29/06/2026
No se trata de "dejar" que hagan lo que quieran
Si solo pudiera enseñar una sola cosa sobre niños y adolescentes, sería esta: su sistema nervioso todavía no tiene la capacidad de regularse solo. Necesita anclarse en el de alguien más. Y ese alguien, casi siempre, eres tú.
Pienso que tener esto presente en el día a día nos ahorraría muchos disgustos y nos permitiría abordar los desafíos de la crianza y del aula de una manera muy diferente.
Por ejemplo, cuando entras a un cuarto acelerado, apurado, estresado por todo lo del día… se siente. Y un niño puede percibirlo, porque el ambiente cambia antes de que siquiera digas algo… Antes de que decidas nada, tu cuerpo ya habló y ya estableció el tono del momento.
O cuando ante un berrinche o un portazo reaccionas con ira también… la situación escala. Porque el cerebro del niño o adolescente escala con el tuyo.
Pero también funciona al revés…
Si ante una reacción intensa el adulto logra mantener su propia regulación, el niño o adolescente recibe algo distinto. Tal vez no se calme de inmediato, pero la situación deja de escalar. Y, poco a poco, aprende que es seguro sentir, expresar y volver a encontrar calma.
Ojo… No se trata de no hacer nada, ni de “dejarlos” hablarnos mal o hacer lo que quieran. Se trata de no entrar también en la tormenta… De permanecer como el adulto a cargo… y elegir qué hacer desde otro lugar.
Porque la calma no es una técnica. Es un estado interno que hace posible responder en lugar de reaccionar.
Y esa elección puede cambiar por completo el rumbo de una interacción.
¿Desde qué estado estás entrando a los momentos difíciles?
Mariana