27/02/2026
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LA ESCUELA POSITIVA Y LA ESCUELA CRITICA DE LA CRIMINOLOGIA EN BOLIVIA:
En el siglo pasado en Oruro, Cesar Cadima (1954) y en La Paz, Huascar Cajias (1955), escribieron libros de Criminología basando sus investigaciones del delito bajo la metodología multidisciplinaria y considerando las causas del crimen desde lo biopsicosocial. Esos libros fueron la base de los programas de criminología que estudian en las universidades y en las instituciones policiales. El año 1985 en la vereda del frente y a contra ruta, aparece Alejandro Colanzi, mostrando en su libro la “Delincuencia privilegiada” de militares, uniformados y políticos, además, investigando la violación de derechos a la vida por parte de la policía en la Granja de Espejos, lo que genero su posterior cierre, la criminología critica mostraba otra forma de comprender las causas del delito, no solo eran los delincuentes de vagatela, sino que incurrían en delitos los poderosos y fue él quien nos enseño a cuestionar, nos sentíamos inspirados por la valentía de sus letras y actitudes.
Luego de la recuperación de la democracia en 1982, los análisis criminológicos entraron en una especie de confusión, todos buscaban acomodarse en las representaciones democráticas, los intelectuales asumieron cargos públicos y se dejo poco espacio para la investigación, “el tiempo seguramente no lo permitía.”
El año 92 y 93 en los encuentros nacionales de criminología y congresos podíamos aprender la sistematización que nos enseñaba Huascar Cajias y con mayor aplomo teníamos la participación esperada por la audiencia de Alejandro Colanzi, fue muy constructivo que en Bolivia ya tengamos a dos escuelas de la criminología en la palestra. Fueron pasando los años y los congresos de Criminología estaban tocadas por la problemática penitenciaria donde Alejandro fue un expositor excelente. Los libros de Colanzi fueron publicándose y servían de referente en tesis e investigaciones.
Dos décadas de comienzo del siglo XXI de alguna manera en silencio, algunos eventos académicos y congresos de criminología que generaba acercamientos con profesionales de otras áreas distintas al derecho en la búsqueda de políticas públicas desde la Criminología, mientas pasaba el tiempo y los años Alejandro Colanzi ya había fusionado su nombre con la criminología, en base a este pilar importante y el de otros investigadores, académicos y escritores se hizo necesaria la construcción de una Académica Boliviana de Ciencias Criminológicas como existen en otros países, ahora y en este momento, esta instancia se va consolidando. Las actitudes de un hombre sincero, afable, risueño, conocedor de la criminología y sobre todo abierto al diálogo holístico al que nos sumamos, permitirá en un próximo futuro tener en nuestro país una institución referente para los criminólogos. En todo el tiempo que lo conozco me quedo con las actitudes constructivas y visionarias de Alejandro Colanzi Zeballos y animo a los profesionales del país y a los investigadores independientes a sumarse y ser parte de este proyecto nacional.
Ramiro Llanos Moscoso
Miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Criminológicas
Representante legal del Centro Multidisciplinario de Investigación y Capacitación
20/02/2026
Nonno, te amo: feliz cumpleaños
EL MEJOR REGALO.
17/02/2026
TANTAS VECES … ALEJANDRO.
Abordaje del libro “CRIMINOLOGÍA… a mano alzada”, de Alejandro Colanzi, realizado desde la filosofía por Roberto Barbery Anaya
Alejandro Colanzi es un gran autor y yo soy un lector travieso.
Dice Borges que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores… Por eso mi comentario del libro de Alejandro va a ser peligroso...
La criminología, en efecto, parece tenebrosa, pero la filosofía, es peligrosa.
