28/08/2022
Barrio Scarafía
La calle es el mejor lugar de todos. Se aprende. En el hogar se aprende la educación, pero en la ca
28/08/2022
21/09/2017
Somos el cáncer para el planeta! Tomemos conciencia 🌍
02/09/2017
Si alguien puede dar info. Para Yisel sería de gran ayuda. Comunicarse a través de su perfil, o por esta página. Att Gracias Barrio Scarafia
CADA VEZ MENOS C.A.C
20/12/2013
El orgullo de ser santafesino*
¿Qué información podemos encontrar de
Marcos Maidana en ese espacio casi eterno de
noticias e información llamado Internet?
Seguramente nos dirán que nació en nuestra
querida tierra santafesina, esta tierra hermosa
que fue defendida por la invencible lanza de
don Estanislao, que acuno a don Carlos
Monzón, que se identifica con los versos de
José Pedroni y Julio Migno, que parió cantores
de la talla de don Orlando Vera Cruz y que a su
vez ve en el “Chino” en su futuro no muy
lejano otra gloria santafesina. Otro orgullo
más, en esto de ser y sentirse santafesino.
También nos dirán que Marcos vio la luz el 17
de julio en un pueblo chico pero de corazón
grandote llamado Margarita y, seguramente,
harán referencia a su impresionante record,
dando cuenta que en un cuadrilátero hasta el
más mentado rival se le va a ser difícil
soportar el rigor de sus pesadas manos.
Sin embargo, yo quisiera aportar otras cosas
en este escrito, dar otra mirada del “Chino”.
Quisiera mostrar en él, una persona que si
bien gusta de la cumbia santafesina sabe
apreciar nuestro arte popular folclórico que
está íntimamente ligado a su historia de vida.
Es un fanático del Conjunto Ivoti, se divierte
mucho cuando escucha Coco Díaz, que está
entre sus preferidos; y como buen santafesino
le encanta don Orlando Vera Cruz. Este relato
pretende rescatar una niñez compartida y feliz
entre El Chino Maidana y quien escribe, con
objeto de mostrar en su persona una
construcción cultural propia de este Santa Fe
interior, de un Santa Fe intimo que muchos
vivimos en ese querido norte que se debate
siempre entre la postergación y la esperanza y
que esta revista digital pretende rescatar en la
figura de Marcos Maidana: “El Chino de
Margarita”.
La niñez
La inclemencia del verano en el norte de Santa
Fe ha doblegado a muchas bohemias y viajeras
almas. Sin embargo, yo que por ese entonces
era apenas un niño soñaba con que llegue ese
cálido enero (mes de mis vacaciones) que
regularmente las pasaba en la Estancia los
Esteritos ubicada entre la Ruta N°11 y el
camino hacia la Gallareta como yendo hacia la
colonia donde estaba mi abuelo, don Arturo
Maidana y sus hijos: el tío Orlindo conocido
como Hucho y el tío Orlando al que todos le
decíamos Bejarano.
Bejarano vivía con Olga Martínez y
conformaban una familia numerosa que
conoció el rigor de la pobreza digna del peón
de campo cuyo oficio conocía hasta en sus
más ocultos secretos. Su casa era de adobe y
siempre tenía un tenue color azul que el paso
del tiempo hizo desaparecer dejando solo el
color del barro. Los quebrachos y algarrobos
rodeaban el modesto ranchito, que tenía en
frente (como reflejo de las desigualdades
profundas que nuestro país todavía no ha
podido superar) la gran casa del patrón, que
era a su vez un amplio chalet con piletas
usado ocasionalmente por los dueños de la
estancia. Allí paso su niñez el entonces hijo
menor de esta familia, Marcos Rene Maidana
hoy conocido por “el Chino de Margarita”.
El implacable tiempo fue haciendo desaparecer
esta casita, mostrándonos una tapera primero,
que pronto sólo fue un grupo de horcones
junto la bomba de agua reclamados más tarde
por el monte, que ganó terreno dejando un
paisaje agreste en lo que fuera el tiempo de
una niñez perdida y feliz. Me quedan presente
recuerdos imborrables de esta infancia
compartida con el Chino antes que sea el Chino
de Margarita: recuerdo un caballo percheron y
escuelero conocido como silleta por la
deformidad de su lomo cuyo galope cansino
supo acunarnos enancados por esos paisajes, el
“cabezudear” en el tractor mientras se hacia la
trilla del sorgo o del maíz, el arriar a terneros
en la manga mientras los peones hacían el
trabajo de yerra, y el buscar la lechera todas
las mañanas, exigencias cotidianas que para
nosotros eran juegos alegres.
También recuerdo ese habito de atenuar el
sofocante calor en el tanque australiano,
nuestras excursiones de pesca al arrollo Espín,
un pequeño hilo de agua dispuesto a
transformarse en un lago extenso cuando las
crecidas invadían la geografía. También
recuerdo el recorrido cotidiano por esos
montes y sus picadas a veces a caballo, a veces
a pie en donde poco a poco el secreto que
guarda cada animal nos era revelado casi sin
darnos cuenta. Hoy todo parece tan lejano y
distinto que solo la magia de un chamamé
tristón pero maceta, tiene ese poder de
devolvernos lo que el tiempo se llevo.
Llegando a Margarita
Con el tiempo el patrón proporciono una casa
de material con todos los requerimientos que
se necesitan para vivir dignamente. Sin
embargo, poco después toda la familia se
traslado al “Paraje Ñandubay”, unos veinte
kilómetros yendo hacia la colonia, para
después pasar definitivamente a la Estancia los
Cardenales a pocos kilómetros del casco
urbano de Margarita donde la vivienda era un
caserón amplio rodeado de eucaliptos y
árboles frutales en donde todavía vive el padre
del Chino: “don Bejarano”.
