23/09/2026
Miguel Tanco: "En algún momento de nuestra vida todos tenemos que convertirnos en reyes de algo. Cuando dejamos la casa familiar tenemos que construir un reino propio. Organizar nuestra vida, administrar nuestros recursos, controlar nuestros impulsos, establecer límites, decidir quién entra y quién sale, cuidar aquello que depende de nosotros y responder por nuestras decisiones.
Ese reino puede ser nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra casa o simplemente nuestra propia psique. Y gobernar no es fácil, como todos sabemos cuando llegan las facturas de la luz.
Dentro de nosotros existen también todos los reyes posibles: el justo, el tirano, el débil, el irresponsable, el que no quiere mirar los problemas, el que controla demasiado, el que no sabe poner límites y el que termina corrompido por su propio poder. Precisamente por eso necesitamos el arquetipo diferente en cada historia, para probar personalidades en un ambiente controlado.
El cuento permite al niño probar todas esas posibilidades sin sufrir sus consecuencias reales. Puede ser rey y súbdito, príncipe y monstruo, héroe y villano. Creer que el niño se identifica únicamente con el protagonista bueno es reducir enormemente lo que sucede en su imaginación. Los cuentos son también un ensayo serio del mundo real".
En los cuentos de literatura infantil, en ese lento declive desde los años 60, algunas figuras y arquetipos esenciales se han contaminado en exceso o incluso invertido completamente.