09/11/2021
La relajación es fundamental para que podamos g***r de una buena salud física y mental. Sin embargo, la Sociedad en la que vivimos caracterizada por el exceso o la falta de trabajo, los problemas para conciliar la vida familiar y profesional, excesivas exigencias o autoexigencias, prisas, estrés…hacen que muchas personas sean incapaces de relajarse y experimenten picos de ansiedad y/o tensiones continúas.
Necesitamos aprender qué podemos hacer para estar tranquilos y sosegados porque la relajación es un estado de bienestar que nos ayuda a descansar y favorece que nuestro ritmo cardíaco, respiración, dolores, problemas para conciliar el sueño, ansiedad… se regulen y solucionen. Por tanto, la relajación contribuye a eliminar las tensiones musculares y emocionales, aportando un estado de tranquilidad y serenidad, necesarias para nuestro buen funcionamiento en todas las áreas de nuestra vida (personal, familiar, laboral, ocio y tiempo libre…).
Nos podemos dar cuenta de que no estamos relajados cuando notamos que tenemos los nervios a “flor de piel”, tenemos problemas para conciliar el sueño, comemos en exceso o no nos entra la comida, no podemos estar quietos, no podemos dejar de pensar en nuestras preocupaciones, no podemos concentrarnos, nos sentimos cansados, irritados…, dejamos de hacer actividades que nos hacen sentir bien (quedar con amigos, pasear…), no disponemos de tiempo para un respiro, tenemos dolores (de espalda, de cabeza, sensación de ahogo, etc. De esta forma, lo primero que debemos hacer es detectar estas señales o indicios que nos están poniendo sobreaviso de que algo funciona mal y nos está alterando negativamente, impidiendo que nos sintamos en calma. Si tienes alguno de estos síntomas probablemente sea necesario poner en práctica ejercicios de relajación y gestionar de forma más eficaz las situaciones o problemas que originan tu malestar