Brit Olam Santa Cruz

Brit Olam Santa Cruz Proporcionar enseñanzas útiles y necesarias extraídas de la Toráh de Moshé y de los sabios de Israel para los Noájidas del mundo hispano.

🌈 Los Siete Preceptos UniversalesUn camino de vida para toda la humanidadLos Siete Preceptos Universales entregados por ...
21/09/2026

🌈 Los Siete Preceptos Universales
Un camino de vida para toda la humanidad

Los Siete Preceptos Universales entregados por HaShem a la humanidad son principios fundamentales para construir una sociedad justa, ética y basada en el respeto.

No son una lista limitada de siete acciones; son principios espirituales y morales de los cuales nacen muchos valores universales.

✡️ No hacer idolatría
Reconocer al Eterno, el D-os de Israel, como Uno y único Creador y Conductor del mundo, y orientar nuestra vida hacia Su voluntad.

🕊️ No blasfemar
Respetar el Nombre de D-os y reconocer la importancia de la reverencia hacia Él.

⚖️ Establecer justicia
Establecer sistemas de justicia, buscar la verdad y vivir con responsabilidad ante la sociedad.

❤️ No asesinar
Respetar la vida, la integridad y la dignidad de cada ser humano creado por D-os.

🤝 No robar
Respetar lo que pertenece al otro. De este principio nacen valores como la honestidad (no mentir), la integridad y el respeto hacia los demás.

🌱 No comer partes de un animal vivo
Enseña sensibilidad hacia los seres vivos, la naturaleza y el respeto por la creación.

💍 Pureza sexual
Promueve relaciones basadas en respeto, fidelidad, responsabilidad y dignidad.

Algunos valores que practicamos diariamente, como honrar a nuestros padres, cuidar al prójimo, decir la verdad, ayudar al necesitado y actuar con bondad, forman parte de la lógica moral que surge de estos principios.

Ser noájida no significa dejar nuestra identidad, cultura o pueblo. Significa vivir nuestra relación personal con HaShem, cumpliendo los principios universales que Él entregó para toda la humanidad.

Siete principios. Una humanidad diversa. Un mismo Creador.
Un mundo mejor.

Viduy (Confesión) en español para Yom Kippur 5786Adaptado para Noájidas Practicantes (Monoteístas Absolutos)Adaptado par...
21/09/2026

Viduy (Confesión) en español para Yom Kippur 5786
Adaptado para Noájidas Practicantes (Monoteístas Absolutos)
Adaptado para noájidas del trabajo realizado por Rab Yosef Bittón, NY. y del Mazjor de Yom Kipur
El Viduy es la lectura de las transgresiones que pudimos haber cometido durante el pasado año. Así, el Viduy nos ayuda a identificar las malas acciones que quizás hemos olvidado, o borrado (reprimido) inconscientemente de nuestra memoria y así podemos arrepentirnos por ellas.
“Viduy” significa literalmente “confesión” y es el centro del proceso de la Teshuvá, que consta de tres pasos:
a. la admisión de nuestras transgresiones,
b. la confesión (Viduy),
c. y la decisión de abandonar nuestras malas acciones y hábitos negativos.
Si bien el Viduy lo decimos para nosotros mismos, y no delante de otra persona, no debemos leer el Viduy mentalmente. Debemos pronunciar cada palabra, articulando el texto en voz baja.
¿Por qué es tan importante pronunciar el Viduy? Porque el Viduy es la culminación del proceso de admisión de nuestra responsabilidad por nuestros errores. Y solamente cuando somos capaces de verbalizar nuestras transgresiones, hemos realmente admitido nuestra culpa, y recién entonces somos capaces de cambiar. Una vez que esta metamorfosis es posible, HaShem acepta nuestras disculpas y nos perdona.
Decimos el Viduy confesándonos en plural y confesando también transgresiones que quizás no hemos cometido. Esto nos enseña que nuestra responsabilidad moral va más allá de nuestra responsabilidad personal. En otras palabras, cuando un hijo, un familiar, un amigo, o cualquier otra persona sobre quien ejercemos cierta influencia, actúa equivocadamente, debemos advertirle sobre lo que está haciendo mal. Y si no lo hacemos, nos consideramos participes de esa acción equivocada. Por eso decimos el Viduy en plural.
Hay muchas versiones y excelentes traducciones del Viduy en el Majzor de Kippur. Aquí presentamos una versión del Viduy, preparado en base al texto que los Yehudim Sefaradim recitan en las Selijot. La traducción no es estrictamente literal y se ha extendido el significado del texto original tratando de expresar en este Viduy algunas ideas y conceptos con un lenguaje relevante para nuestros días. Esta versión no pretende reemplazar a otros textos de Viduy.
Esperemos que realizar la plegaria del Viduy, nos ayude a identificar nuestras faltas y facilite el proceso de nuestro sincero arrepentimiento. Recitar de pie.

