03/04/2025
Nunca es facil tomar la palabra cuando lo que hay de por medio es una guerra, con todo lo que eso implica, mucho menos cuando esa guerra fue orquestada por un gobierno de facto y mucho menos cuando hubo más de 600 compatriotas nuestros mu***os en combate y otros tantos por suicidio, después de la guerra.
Hoy corro el foco hacia el otro lado, precisamente, para mirar como en espejo, y no olvidar que muchos tuvieron el sentido del deber. Ese "deber patriótico", exaltado en situaciones como las guerras, muchos lo aplicamos cotidianamente en nuestros quehaceres, por más que no sea una guerra lo que nos movilice, sino el bienestar general de todos los que habitamos este suelo. No hay motivo alguno ni mucho menos un gobierno, del tipo que sea, que haya movilizado más a Favaloro que su sentido del deberse al otro, para atender a gente en una salita precaria en el medio de La Pampa, aunque haya sido un gobierno el culpable de su muerte.
No hay motivo alguno ni ningún gobierno tampoco la que haya movilizado a Marianela a irse a miles de kilómetros de su casa para combatir incendios en nuestro territorio, situación en la que hay altísimos riesgos de muerte también.
Utilizo un ejemplo por todos conocido y otro cercano, para no extenderme demasiado y para hacer notar que como ejemplo hay muchos. Será deber de cada uno en quién y en dónde espejarse.
Pueden estar seguros de que, tanto nuestros soldados de Malvinas, como los ejemplos dados, como todos aquellos ejemplos que hoy son anónimos en las palabras que ahora leo, en lo que menos piensan cuando el deber los llama, es en ellos..., eso es precisamente la Patria, pensar en el bienestar de la mayoria aunque nos Ileve la vida en ello.
A los caídos en combate y después de combate, a los que volvieron, y siguen vivos después de haber puesto su vida en juego, a René Favaloro, a Manuel Belgrano, a Estanislao López, a Martin Miguel de Güemes, a Marianela y a los anónimos, muchísimas gracias por tener más ejemplos donde espejarnos los que creemos que dar la vida por otro, no es morir, y mucho menos sin sentido. No importa si las Malvinas son argentinas o no. Me contento con saber que esa gente si lo es.
Profe Juan Ghibaudo.