12/05/2024
Práticas para uma vida espiritual verdadeira. Emilio Carrilo
Por sus obras los conoceréis y os reconoceréis. (En este caso, el que escuche lo que Cristo Jesús ha dicho, que lo ponga en práctica). Practica la pobreza de espíritu tomando conciencia de tus necesidades espirituales y aspirando a que el Espíritu Santo se haga presente en ti al poner en práctica la palabra divina. No tengas miedo de las aflicciones y comprende la función consciencial de las noches oscuras. Practica la mansedumbre desde el no daño a las otras formas de vida, en todas sus modalidades. Mantén una relación con la vida y con los demás seres humanos basada en la ternura y la compasión; también en la paciencia (paz + ciencia), para vivir sin alterarte ante las circunstancias adversas, saber esperar cuando desees mucho algo y ejecutar tareas que requieran dedicación. Sé misericordioso mediante la compasión ante los sufrimientos ajenos y el perdón. Ten el corazón puro, pues donde está tu tesoro, allí está tu corazón. Que tu mirada y actitud ante las circunstancias cotidianas estén bien enfocadas, en armonía y consonancia con la luz que hay en ti. Confía en la vida. No te angusties por nada; tampoco por el día siguiente: busca el reino y la justicia de Dios, y todas las cosas vendrán por añadidura. Destierra de tu vida cualquier tipo de hipocresía y fingimiento, en particular en el ámbito de la consciencia, y ejercita la humildad. No juzgues a los demás y empieza por ti mismo. Pide, busca y llama a la puerta con persistencia para avanzar por el sendero espiritual. En ese avance, sé consciente de que es estrecho el camino que lleva a la vida. Dentro de vivir de forma comprometida y evitando la indiferencia, actúa en favor de la paz. Actúa, también, en pro de la justicia. Practica la justicia y la paz aun a costa de ser perseguido. Lleva a cabo todo lo anterior aunque puedas recibir insultos y calumnias a causa de ello. Todos aquellos comportamientos que quieras que los demás tengan contigo, tenlos tú con ellos. No te irrites contra tu hermano; no lo insultes ni lo maldigas. Reconcíliate con quien tenga una queja contra ti. Ama a tus enemigos y ruega por tus perseguidores. Ante la baja vibración, eleva la tuya: no hagas frente al que te hace mal; al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiera llevarte a juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Sé consciente de lo que compartes y con quién lo compartes. No malgastes estérilmente tus energías. Despliega una vida sencilla. No acumules, no atesores, no retengas. Que tu tesoro no sean los bienes materiales, sino los espirituales. Cuando ores, no repitas lo mismo una y otra vez, como hace la gente en general, que cree que será escuchada por usar muchas palabras. Cuidado con los falsos profetas. Sé ejemplar, auténtico, impecable.