Acceso al PDF: https://drive.google.com/file/d/1BZgtM1sfm4FUHvPMSouSs56oCy1YMHNR/view?usp=drive_link

11/09/2026
Temas del Curso de Leyes Noájidas Nro. 45 del Rabino Ariel Groisman, impartido cinco días después del 7 de octubre de 20...
02/09/2026

Temas del Curso de Leyes Noájidas Nro. 45 del Rabino Ariel Groisman, impartido cinco días después del 7 de octubre de 2023.
Acceso al audio en YouTube: https://youtu.be/oz0uQ2R4zb8

Resumen da la Transcripcion del Curso de Leyes Noajidas del Rabino Ariel Groisman, Clase Nro 45 El Respeto a la Vida Hum...
02/09/2026

Resumen da la Transcripcion del Curso de Leyes Noajidas del Rabino Ariel Groisman, Clase Nro 45 El Respeto a la Vida Humana y Su Integridad 8va Parte
Acceso al audio en YouTube: https://youtu.be/oz0uQ2R4zb8

La Torá no ignora la realidad de la guerra. Por el contrario, enseña que existen momentos en los que una nación tiene el deber de defender la vida de sus ciudadanos frente a un enemigo que amenaza con destruirlos. La guerra no es presentada como un acto de violencia sin límites, sino como una situación que debe estar regida por leyes, responsabilidad y conciencia espiritual.
Uno de los fundamentos principales es la ley de Rodef, “el perseguidor”. La Torá enseña que cuando una persona persigue a otra con intención de asesinarla, no se debe esperar a que concrete el crimen para recién actuar. Existe el deber de proteger a la víctima y detener al agresor antes de que logre su objetivo. La defensa de la vida no es as*****to; es precisamente una consecuencia del valor sagrado que la Torá otorga a la vida humana.
Este principio no se aplica solamente a un individuo, sino también a una nación. Cuando existe una amenaza real contra una población, el país tiene el deber de proteger a sus ciudadanos. Según la enseñanza del Código Noájida, impedir que un agresor asesine vidas inocentes forma parte de la responsabilidad moral de construir y preservar una sociedad justa y ordenada.
Por eso, dentro de esta enseñanza, las organizaciones terroristas que planifican ataques contra civiles son consideradas una amenaza que debe ser detenida. Actuar contra quienes dirigen, organizan y preparan atentados no es una acción de venganza, sino una medida de defensa destinada a proteger vidas humanas y evitar futuros ataques.
La Torá también reconoce el valor de la inteligencia y el espionaje como herramientas de protección. La información que permite anticipar ataques y neutralizar a quienes preparan agresiones tiene como objetivo evitar guerras mayores y salvar vidas. La prevención también forma parte de la defensa.
La Fuerza de Defensa de Israel está formado principalmente por los propios ciudadanos. Son sus jóvenes de entre 18 y 21 años que se alistan para la guerra, son las familias y sus comunidades quienes participan en la defensa del pueblo de Israel. La responsabilidad de proteger la vida recae sobre toda la sociedad.
La Torá también enseña que quien va a la guerra debe comprender que, en definitiva, su vida únicamente depende de D-os. Antes de la batalla todo soldado debe realizar una preparación espiritual con un trabajo de teshuvá, el cual lo lleve a corregir las propias acciones y a que Hashem le perdone sus transgresiones y así, presentarse purificado ante D-os para la batalla, con una conciencia limpia y totalmente enfocado en su tarea. El soldado no lucha solamente con armas, sino también con fe.
Maimónides explica que el soldado debe cuidarse de generar pensamientos que lo lleven al miedo. Cuando una persona tiene una misión de proteger vidas, debe actuar con valentía y confianza en D-os. La guerra exige concentración, porque el miedo de uno puede afectar a muchos. Cada soldado carga con una responsabilidad que supera su propio bienestar.
La historia del pueblo de Israel está marcada por momentos en los que tuvo que defender su existencia: desde las guerras descritas en la Torá, pasando por los Macabeos y llegando hasta la actualidad. La enseñanza transmitida por los sabios desarrolló una manera de enfrentar la guerra no solamente desde lo militar, sino también desde lo espiritual.
La Torá enseña que la vida humana tiene un valor infinito porque el ser humano fue creado a imagen de D-os. Precisamente por ese valor, proteger a quienes están en peligro no es una opción, es un deber. Defender la vida de los inocentes frente a quienes buscan destruirla forma parte de la responsabilidad que la Torá entrega al ser humano.