Durante los primeros tiempos que la familia
vivió en la Estancia los Cardenales, cuando el
Chino Maidana estaba todavía en su niñez y
por un hecho fortuito, yo pude forjar con él
una relación más cercana. En ese momento yo
era un adolescente y por cuestiones
generacionales había tomado como compañero
de salidas a Javier, el hermano mayor quien
primeramente fue portador del apodo “el
Chino” que luego heredaría Marcos. Nosotros
habíamos adquirido gusto por vagabundear en
las noches de Margarita, recorriendo boliches
que no eran ámbitos juveniles de música
moderna, sino más bien espacios casi siempre
domingueros donde los peones de campo
pasaban su tiempo libre buscando atenuar el
dolor de la dura jornada de trabajo, allí
jugaban al truco, billar y otros juegos que
amenizan los fines de semanas de la gente de
esas regiones rememorando las vivencias de
sus tareas rurales entre rizas, chanzas y lindos
chamamés de fondo mientras el humo del
tabaco invadía el ambiente.
Pero durante un breve tiempo Javier se fue a
trabajar al sur y en consecuencia había
perdido a mi compañero de correrías, la
verdad que eso no me preocupaba tanto como
cruzar el cementerio que se interponía entre la
casa de mi tío y el pueblo en el recorrido de
ida y de vuelta en la oscura noche bohemia.
Entonces decidí que mejor que nada era la
compañía de Marcos, la verdad que era una
cuestión de darme coraje y compañía porque
no creo que ese niño como si lo podría hacer
ahora, iba a ayudarme ante una amenaza seria;
y la verdad que costó mucho convencer al
papá que lo dejara salir conmigo.
Fuimos dos veces al boliche de Márquez, con
tanta mala suerte que se armo en sucesivas
oportunidades dos grescas, en una estuvo
involucrado un pariente que no soporto que se
burlaran de su sombrero de paja. En la otra
una verdadera batalla campal se dio cita en el
lugar, volaron sillas, tacos de pool, vasos y
botellas hasta que la policía llego a poner
orden. Por supuesto abandonamos la idea de ir
al pueblo y al boliche para tiempos futuros que
nunca llegaron, pues el destino le deparaba
otra cosa al Chino Maidana, al cual creo
haberle contagiado en este periodo de tiempo
un terror casi intimo que todavía lo acompaña
a poras, angueras, luz mala, lobisones y otros
espectros fantasmales que conformaban el
conjunto de mitos, leyendas e historias del
imaginario rural.
El camino a la gloria
Recuerdo que a pesar de ser muy chiquito a él
le gustaba aprender cosas vinculadas con el
boxeo, practicaba algunas cosas rudimentarias
conmigo, esas cosas que todos aprendemos
mirando televisión y que nos hacen creer que
sabemos de este deporte. A él le gustaba hacer
guantes, “visteaba” y de repente paraba y
preguntaba “¿puedo ser boxeador? Yo quiero
boxear en Santa Fe”. Hoy todo parece tan
claro, podría contar una serie de hechos que
revelan como ese niño estaba llamado por el
destino a golpear las puertas del título mundial
box. Sin embargo para mi, en ese entonces no
era fácil responder a esas preguntas, a ese
conjunto de aspiraciones y sueños que un
chico podía tener sobre este discutido
deporte.
Seguramente muchas cosas han cambiado de
ese niño que abandonó el norte santafesino,
los paisajes y su gente, buscando el camino a
la gloria. Atrás quedo el campo, Margarita, la
feliz niñez, el comenzar de su carrera, el titulo
argentino amateur, el salto al profesionalismo
hasta llegar a Alemania y Las Vegas… todo
parece haber cambiado y el mundo se
estremece ante las fuerza de sus puños.
Una de las últimas veces que lo vi recordamos
tiempos idos y casi de repente como sin darse
cuenta, como si ese niño aun viviera en él y lo
invadiera por un instante, juega con sus manos
a hacer guantes conmigo, pero esta vez sus
golpes tenues igualmente son dolorosos, el
nota ese detalle, me mira sonríe y dice: “ahora
te cuesta más hacer guantes conmigo...no?”. Es
que todo parece haber cambiado en nuestras
vidas, aunque yo veo algo mágicamente intacto
en él; la inquebrantable humildad en su mirada
que ojalá nunca lo abandone.
18/12/2013
Sí No Fuiste A Está Escuela
No Sos De Scarafia
XD. XD. XD. XD.
18/12/2013
VIRGEN “NUESTRA SEÑORA DEL TRANSITO”
Antes de salir de Moretta (Italia) hacia la Argentina, Don
Mateo Scarafía le imploró a la Virgen “Nuestra Señora
del Tránsito” su protección. Una vez llegado a nuestro
país prometió hacer construir una capilla en su honor.
Iglesia Nuestra Señora del Tránsito.
Después de largos e interminables días de penoso
trabajo, llegó 1891, año en el que se cristalizaron los
deseos de la capillita. Mientras el albañil César Coianiz
trabajaba con ahínco levantando las paredes, desde el
pueblo de Moretta llegaba un cuadro de la Virgen del
Tránsito, llenando de alegría y esperanza a los
moradores de Piquete.
El 15 de agosto de 1891 queda finalmente inaugurada la
capilla sobre la actual Av. Blas Parera a pocos metros
de los Barrios Las Flores I y II , estando a cargo de
rezar la primer misa el Pbro. Genaro Silva, y al año
siguiente la ceremonia fue dirigida por el canónigo Dr.
Severo Echagüe, quien había sido capellán de la Iglesia
de Guadalupe.
hola a todos los pibes y pibas scarafia (;
10/12/2013
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Gobernador Leumann
Santa Fe
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