24/09/2026
MARÍA MONTESSORI: "UNO DE LOS NIÑOS MÁS AFORTUNADOS QUE CONOZCO ES MI AHIJADO FELICINO"
"Uno de los niños más afortunados que conozco es mi ahijado Felicino. Antes de que pudiera caminar, cuando tenía tan solo 10 meses, le dieron su propio cuarto en el cual era libre de llevar a cabo sus actividades. Quizás te sorprenda cuando te cuente lo que había en esa habitación: en el centro estaba un tapete, en una esquina la cama de Felicino – no una cama de bebé con barandal alto que lo encerraría como una jaula, sino una cama baja – y en otra esquina la cama de su madre que consistía en un colchón en el suelo. Los padres de Felicino no eran pobres, como podrías tú creer, pero son muy sabios y entienden las necesidades de los niños. (…) le dieron un pequeño reino propio, exactamente a su medida y cuando vieron que estaba interesado en un objeto de alguna parte de la casa, se lo daban para que lo utilizara en su cuarto.
La madre de Feliciano lo observaba con mucha atención sin interferir: lo vería sentado en el piso en el centro del cuarto, quizás con una pequeña caja con tapadera que se podía abrir y cerrar, que había encontrado el día anterior en la cocina, y dos botellas con corcho nada más. Se pasaba sentado totalmente absorto abriendo y cerrando la caja, destapando y tapando las botellas con los corchos, descansando pensativamente por media hora a la vez hasta que su madre pensaba que se había quedado dormido. ¡Pero no! Cuando estaba listo se ponía a trabajar de nuevo. Rápidamente aprendió a treparse a la cama, y todas las mañanas, después de haber terminado su trabajo cuando comenzaba a sentirse cansado, se subía a su cama y se dormía.
Les he platicado tanto de Felicino porque siento que es muy importante comprender que las necesidades del niño son muy simples. Los padres que comprenden eso y que saben que el niño selecciona lo que necesita de su medio ambiente y se enseña solo, son padres que le dan a su hijo un comienzo mucho mejor que los padres que creen que lo mejor es darles un cuarto lleno de juguetes y una nana para supervisarlos cada minuto del día. (…)
Un niño en un cuarto muy lujoso con demasiados juguetes y distracciones aparte del fastidio de una supervisión continua, es como una tierna planta que se riega demasiado. (…)
No todos tenemos la oportunidad de darle una habitación completa... pero podemos cuidar que el cuarto en que el niño pasa la mayor parte del día no sea un lugar de “nos” continuos – me refiero a porcelanas finas, cosas que se puedan dañar – o, un lugar atestado de juguetes, cualquiera de los dos es indeseable.”
MARÍA MONTESSORI
Tu hijo aprende de su medio ambiente
María Montessori le habla a los padres
Imagen IA