08/08/2025
A veces uno hace mucho. Propone, crea, ayuda, se entrega por completo… y no espera premios, solo una palabra: “Gracias, profe”.
No busco diplomas, solo reconocimiento humano. Porque duele cuando el entorno ignora o minimiza lo que uno da. Y aunque me esfuerzo en cada escuela, en cada proyecto, muchas veces la apatía ajena desgasta. El silencio también cansa. Y sí… eso afecta. También a la salud.
Pero sigo. Porque sé lo que valgo, sé lo que hago. Y aunque no todos lo noten, sé que dejo huellas.
Un simple “gracias” puede sanar más de lo que imaginamos.