Creo que en el libro de Alejandro hay un desafío filosófico más que criminológico. Ese desafío se puede proponer en los siguientes términos: los textos de Alejandro van desde el año 1989 hasta el año 2023, durante 34 años; buena parte de la vida útil de un hombre. Entonces es legítimo plantearse cuántos Alejandros hay en el libro. Porque hay un Alejandro que escribe, como decían quienes me precedieron en el uso de la palabra, cuando es estudiante; hay otro Alejandro que escribe cuando es docente, otro cuando es padre de familia, otro cuando es diputado nacional… ¿Cuántos Alejandros hay detrás de ese nombre? Y esa es una incógnita que tiene características filosóficas más que criminológicas. Por eso mi lectura es aún más peligrosa que la criminología. ¿Cuántos Alejandros hay detrás de treinta y cuatro años? Esta perspectiva filosófica la resumió Heráclito hace 2500 años, en forma invencible, de la siguiente manera: “Nadie baja dos veces al mismo río”. No solo porque el río corre (cambia), sino porque uno tampoco es el mismo. ¿Cuántas veces Alejandro ha bajado a las aguas turbias de la criminología? ¿Cuántas veces ha modificado de parecer el Derecho? ¿Cuántas veces Alejandro fue distinto mientras bajaba a las aguas dialécticas de la criminología?
Borges se plantea este prodigio común a cualquier ser humano en un cuento. En ese cuento se imagina que Shakespeare se pregunta: ¿Quién es William Shakespeare? ¿Quién soy yo?... Está cansado de ser cada uno y todos los personajes de su obra. Está cansado de ser Hamlet, Macbeth, Julio Cesar, Desdémona, Yago, Shylock… y se detiene y se pregunta ¿quién soy yo?, ¿quién es William Shakespeare?
Y dice Borges que detrás del último suspiro escucha una voz que desde un torbellino le habla “Yo tampoco soy; yo soñé el mundo como tú soñaste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas de mi sueño estabas tú, que como yo eres muchos y nadie”…
Pero existe una hipótesis distinta que también se plantea en el ámbito de la filosofía.
Esa hipótesis insinúa que es posible seguir una relación moral en la continuidad de una vida. Buscar algún grado de coherencia que permita enfrentar a ese río que cambia y a ese sujeto que nunca es dos veces el mismo. Ese yo moral, esa continuidad, la resume melancólicamente Oscar Wilde cuando dice “Uno siempre es el que fue y el que será”.
El desafío es buscar en el libro cuál es la línea moral que permite distinguir a un Alejandro que siempre es el que fue y el que será, aunque nadie baje dos veces al mismo río. Aunque las aguas turbias de la criminología sean distintas, aunque el sujeto no sea siempre el mismo. Uno siempre es el que fue y el que será.
Creo que Alejandro, el que siempre es el que fue y el que será, aunque nadie baje dos veces al mismo río, es aquel Alejandro que se pregunta en algún momento del libro: ¿Hasta cuándo van a ir a la cárcel solo aquellos que no pueden comprar su libertad?
Es el denominador común que veo desde el año 1989 hasta el año 2023.
La pregunta triste, pero que lamentablemente no pierde vigencia, porque tiene permanente actualidad; la pregunta de aquel Alejandro que siempre es el que fue y el que será, aunque el agua sea distinta, aunque el sujeto no sea el mismo: ¿Hasta cuándo van a ir a la cárcel solo aquellos que no pueden comprar su libertad?
Muchas gracias.
17/02/2026
¿Prevención en la lucha contra el "crimen", de la mano de la criminología y el derecho penal populista? QUINO.
10/02/2026
https://www.vision360.bo/noticias/2026/02/09/39687-dos-hechos-que-atentan-contra-la-vida-y-danan-a-la-sociedad
Dos hechos que atentan contra la vida y dañan a la sociedad
Esperamos que a la brevedad posible se pueda recomponer la sociedad y el Estado boliviano se reconfigure de una manera que preserve la vida, que es el bien más preciado que poseemos.
27/01/2026
Recuerdos imborrables. Clan BOERS. Creamos el Grupo Domingo Savio en el Colegio Sor María Cristina Pérez, en el barrio Guaracachi, años 1980 -1983.
Ex alumnos del Colegio Sor María Cristina Perez.
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