15/04/2014
► EL PRECIO DEL CARIÑO
Una tragedia de nuestra sociedad es la gran cantidad de personas que están o se sienten solas, sin que eso constituya una opción personal.
Podemos estar conectados con millones de individuos a la vez -vía internet, telefonía móvil, televisión. ..— pero escasea el contacto real y cercano. A pesar de encontrarnos en la era de la comunicación, faltan herramientas para establecer relaciones en las que se conecte íntimamente con el otro.
A menudo en la familia se comparte un mismo techo mientras se vive de manera separada, sintiéndose aislado aun en compañía, Gran parte de los conflictos conyugales se deben a una desconexión importante entre los miembros de la pareja. Y hay personas que, a pesar de desearlo, no consiguen salvar la distancia que les aleja de los demás.
La falta crónica de cercanía emocional puede desembocar en relaciones en las que se acepta cualquier precio a fin de Lograr el ansiado cariño.
Otras veces, el hambre de afecto se intenta compensar con todo tipo de sustitutos: compras compulsivas, comida, s**o... Una investigación revela que a menudo la mayor motivación para mantener relaciones sexuales es lograr un contacto afectivo, por encima de la satisfacción física.
La necesidad de contacto precisa de la participación de otra persona. Pero, además, existen barreras que pueden dificultar la conexión. Por un lado, los prejuicios sociales limitan y vetan la comunicación, especialmente en cuanto al tacto y la proximidad física. Y por otro, las propias defensas que a menudo aparecen ante el temor que genera la Intimidad.