloria de Dios, pues en Ella reside Su Poder, que Él gustosamente comparte con Su Hijo. ⁵Aprende lo que es Su Felicidad, la cual es también la tuya. ⁶Mas para alcanzar esto primero tienes que estar dispuesto a llevar todas las lecciones tenebrosas que has aprendido ante la verdad y depositarlas de buen grado con manos abiertas, listas para recibir, y no cerradas para agarrar. ⁷Toda lección tenebrosa que lleves ante Aquel que enseña lo que es la luz, Él la aceptará, puesto que tú ya no la deseas. ⁸E intercambiará gustosamente cada una de ellas por la luminosa lección que Él ya aprendió por ti. ⁹Jamás creas que cualquier lección que hayas aprendido aparte de las que proceden de Él tiene significado.

5. Existe una prueba—tan infalible como Dios—con la que puedes reconocer si lo que has aprendido es verdad. ²Si en realidad no tienes miedo de nada, y si todos aquellos con los que estás o aquellos que simplemente piensen en ti comparten tu perfecta paz, entonces puedes estar seguro de que has aprendido la lección de Dios y no la tuya. ³A menos que sea así, es que todavía quedan lecciones tenebrosas en tu mente que te hieren y te limitan, y que hieren y limitan a todos los que te rodean. ⁴La ausencia de una paz perfecta sólo significa una cosa: crees que no quieres para el Hijo de Dios lo que su Padre dispone para él. ⁵Toda lección tenebrosa enseña esto de una forma u otra. ⁶Y cada lección luminosa con la que el Espíritu Santo reemplazará las lecciones tenebrosas que tú no aceptes, te enseñará que tu voluntad dispone lo mismo que la del Padre y la del Hijo.

6. No te preocupes por cómo vas a aprender una lección tan diametralmente opuesta a todo lo que te has enseñado a ti mismo. ²¿Cómo ibas a poder saberlo? ³Tu papel es muy simple. ⁴Sólo tienes que reconocer que ya no deseas nada de lo que has aprendido. ⁵Pide nuevas enseñanzas, y no te valgas de tus experiencias para confirmar lo que has aprendido. ⁶Cuando de alguna manera tu paz se vea amenazada o perturbada, afirma lo siguiente:

⁷No conozco el significado de nada, incluido esto. ⁸No sé, por lo tanto, cómo responder.

⁹Mas no me valdré de lo que he aprendido en el pasado para que me sirva de guía ahora.

¹⁰Cuando de este modo te niegues a tratar de enseñarte a ti mismo lo que no sabes, el Guía que Dios te ha dado te hablará. ¹¹Y ocupará el lugar que le corresponde en tu conciencia en el momento en que tú lo desocupes y se lo ofrezcas a Él.

7. Tú no puedes ser tu propio guía a los milagros, pues fuiste tú el que hizo que fuesen necesarios. ²Y debido a ello, se te proveyeron los medios con los que puedes contar para que se produzcan. ³El Hijo de Dios no puede inventar necesidades que su Padre no pueda satisfacer sólo con que se dirija a Él ligeramente. ⁴Mas no puede forzar a Su Hijo a que se dirija a Él y seguir siendo Él Mismo. ⁵Es imposible que Dios pueda perder Su Identidad, ya que si la perdiese, tú perderías la tuya. ⁶Y dado que Su Identidad es la tuya, Él no puede cambiar lo que Él es, pues tu Identidad es inmutable. ⁷El milagro reconoce la inmutabilidad de Dios al ver a Su Hijo como siempre ha sido y no como lo que él quiere hacer de sí mismo. ⁸El milagro produce efectos que sólo la inocencia puede producir y, así, establece el hecho de que la inocencia es real.

8. Tú que tan aferrado estás a la culpa y tan comprometido a que siga siendo así, ¿cómo ibas a poder establecer tu inocencia por tu cuenta? ²Eso es imposible. ³Asegúrate, no obstante, de que estás dispuesto a reconocer que es imposible. ⁴Lo único que limita la guía que el Espíritu Santo te puede ofrecer es que crees que puedes estar a cargo de una pequeña parte de tu vida o que puedes lidiar con ciertos aspectos de ella por tu cuenta. ⁵De esta manera, quieres convertir al Espíritu Santo en alguien que no es de fiar y valerte de esta imaginaria falta de confianza como una excusa para ocultar de Él ciertas lecciones tenebrosas que has aprendido. ⁶Y al así limitar la dirección que deseas aceptar, eres incapaz de depender de los milagros para que resuelvan todos tus problemas.

