15/06/2026
Es importante que sepas esto.
Proporcionar enseñanzas útiles y necesarias extraídas de la Toráh de Moshé y de los sabios de Israel para los Noájidas del mundo hispano.
15/06/2026
Es importante que sepas esto.
14/06/2026
No se trata de religión. Se trata de verdad...
14/06/2026
La verdad es que muchas veces no entendemos la fuerza espiritual del dar.
No se trata solamente de entregar una moneda para calmar la conciencia. Se trata de mirar a una persona que necesita alimentarse y preguntarnos: “¿Puedo darle algo que realmente le ayude? ¿Puedo cubrirle al menos una comida? ¿Puedo darle no sólo lo que me sobra, sino algo que tenga valor para él y también significado para mí?”
El dinero no es solamente papel o números en una cuenta. El dinero es una energía poderosa que el Eterno pone en nuestras manos para administrarla correctamente. Con dinero nos alimentamos, vestimos a nuestra familia, compramos medicinas, nos movemos, construimos, celebramos y sostenemos la vida.
Por eso, cuando una persona da Tzedaká (ayuda monetaria) con sinceridad, eleva su dinero. Lo convierte en vida, alimento, abrigo, esperanza y mérito espiritual.
Si el Eterno puso delante de ti a una persona necesitada, mueve tú tu corazón a misericordia, no ignores ese momento. Esa persona no llegó a ti por casualidad. El Creador te está dando la oportunidad de transformar tu dinero en justicia.
Da lo que puedas, pero da un monto que tenga significado para ti. Que lo sientas. No des sólo lo que no te importa perder. Da algo que al otro realmente le haga falta.
No midas al necesitado desde la peor versión de ti mismo. No todos los que piden quieren aprovecharse. Muchos sólo están esperando que alguien los mire con misericordia y dignidad. Entiende que para cualquier persona pedir duele.
Porque cuando das bien, no sólo entregas dinero. Entregas vida. Entregas energía. Entregas alegría. Entregas sostén. Y al mismo tiempo, algo dentro de ti empieza a cambiar.
Tu alma se vuelve más sensible. Tu corazón se vuelve más amplio. Tu mirada se vuelve más humana. Y la alegría entra en tu interior, porque sabes que hiciste algo correcto, justo y agradable ante el Eterno.
Y cuando des, no des sólo con la mano. Da también con la boca. Acompaña tu ayuda con palabras que levanten:
“Ánimo. Que el Eterno lo bendiga. La mano del Creador no lo abandona. Confíe en Él, háblele, porque Él escucha.”
La Tzedaká no empobrece al alma. La engrandece.
El que ayuda al necesitado ahorra en el Cielo y recoge intereses en esta tierra.
14/06/2026
13/06/2026
Fragmentos del Resumen del Curso de Leyes Noájidas Nro. 32 del Rabino Ariel Groisman – El Normas Sobre el Respeto a los Seres Vivos Parte 2
Acceso al Audio del Resumen: https://youtu.be/Tbu6fe9JAHw
El color verde del Arcoíris representa todos los mandamientos ecológicos. Cada uno de los colores del arcoíris, que es la señal divina del pacto entre D-os y la humanidad, representa una de las siete leyes que la humanidad debe observar para preservar y desarrollar la tierra.
A partir de que Noaj salió del Arca después del Diluvio, D-os renovó el pacto con la humanidad entregando un precepto más al ser humano. Con ese precepto permitió el sacrificio de animales para el consumo, pero estableció la prohibición de “no comer carne con su vida”, lo cual significa no consumir una parte de un animal que aún está con vida.
El análisis y la profundización de esta ley nos muestra que también implica no hacer sufrir innecesariamente a los seres vivos, además de tener respeto por la adecuada utilización de los recursos naturales.
La Toráh, a través del pacto noájida, otorga derechos a los animales y establece sanción para la persona que haga sufrir innecesariamente a un animal. Lo que es seguro es que esta idea de derecho animal y de respeto a la naturaleza ya ha sido asumida en muchas naciones.
El triunfo de las leyes noájidas es que mucha gente las observa sin saber que su origen es el pacto de D-os con la humanidad: el Pacto del Arcoíris. En términos generales, las sociedades actuales se están orientando hacia la luz de la Toráh sin saberlo.
Lo que no se debe hacer es sacrificar al animal de un modo en el que intencionalmente se lo haga sufrir. Se debe buscar la forma más rápida posible para que muera, evitando toda crueldad innecesaria.
Ya explicamos que antes del Diluvio, hace aproximadamente cuatro mil ciento treinta años, por la perversidad de la humanidad, la vida de los seres humanos en general no tenía valor para los habitantes perversos. La gente era vendida como esclava.
Los más débiles y vulnerables de la sociedad, como los ancianos, los niños y las mujeres, eran vendidos como esclavos e incluso como carne, ya que practicaban canibalismo.
La carne humana nunca fue permitida para consumo, ni para la primera generación humana desde Adam hasta Noaj, ni para la civilización posterior a Noaj. La Toráh no advierte específicamente sobre comer parte de un ser humano vivo porque jamás fue permitido consumir carne humana: ni de un ser humano vivo, ni mu**to, ni una parte de él, ni nada de él.