Resumen de la Clase Nro 44 del Curso de Leyes Noajidas del Rabino Ariel GroismanAcceso al audio en YouTube: https://yout...
27/08/2026

Resumen de la Clase Nro 44 del Curso de Leyes Noajidas del Rabino Ariel Groisman
Acceso al audio en YouTube: https://youtu.be/5uvoAQXDTKE

Desde los tiempos de Noaj, el Creador entregó a la humanidad un código de vida que enseña al ser humano cómo debe conducirse, cómo relacionarse con los demás y cómo cumplir con el propósito para el cual fue creado.
Las Leyes Noájidas no son simplemente una lista de prohibiciones. Son un sistema de principios que enseñan a cuidar la vida, respetar la dignidad humana y comprender la enorme responsabilidad que tenemos sobre nuestras acciones.
En estas próximas clases continuaremos estudiando un tema profundo: el respeto a la vida y a la integridad del cuerpo humano. En esta y las siguientes clases, analizamos los tatuajes, los piercings, las modificaciones corporales, las intervenciones quirúrgicas, los métodos anticonceptivos, la esterilización y la castración humana desde la perspectiva de la Torá.
La pregunta central es: ¿qué está permitido, qué está prohibido y qué es conveniente o inconveniente cuando hablamos del cuerpo que recibimos del Creador?
La Torá reconoce que el ser humano puede intervenir sobre su cuerpo cuando existe una finalidad positiva. Las cirugías realizadas por motivos de salud están permitidas. También las intervenciones estéticas realizadas para mejorar una condición física (cirugías estéticas), siempre que sean realizadas en centros médicos reconocidos y bajo procedimientos adecuados.
Lo que está prohibido es cualquier acción cuyo objetivo es dañar, producir dolor, sufrimiento, martirio o una lesión intencional aunque exista o no el consentimiento de las partes. El cuerpo humano no fue entregado para ser destruido, sino para ser cuidado.
En el caso del noájida, los tatuajes no están prohibidos ya que la prohibición de la Torá es dirigida al pueblo judío. La Torá busca preservar la diversidad de cada cultura, pero siguiendo las 7 leyes universales y sus derivaciones.
Además, esto no significa que cualquier tatuaje sea apropiado. Si se realiza un tatuaje, no deben contener imágenes relacionadas con la idolatría, la violencia o la promiscuidad.
También es importante diferenciar entre lo permitido y lo conveniente. Que algo esté permitido no significa necesariamente que sea lo mejor para el crecimiento espiritual de la persona.
Si alguien ya posee un tatuaje de estas características, no existe un deber de eliminarlo, aunque puede ser conveniente hacerlo.
Los piercings y las modificaciones corporales deben analizarse bajo el mismo principio.
La Torá no juzga las prácticas desde la perspectiva de una cultura determinada, porque algo que puede parecer extraño en un país puede ser normal en otro. La ley de la Torá es universal y debe aplicarse a todas las culturas y generaciones manteniendo su diversidad.
Sin embargo, existe un límite claro: cuando una modificación corporal tiene como finalidad producir dolor, sufrimiento, humillación, martirio o flagelación, está prohibida. Tampoco está permitido ayudar a otro a dañarse, porque al colaborar con esa acción se estaría participando en una transgresión.
Los métodos anticonceptivos, como el DIU, espermicidas, métodos hormonales, métodos de barrera u otros métodos recomendados por un médico, tienen un tratamiento diferente y están permitidos.
La castración, en cambio, está prohibida ya que implica una lesión física sobre los órganos sexuales y por eso está relacionada con la prohibición de causar daño al cuerpo humano. Esta prohibición deriva del principio de respeto a la vida humana y de la prohibición de causar lesiones.
Como ocurre con muchas leyes de la Torá, existen principios generales y también situaciones excepcionales que deben analizarse cuidadosamente.
Un ejemplo es un agresor sexual que no puede dominar sus impulsos y representa un peligro real para sí misma y para otros. En una situación extrema donde existe un daño concreto al prójimo, está permitido aplicar tratamientos médicos como la castración química mediante inyecciones. Pero esto no puede ser una decisión personal ni puede ser realizado por cualquier persona. Debe existir intervención médica y una orden judicial.
Estos casos son excepcionales. La inmensa mayoría de las personas pueden controlar sus impulsos mediante educación, trabajo personal, disciplina y estudio de la Torá.
Dentro de este análisis también se estudian las operaciones que buscan modificar el formato corporal de varón a mujer o de mujer a varón.
Estas intervenciones están prohibidas porque implican modificaciones profundas del cuerpo humano y derivan de la prohibición de lesionar la integridad corporal.
Lo que comúnmente se denomina “cambio de s**o” no lo es, porque el s**o de una persona no cambia mediante procedimientos quirúrgicos, hormonales o estéticos. Lo que se realiza son modificaciones del cuerpo para intentar presentar una apariencia de tener un s**o diferente abriendo la posibilidad de mayor promiscuidad.
Cada célula y cada parte del cuerpo humano contienen la evidencia de la realidad biológica con la que la persona fue creada.
Por eso, desde este marco de estudio, estas acciones son consideradas una alteración del cuerpo creado por D-os. Esto también se relaciona con la prohibición de blasfemia, que estudiamos anteriormente.
La blasfemia no se limita solamente a palabras contra D-os. También incluye la actitud de la persona que considera que su propio criterio es superior al del Creador.
Por ejemplo, si D-os permitió algo y una persona dice: “Yo considero que esto está mal porque mi criterio es superior”, está colocándose por encima de D-os.
Un ejemplo de esto aparece cuando una persona afirma que no come carne porque considera que es más misericordiosa que D-os, quien creó al animal, le dio vida y estableció que está permitido su consumo y aprovechamiento.
El problema no está simplemente en una elección personal, sino en la idea de que la misericordia humana pueda ser superior a la del Creador. La enseñanza fundamental es que D-os no creó algo equivocado.
El cuerpo humano no es simplemente un objeto que puede ser modificado sin límites. Es una creación que posee valor, propósito y dignidad. Las Leyes Noájidas enseñan que respetar la vida no significa solamente evitar quitarla, sino también proteger su integridad física, emocional y espiritual.
Cuidar nuestro cuerpo, respetar el cuerpo del otro y reconocer que la creación tiene un propósito divino es parte del camino de una vida con bendición y trascendencia.
La Torá no solamente enseña cómo evitar hacer daño; enseña cómo vivir reconociendo el valor de aquello que hemos recibido del Creador.