9. ¿Crees que el Espíritu Santo se negaría a darte lo que quiere que tú des? ²No tienes ningún problema que Él no pueda resolver ofreciéndote un milagro. ³Los milagros son para ti. ⁴Y todo miedo, dificultad o dolor que tengas ya ha sido des-hecho. ⁵Él los ha llevado todos ante la luz, al haberlos aceptado por ti y haber reconocido que nunca existieron. ⁶No hay ninguna lección tenebrosa que Él no haya iluminado ya por ti. ⁷Las lecciones que quieres enseñarte a ti mismo, Él ya las ha corregido. ⁸No existen en Su Mente en absoluto. ⁹Pues el pasado no ejerce ningún control sobre Él, por consiguiente, tampoco lo ejerce sobre ti. ¹⁰Él no ve el tiempo como lo ves tú. ¹¹Y cada milagro que te ofrece corrige el uso que haces del tiempo y lo pone a Su servicio.

10. Aquel que te ha liberado del pasado quiere enseñarte que estás libre de él. ²Lo único que desea es que aceptes Sus logros como tuyos porque los logró para ti. ³Y por tal razón, son tuyos. ⁴Él te ha liberado de lo que fabricaste. ⁵Puedes negarle, pero no puedes invocarle en vano. ⁶Él siempre da Sus regalos en substitución de los tuyos. ⁷Él quiere que Su resplandeciente enseñanza se arraigue con tal firmeza en tu mente, que ninguna tenebrosa lección de culpabilidad pueda morar en lo que Él ha santificado con Su Presencia. ⁸Dale gracias a Dios de que Él esté ahí y de que obre a través de ti. ⁹Pues todas Sus obras son tuyas. ¹⁰Él te ofrece un milagro por cada uno que le dejes obrar a través de ti.

11. El Hijo de Dios será siempre indivisible. ²De la misma manera en que somos uno solo en Dios, así también aprendemos cual uno solo en Él. ³El Maestro de Dios se asemeja tanto a Su Creador como el Hijo al Padre, y, a través de Su Maestro, Dios proclama Su Unicidad y la de Su Hijo. ⁴Escucha en silencio y no le levantes la voz. ⁵Pues Él enseña el milagro de la unicidad, y ante Su lección la división desaparece. ⁶Enseña como Él aquí, y recordarás que siempre has creado como tu Padre. ⁷El milagro de la Creación nunca ha cesado, pues lleva impreso sobre sí el sello sagrado de la inmortalidad. ⁸Esto es lo que la Voluntad de Dios dispone para toda la Creación, y toda la Creación se une para disponer lo mismo.

12. Aquellos que nunca se olvidan de que no saben nada y que finalmente están dispuestos a aprenderlo todo, lo aprenderán. ²Pero mientras confíen en sí mismos, no aprenderán. ³Pues habrán destruido su motivación para aprender pensando que ya saben. ⁴No creas que sabes nada hasta que pases la prueba de la paz perfecta, pues la paz y el entendimiento van de la mano y nunca se les puede encontrar aparte. ⁵Cada uno de ellos trae consigo al otro, pues la Ley de Dios es que no estén separados. ⁶Cada uno es causa y efecto del otro, de forma tal que donde uno de ellos está ausente, el otro no puede estar.

13. Sólo aquellos que reconocen que no pueden saber nada a menos que los efectos del entendimiento estén con ellos, pueden realmente aprender. ²Para lograrlo tienen que desear la paz y nada más. ³Siempre que crees que sabes, la paz se aleja de ti porque has abandonado al Maestro de la paz. ⁴Siempre que reconoces que no sabes, la paz retorna a ti, pues has invitado al Espíritu Santo a que retorne, al haber abandonado al ego por Él. ⁵No acudas al ego para nada. ⁶Eso es lo único que necesitas hacer. ⁷El Espíritu Santo, por Su Propia iniciativa, ocupará toda mente que de esta manera le haga sitio.

14. Si quieres paz tienes que abandonar al maestro del ataque. ²El Maestro de la paz nunca te abandonará. ³Puedes apartarte de Él, pero Él nunca se apartará de ti, pues la fe que tiene en ti es Su entendimiento. ⁴Dicha fe es tan firme como la que tiene en Su Creador, sabiendo que tener fe en Su Creador incluye necesariamente tener fe en Su Creación. ⁵En esta consistencia reside Su Santidad a la que Él no puede renunciar, pues no es Su Voluntad hacerlo. ⁶Teniendo siempre presente tu perfección, Él da el don de la paz a todo aquel que percibe la necesidad que tiene de ella y que desea alcanzarla. ⁷Hazle sitio a la paz, y vendrá. ⁸Pues el entendimiento se encuentra en ti, y es de éste de donde inevitablemente procede la paz.

15. El Poder de Dios, de donde el entendimiento y la paz emanan, es tan tuyo como Suyo. ²Crees que no conoces a Dios únicamente porque, solo, es imposible conocerlo. ³Mas si contemplas las obras imponentes que Él hará a través de ti, te convencerás de que las hiciste a través de Él. ⁴Es imposible negar la Fuente de unos efectos que son tan poderosos que es imposible que procedan de ti. ⁵Hazle sitio a Él, y te encontrarás tan lleno de poder que nada podrá prevalecer contra tu paz. ⁶Y ésta será la prueba por la que sabrás que has entendido.

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Audiolibro Capitulo 14

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