24/04/2026
Con Marco A. Moya Porcel – ¡Me acaban de reconocer como uno de sus fans destacados! 🎉
Grupo de ex alumnos de la promocion 1988.
24/04/2026
Con Marco A. Moya Porcel – ¡Me acaban de reconocer como uno de sus fans destacados! 🎉
10/10/2025
A los nacidos entre 1952 y 1979 — una generación como ninguna otra.
Somos los hijos de un mundo en transición. Nuestros padres jamás habrían imaginado los cambios que íbamos a vivir. Crecimos en el amanecer de una revolución tecnológica que transformaría el planeta.
Somos los últimos que conocimos los juegos en la calle: las canicas, la cuerda, la rayuela, las interminables partidas de escondite.
Y los primeros en descubrir los videojuegos: Pac-Man, las consolas Atari, las primeras máquinas recreativas.
Escuchábamos radionovelas con nuestros abuelos y hacíamos pícnics sobre la hierba con comida casera.
Bailamos con los Beatles, los Rolling Stones, Mecano y Los Picapiedra.
Crecimos con Tom y Jerry, G.I. Joe, Candy Candy, la Pantera Rosa o Los Supersónicos.
Fuimos los pioneros de la música grabada: discos de vinilo de 45 y 33 rpm, cassettes que grabábamos desde la radio, BETA, VHS, walkman, CD...
Fuimos testigos de la llegada de los ordenadores, de las primeras calculadoras de bolsillo, de los teléfonos móviles del tamaño de un ladrillo.
Y creímos que Internet iba a cambiar el mundo — y lo hizo.
Nos llamaron “Generación X”, como un borrador entre dos épocas.
Pero fuimos puentes. Aprendimos a manejar un ratón y un teclado antes de que eso se volviera instintivo para las generaciones futuras.
Y nunca despreciamos a quienes no sabían hacerlo.
Somos la última generación que bebió Coca-Cola en botella de vidrio, que hacía las compras con una bolsa de tela a cuadros en la bicicleta, que compraba dulces con las monedas del pan.
La última que recogía una rebanada de pan caída al suelo murmurando una disculpa silenciosa — hoy gritarían “¡microbios!”.
Y, sin embargo… sobrevivimos a todo.
A los viajes sin cinturón, sin silla infantil, sin airbag.
A los paseos en bicicleta sin casco, a los patines sin rodilleras, a los columpios de metal y los toboganes oxidados.
A las mochilas pesadas, las meriendas aplastadas, las rodillas raspadas, los juegos que duraban hasta que caía la noche.
Sin Internet. Sin smartphones. Sin PlayStation.
Pero con una imaginación desbordante, amigos de verdad y días llenos de gritos, risas y aventuras.
Compartíamos las bebidas sin miedo. Queríamos contagiarnos de varicela para quedarnos en casa.
Coqueteábamos con una botella vacía, no detrás de una pantalla.
Y cuando queríamos reunir a todos, bastaba un grito o un silbido.
No éramos etiquetas — gamer, otaku, dark o cualquier otra.
Éramos rostros, apodos, personalidades… pero unidos.
Aprendimos a levantarnos solos, a asumir responsabilidades, a resistir.
Crecimos sin ser sobreprotegidos, pero libres.
Con moretones en las piernas, estrellas en los ojos y la vida en las manos.
Así que bravo por nosotros.
Por esta generación a caballo entre dos mundos.
Por los que crecieron fuertes, de pie, con el corazón latiendo con fuerza. ❤️
Pepito Vocalista de la banda de Rock LA LOGIA de la ciudad de Sucre. era de la promocion 1987 DEL COLEGIO MACIONAL JUNIN el mas chiqui y timido. hoy un gran personaje de la cultura del rock. 🤘🏻🤘🏻🤘🏻
05/08/2022
Memoria Histórica / Batallas por la Liberación Nacional
LA BATALLA DE JUNIN. 06/08/1824
Por Fernando Bossi Rojas
El 6 de agosto de 1822, las fuerzas revolucionarias comandadas por Simón Bolívar derrotaron a las tropas colonialistas en la Batalla de Junín. Fue el preludio a la gloriosa Batalla de Ayacucho.
El combate sólo duró 45 minutos. Ni bien comenzó el encontronazo todo hacía parecer que los españoles se llevarían la victoria. Durante el primer choque los Granaderos de Colombia pudieron abrirse paso entre las filas enemigas, pero el resto era doblegado por la carga de la caballería realista. Para colmo, el general Mariano Necochea, quien ejercía el mando general, caía ensangrentado por siete heridas de lanza y sable. El resto de la caballería independentista se retiraba perseguida por los realistas. Pero de pronto, los Húsares del Perú, al mando del argentino Isidoro Suárez y el peruano Andrés Rázuri, irrumpieron en la batalla.
Este escuadrón, que estaba en la reserva, cuando percibe que sus compañeros son perseguidos, ataca sin vacilar. Los españoles quedan así confundidos, porque si bien ellos perseguían a los patriotas, otros patriotas los perseguían a ellos. Ante la incertidumbre reinante en el bando colonialista, los patriotas que se retiraban, lograron reagruparse y embestir, quedando así los españoles envueltos entre dos cargas. Ni un solo balazo se oyó en la batalla, fue un combate a filo de espada y punta de lanza. La caballería revolucionaria se impuso categóricamente.
En premio al accionar oportuno y heroico de los Húsares del Perú, Bolívar los pasó a denominar Húsares de Junín. El brigadier español Andrés García Camba diría años más tarde, en sus “Memorias”, que en Junín “la brillante y engreída caballería del ejército real perdió todo el favorable prestigio y la ventajosa reputación que había sabido adquirirse en las gloriosas campañas anteriores”.
Después de la victoria, las palabras de Simón Bolívar fueron: “Bien pronto visitaremos la cuna del Imperio peruano y el templo del Sol. El Cuzco tendrá en el primer día de su libertad más placer y más gloria que bajo el dorado reino de sus Incas”.