01/06/2025
Introducir prácticas relacionadas con el yoga en la vida de los más pequeños contribuye a que aprendan a relajarse, reduzcan sus niveles de ansiedad, comiencen a ser conscientes de su propio cuerpo, y aumenten su capacidad de aprendizaje, atención, percepción y memoria.
Este entrenamiento mental diario puede producir cambios estructurales en el cerebro de los niños, que a su vez conduce a una mejora en la inteligencia emocional.
Para los niños, la práctica del yoga es una actividad lúdica. No obstante, gracias a él consiguen asimilar mejor las posibles situaciones de presión o estrés que se presenten en el colegio o en casa y se relajan, adoptando una actitud más serena y sosegada.
Tanto para el niño más inquieto o activo como para el tímido o vergonzoso, el yoga contribuye a canalizar su energía y a reafirmar su autoestima. Ayuda a los más activos a aprender a relajarse y concentrarse más, mientras que también fomenta que los niños más callados pierdan su miedo ante los demás y se abran.
La respiración es una parte integral del yoga. El inhalar y exhalar por la nariz y por la boca es esencial para que el niño pueda estirarse y obtener el equilibrio necesario para empezar a practicar las posturas del yoga. También controlando la respiración y siendo consciente de ella, los niños aprenden el modo de relajarse.
Enseñar a los niños a cuidarse a sí mismos es una forma de demostrar amor y de aprender a mimarse. Al igual que con todas las formas de ejercicio, una buena práctica de yoga puede significar un excelente estado de salud y una buenísima calidad del sueño.
Cuidemos la inteligencia emocional de los más peques❤️