Fragmento de la Clase Nro 43 del Curso de Leyes Noajidas del Rabino Ariel Groisman El Respeto a la Vida Humana y su Inte...
07/08/2026

Fragmento de la Clase Nro 43 del Curso de Leyes Noajidas del Rabino Ariel Groisman El Respeto a la Vida Humana y su Integridad Parte 6.
Acceso al Audio del Resumen de la Clase en YouTube: https://youtu.be/WwT0pdL3q-0

El lashón hará ocurre cuando una persona dice algo que es cierto pero despectivo sobre otra persona, algo que la hace quedar mal. A pesar de que no está mintiendo, ni injuriando, esa información se utiliza de una manera que provoca daño mediante la humillación o el desprestigio. Es decir, puede tratarse de cualquier declaración informativa o despectiva que pueda causar un daño físico, económico o social, directo o indirecto, a otra persona, o que le causaría angustia o sufrimiento si supiera que esas palabras fueron dichas sobre ella y escuchadas por otros. Esto es independientemente de que se diga en presencia o en ausencia de la persona de la que se está hablando.
La gravedad no está solamente en las palabras pronunciadas, sino también en la intención de quien habla y en el daño que pueden producir.
El lashon hará también puede manifestarse mediante una entonación maliciosa, una insinuación, una actitud de disfrute al contar las dificultades o desgracias de otra persona, o mediante la intención de exponer algo que debería permanecer privado.
Esto es una prohibición que trae consecuencias muy graves para la persona. Esta norma es una de las prohibiciones que se derivan de la Prohibición del As*****to y Dañar la Integridad de las Personas.
En esos casos, la persona está dañando la dignidad del otro, revelando información que no le pertenece y exponiéndolo frente a los demás. Es como si públicamente le quitara la ropa, una protección que toda persona tiene derecho a conservar; su privacidad y su honor. Por eso, esta prohibición tiene una enorme gravedad dentro de la Torá, así como también consecuencias muy serias, tanto en este mundo como en el juicio Divino.

