Así es, una escuela de ideas antes que una escuela de publicistas. Porque la publicidad es finita, tiene límites, y es solo una forma de expresar una idea, así como lo es el cine, la música, el arte, o la danza étnica. En cambio una idea es infinita, no tiene límites e incluso con la maduración suficiente puede crecer y despegar de nuestras cabezas para aterrizar donde nosotros creamos que tiene mejor futuro. Las buenas ideas son las que van a solucionar el problema energético, son las que se disfrutan con pochoclos, son las encargadas de mejorar la publicidad y el mundo. Buscamos, inspirar y motivar para que todos encuentren esas ideas dentro de sus cabezas. Charlar, conversar, experimentar, probar, delirar y trabajar. Si trabajar, es la única manera de parir esas ideas que se nos ocurran. Para eso estamos, no solo para que lleguen a una agencia de publicidad, sino que lleguen donde quieran estar. Queremos entregarles los conocimientos para que el que ame la publicidad pueda llegar a estar en la mejor agencia, y el que no, no cometa el error de meterse a una. En 2010 Brother desembarcó en Santa Fe donde el formato de escuela de creativos no existía y por lo tanto los profesionales provenían de diversas universidades no especializadas en creatividad. Vengas de donde vengas la propuesta es que te lleves nuevas herramientas, experiencias, conocimientos y sobre todo ideas para poder desarrollarlas y llevarlas a tu book y a lo que será tu día a día en una agencia. No sólo vas a renovar tus ideas y conocimientos, también vas a poder llevar esas ideas a un aviso, a un juego de caja, a un bar, a un programa de radio, a la tapa de un disco, a todo lo que la creatividad de un buen concepto te permita y así aplicarlo a un producto o servicio.