24/02/2024
¿Cuánto importan nuestros Parques Nacionales al nuevo gobierno?
Si volvemos a escuchar las declaraciones de la actual vicepresidenta de la Nación cuando era candidata, mejor no esperar mucho. Pero siempre debe haber espacio para la reflexión y la esperanza, porque -de hecho- hubo cambios de posturas favorables ante los acuerdos internacionales en materia ambiental.
Sin embargo, al día de hoy todavía no han designado presidente de la Administración de Parques Nacionales (APN). Y si no hay una hecatombe en la institución es porque tiene funcionarios (que han pasado por distintos gobiernos) que la llevan adelante con compromiso. Algunos, “por dos mangos”, como muchos brigadistas que se juegan la vida apagando incendios. Y hay que decirlo: ATE (la Asociación Trabajadores del Estado) también está ayudando a sostener nuestros parques nacionales. Claro que esta situación genera un alto desgaste en un mar de incertidumbres donde los rumores contaminan el ambiente. Rumores que no son buenos, porque las pujas de poder en torno a ese cargo no se basan en quién puede gestionar mejor las áreas naturales protegidas más valiosas de la Argentina, sino para ver qué rédito económico le pueden sacar, por derecha o por izquierda. En esto último, el foco estaría seguramente en las concesiones a los servicios turísticos que se otorgan en los parques nacionales más visitados y en “la caja” (no menor) asociada al manejo del fuego y el control de los incendios.
Apenas asumió el presidente de la Nación, se puso al frente de APN al autor de una “Propuesta de plan nacional de valorización de los Parques Nacionales” redactada en 2015, pero sin mucha explicación le pidieron -en cuestión de días- que se corra a un costado. Luego sobrevinieron distintos rumores de reemplazo, con nombres y apellidos sin experiencia ni interés en la conservación. La acefalía actual vulnera no solo la gestión y el ánimo de todos los que trabajan día a día en Parques Nacionales. También, lo hace con el manejo de esas áreas en una época del año tradicionalmente complicada por los incendios estivales, la temporada turística alta y la renovación de contratos o servicios.
En este contexto, ¿quién presidirá la institución? No se sabe, pero es inminente que se sepa. Hubo auto-postulaciones (con artículos periodísticos autogestionados) y oportunistas (que buscan su negocio) alejados de toda formación, experiencia o compromiso con las áreas naturales protegidas, su biodiversidad y los bienes culturales que contienen. Pero puede haber algo peor: que Parques Nacionales deje de formar parte del Ministerio que contiene “Ambiente” para depender de otro organismo. Eso no sería razonable ni conveniente, porque abriría todas las puertas para un desmanejo.
Dicho esto, esperemos que en estos días nos sorprendan gratamente contra todos estos supuestos y prime el bien de la Nación, que siempre hace pie en la conservación de su naturaleza.