07/11/2019
Hola a todxs!
Somos estudiantes de sexto año de la Escuela Secundaria N°11 “Ernesto Che Guevara” de Trenque Lauquen.
Nos inscribimos en el Programa Jóvenes y Memoria con la intención de investigar la actual situación de pobreza en nuestra ciudad. Nos preguntábamos si había aumentado en estos últimos años y cuál era la situación real de las familias en nuestra comunidad.
Cuando empezamos no sabíamos con certeza qué esperábamos, y los resultados nos sorprendieron. Nos gustaría poder contarlo todo, las idas y venidas, las discusiones en el aula, pero eso llevaría mucho tiempo. Por eso, después de pensar entre todxs y ponernos de acuerdo, llegamos a la decisión de hacer una “Obra artística”.
Esta “obra” integra toda nuestra investigación. En la cima representamos al capitalismo; enredado, frio, concentrado en sí mismo, egoísta. Respaldado por las pocas personas que se encuentran en el poder; nuestros gobernantes que sostiene y avalan a través de diferentes medidas el sistema capitalista.
Debajo, sosteniéndolo todo y respaldándolo, se encuentran los medios de comunicación, quienes se encargan de mostrar ciertas situaciones donde la desigualdad y la desesperanza golpea a las personas con escasos recursos económicos, pero nunca van a mostrarlo todo, sólo lo conveniente, sólo lo que genera dinero porque en un mundo donde esté es el único motor, nadie quiere mostrar aquello que genera pérdidas.
Sobre el costado izquierdo de nuestra obra, se encuentran los elementos que representan una casa, una casa precaria, una casa en donde uno de los derechos de la Constitución Nacional no es cumplido, ya que no es una vivienda digna como se dicta en el artículo 14 BIS. Es todo lo contrario a esto, lo cual no es sorprendente ante un Estado que ignora las necesidades de las personas de las que se tendría que hacerse responsable.
Sobre el costado izquierdo, otro derecho vulnerado, la alimentación digna y sana para todos lxs habitantes. Muchas familias de pocos o nulos recursos económicos recurren a los comedores comunitarios, cuando no les queda otra, cuando el sueldo no es digno ni alcanza para comprar los alimentos más básicos, resignados además a que la canasta básica contenga siempre segundas marcas, porque las primeras están reservadas para quienes pueden pagarlas, por la desigualdad en la que vivimos, porque el rico explota y consume; y el trabajador labura sin llegar a nada.
Estos comedores muchas veces son sostenidos por la misma comunidad, personas que piensan más allá de ellxs mismos y proporcionan su ayuda con lo que tienen, porque no importa que no sea mucho, sólo importa que sea algo. Porque cuando vivimos en un mundo lleno de incertidumbre, donde quienes deberían ayudarnos y hacer cumplir nuestros derechos no lo hacen, sólo queda ayudarnos entre nosotros, ofrecer una mano, un hombro, lo que podamos, pero ofrecer.
Representamos también la clase media empobrecida, porque no sólo los pobres más pobres la luchan. Aquellos comercios que no se pudieron sostener en esta economía de ricos, en esta economía que consume a quienes no pueden luchar contra la corriente que arrasa con todo a su paso. En nuestra ciudad, más del 12% de los locales del centro comercial cerraron. Y este dato no nos lo cuenta nadie, lo registramos nosotros mismos para este trabajo, encuestando a comerciantes, registrando los cierres y oyendo siempre la misma frase. “Está jodida la cosa che”.
Y llegando al final de nuestra obra, final que abre otras preguntas, estamos nosotrxs. Jóvenes que dentro de este contexto socioeconómico que expulsa personas al margen, todo el tiempo, nos preguntamos: ¿Podremos estudiar? Estudiar lo que queremos y no lo que está disponible cerca porque no podemos pagar lo que queremos? ¿Conseguiremos trabajo? Un trabajo digno?
Gracias a todxs los docentes que nos ayudaron y acompañaron, a nuestras familias por el apoyo y a la Comisión por la Memoria por permitirnos encontrarnos!