03/06/2026
Hace unos días le escribí un mail a para expresarle lo bien que me hacen sus clases. Hace dos años y medio tomo clases gratis por YouTube y pensaba que con el laburo que hace mínimo tenía ganas de que lo sepa. Porque se la he recomendado a tantas alumnas y alumnos, a hermanas con contracturas, a amigas estresadas, a mi pareja con dolor de cuello. Hoy veo que me puso me gusta. Yo que soy un poco resistente a "generar contenido", que me la paso negociando con , mi diseñadora y mucho más, sobre no querer usar mi tiempo en las redes. Me resisto. Más ahora que tengo mi espacio de Yoga que estoy dando tantas clases y haciendo real la vida. Como les dije a las alumnas de la Formación en Yoga y Embarazo que cerramos el sábado: "lo que nosotras hacemos, el cara a cara, el abrazo, el contacto en la postura", no nos lo saca la IA. Es nuestro. Es la resistencia. Y saben lo que siento? Que Anabel Otero, una gran mentora de las clases ok e que con su dulzura, claridad y abundante conocimiento me haya puesto "me gusta" no es por ningún reel o contenido rápido. Es porque me senté a escribirle desde el corazón, emocionada, luego de hacer hecho una clase suya. Sus clases, y el Yoga, es lo que me sostienen. En el medio de las pestes invernales, de las noches sin dormir por las niñas, del laburo y de la vida.
Aguante el Yoga. El cara a cara, el sonreírnos mirarnos a los ojos, el leer un libro, subrayar un apunte, mirar por la ventana del colectivo para ver el cielo o los edificios. Aguante los momentos sin pantallas. Al menos yo, necesito decírmelo todo el tiempo porque me siento bastante pelotu### por momento. Me digo a mi misma, Silvana te perdiste. Horas de vida, de ocio, de cocinar, de NO HACER.
En fin. Hacia mucho no pasaba por acá sin fines lucrativos de mostrar mi trabajo. Porque el amor lo doy en persona. Les quiero