Fragmentos del resumen transcripción del Curso de Leyes Noajidas Clase Nro. 42 - Respeto a la Vida Humana y su Integrida...
01/08/2026

Fragmentos del resumen transcripción del Curso de Leyes Noajidas Clase Nro. 42 - Respeto a la Vida Humana y su Integridad 5ta Parte del Rabino Ariel Groisman
Acceso al Audio completo del resumen transcripción de la clase en YouTube: https://youtu.be/zDgEANwCQDk
La Torá nos enseña que el daño hacia otro ser humano no comienza únicamente con una agresión física. También podemos herir, destruir y causar sufrimiento mediante algo aparentemente invisible: nuestras palabras.
Una persona puede sanar de una herida física, pero una humillación, una difamación o una palabra pronunciada en el momento equivocado puede permanecer durante años en la memoria, en la reputación y en la dignidad de quien la recibió.
Como enseña el Talmud: “Quien avergüenza a su compañero en público es como si derramara sangre” (Bava Metzia 58b), porque la vergüenza no es algo imaginario; produce un daño real en la persona, en sus emociones y en su dignidad.
La Torá también nos enseña que el ser humano es llamado “Medaber” (el ser parlante) porque la capacidad de hablar es una característica única que lo distingue dentro de la creación.
La palabra refleja un poder especial recibido de D-os. Con ella podemos enseñar, bendecir, consolar, fortalecer, orientar y elevar a otros. Pero esa misma herramienta puede convertirse en un instrumento de destrucción cuando se utiliza para humillar, difamar, avergonzar o causar sufrimiento.
Por eso, tener la capacidad de hablar no es solamente un privilegio; es una enorme responsabilidad.
Muchas veces las personas consideran que un comentario pequeño no tiene importancia: “Solo lo conté porque era gracioso”. “Solo repetí lo que escuché”. “Solo era un comentario”.
Pero la Torá nos enseña que el chisme es como el fuego. Una pequeña llama puede parecer insignificante, pero si no se controla puede extenderse, destruir hogares, romper amistades, afectar negocios y dañar la reputación de una persona.
Una palabra puede salir de nuestra boca en un instante, pero sus consecuencias pueden permanecer durante años.
Por eso la pregunta no debe ser solamente: “¿Lo que estoy diciendo es verdad?” También debemos preguntarnos: ¿Es necesario decirlo? ¿Ayuda a alguien? ¿Estoy construyendo o estoy destruyendo?
La difamación puede comenzar incluso con una simple sospecha. Una persona puede ver solamente una parte de la realidad, interpretar equivocadamente una situación y transmitirla como si fuera un hecho.
Una frase sin pruebas puede afectar el trabajo de alguien, su familia, su economía y su dignidad. Cuando una información falsa se difunde, la persona afectada muchas veces debe pasar mucho tiempo intentando reparar algo que fue destruido en segundos.
Los Sabios enseñan que quien avergüenza a otro en público comete una falta de enorme gravedad, porque reparar una herida causada mediante la palabra puede ser muy difícil. Una vez que la palabra salió, no podemos detenerla. No podemos recuperar una frase que ya fue pronunciada.
No sabemos cuántas personas la escucharán, cuánto tiempo será repetida ni qué consecuencias tendrá en la vida de otra persona. Por eso debemos aprender a dominar nuestra lengua antes de que nuestra lengua nos domine a nosotros.
Pero cuidar la palabra no significa solamente evitar hablar mal de otros. También significa no convertirnos en personas que reciben, alimentan y permiten el chisme.
Muchas veces quien quiere difamar busca justamente a alguien dispuesto a escuchar. Si nadie estuviera dispuesto a recibir esa información, muchas conversaciones dañinas simplemente no tendrían lugar. Por eso proteger nuestros oídos también es parte de proteger nuestra alma.
La Torá también nos enseña a cuidar la identidad y la dignidad de cada persona. Incluso los apodos pueden convertirse en una forma de daño cuando reducen a alguien a una característica física, un defecto o una situación vergonzosa.
Cada persona tiene un nombre porque cada persona tiene un valor propio. No debemos transformar a un ser humano en una etiqueta.
La Torá nos recuerda que cada individuo fue creado a imagen de D-os. Pero la enseñanza de la Torá no termina mostrando solamente el peligro de la palabra. También nos enseña su enorme poder positivo.
Una palabra de aliento puede cambiar el día de una persona. Una bendición puede fortalecer. Una enseñanza puede transformar una vida. Una frase pronunciada con amor puede ayudar a alguien a levantarse cuando está atravesando una dificultad.
La misma herramienta que puede convertirse en fuego destructivo también puede convertirse en luz. Por eso cada día tenemos una elección: ¿Usaremos nuestra boca para herir o para construir?
El Código Noájida nos enseña que la espiritualidad no se demuestra solamente en grandes acciones, sino también en las pequeñas decisiones cotidianas: cómo hablamos, cómo tratamos a otros y qué permitimos escuchar.
Antes de pronunciar una palabra debemos recordar que nuestras palabras tienen peso espiritual. Porque una palabra puede ser una chispa que inicia un incendio… o puede ser una luz que ilumina el camino de otra persona.

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