No todo sufrimiento animal está prohibido. Mientras sea el mínimo necesario y esté al servicio de una necesidad humana real, está permitido. Lo que está prohibido es la crueldad animal: hacer sufrir al animal por diversión, por morbo, por desidia o sin ningún provecho legítimo.
La ley de la Toráh fue la primera legislación humana que dio derechos a los animales hace más de tres mil años, y antes de eso ya estaban reconocidos en el pacto noájida de hace más de cuatro mil años. Los derechos de los animales, que muchas naciones reconocieron recién en los últimos tiempos, la Toráh ya los había tratado desde antiguo.
La prohibición de la Toráh de no hacer sufrir innecesariamente a un animal incluye a todos los seres vivos del mundo animal: animales terrestres, rastreros, acuáticos o voladores. No se puede tomar criaturas a las que D-os les dio vida y lastimarlas en vano.
Que el Eterno nos ayude a vivir con conciencia, respeto y responsabilidad frente a Su creación: cuidando a los seres vivos, evitando la crueldad, usando los recursos con sabiduría y recordando que el mundo no nos pertenece para destruirlo, sino para preservarlo y desarrollarlo conforme al Pacto del Arcoíris.
11/06/2026
Fragmentos del Resumen del Curso de Leyes Noájidas Nro. 31 del Rabino Ariel Groisman – Normas Sobre el Respeto a los Seres Vivos Parte 1
Acceso al Resumen del Curso en Audio: https://youtu.be/L6Z2CCZeo9E
El Eterno no dejó al ser humano hurgando en la oscuridad. Le dio una Torá de luz para alumbrarse, con un manual de instrucciones precisas sobre cómo vivir una vida significativa, poderosa, con abundancia, con alegría, agradando al Creador, agradando al semejante y viviendo una vida correcta.
El Principio de Respeto a los Seres Vivos incluye el respeto a los animales, a los vegetales y a todos los recursos naturales. Es ley noájida respetarlos y no derrocharlos. Este precepto enseña hasta qué punto podemos utilizar un animal para nuestro beneficio y en qué punto eso está prohibido.
En Génesis 2:15 está escrito que D-os tomó al hombre y lo estableció en el huerto de Edén “para cultivarlo y preservarlo”. Simbólicamente, esto significa que cada ser humano es como un jardinero de D-os, con la función de desarrollar el jardín del Eterno, que es todo el planeta Tierra.
El jardinero no puede tener el planeta Tierra descuidado, desaliñado, improductivo, sin belleza ni armonía. Debe cuidar prolijamente el jardín para que sea un lugar bello, un lugar de paz, un lugar donde todas las especies puedan coexistir. Ese es el objetivo de la creación, alcanzado a través de la práctica de los mandamientos divinos para el ser humano.
A través de la práctica de los mandamientos universales, D-os quiere que seamos jardineros en Su jardín. Es decir, que desarrollemos la humanidad, la sociedad, el mundo, nuestra persona y nuestra familia, y que protejamos todo eso para que no sea dañado.
D-os le permite al ser humano consumir carne, pero no carne de un animal que todavía está vivo. Para consumir carne, primero hay que matar al animal y luego comerlo. No está permitido quitarle una parte mientras sigue vivo, mantenerlo con vida, y después volver a quitarle otra parte para comerla.
El permiso que da la Torá al noájida es que puede consumir de todo. Si algún animal resulta repulsivo para tu cultura, ese es un asunto independiente y no tenés por qué consumirlo. Pero las leyes noájidas son atemporales, para todas las culturas, para todo momento y para todo lugar.
La ley que aplica al pueblo judío no es la misma que aplica a los noájidas. Son dos sistemas legales diferentes. Por eso es tan importante estudiar el Código de Leyes Noájidas, para no confundir mandamientos judíos con mandamientos universales.
El permiso de la Torá al ser humano es matar animales para consumirlos, pero no es un deber de la Torá que el ser humano coma carne animal. Lo que sí es un deber es reconocer la preponderancia de la vida humana sobre la vida del animal, hasta el punto de que D-os, que es el más misericordioso de todos, permite matar animales para consumo humano.
Lo que sí tenemos prohibido es hacer sufrir innecesariamente a cualquier animal. Causar un sufrimiento mínimo al matar un animal para aquello que el ser humano necesita está permitido. Lo que la Torá prohíbe es hacer sufrir al animal por morbo, por mero gusto o por “deporte”. Eso está absolutamente prohibido.
Resumiendo: está prohibido consumir el miembro de un animal vivo, hacer sufrir innecesariamente a un animal o humanizar a un animal. El animal debe ser cuidado y amado como animal, no como ser humano. La Torá nos enseña a respetar a cada criatura según su lugar, su función y su propósito dentro de la creación.
Que el Eterno nos ayude a vivir como verdaderos jardineros de Su creación: cuidando la vida, respetando a los seres vivos, evitando el sufrimiento innecesario y usando los recursos del mundo con responsabilidad, conciencia y gratitud.
10/06/2026
“Nuestro trabajo (en este mundo) no es lograr llegar al cielo (enfocado en tus méritos ) sino bajar el cielo a este mundo (enfocado en practicar acciones de bondad).”
Llegar al cielo no es el propósito, sino la consecuencia de enfocarnos en los tres pilares del mundo.
Hacer actos de bondad
La plegaria al Eterno
El estudio de la sabiduría en su palabra (Tora Oral y Escrita)