18/02/2022
En 2007 se declaró el 18 de febrero como:
❤ “Día Internacional del Síndrome de Asperger”, en conmemoración del nacimiento de Hans Asperger, quien descubrió esta condición. Pero no fue hasta 1994 que el Síndrome de Asperger fue incluido en el Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales en su cuarta edición (DSM-IV). Para su quinta edición había desaparecido, englobándose dentro de los Trastornos del Espectro del Autismo
Sumidos en un entorno incomprensible; las personas con Asperger forman parte de una pequeña porción de la población que no es capaz de comprender muchas dinámicas de la cotidianidad y de los relacionamientos humanos. Su condición es uno de los tantos diagnósticos que se desambiguan del Trastorno del Espectro Autista (TEA) y sus variantes radican en la manera de concebir el mundo y sus dinámicas.
Las personas con el TEA presentan alteraciones en su desarrollo, que aparecen en edades precoces y persisten en diferentes grados de complejidad durante toda la vida. El Asperger es una de las tantas formas en las que se puede presentar el Autismo y sus manifestaciones se dan, sobre todo, a la hora de las interrelaciones sociales.
Principales características de una persona con Asperger:
Se manifiestan en torno a la comunicación social, las dificultades para comprender y utilizar las claves de la comunicación no verbal (gestos, expresiones faciales, tono de voz, etc.) y los mensajes sutiles que se transmiten a través de este canal; el uso formalmente adecuado del lenguaje, que provoca dificultades para comprender las bromas, los chistes, las metáforas, los enunciados con doble sentido o los sarcasmos, entre otros.
La flexibilidad de pensamiento y comportamiento es otra de las limitantes que tiene una persona con Asperger: preferencia y fidelidad por las rutinas que, en ocasiones, siguen de manera rígida y repetitiva; la presencia de intereses muy concretos, limitados y específicos sobre los que la persona puede acumular mucha información y a los que dedica mucho tiempo, y la aparición de patrones concretos y rígidos de pensamiento y comportamiento, que dificultan la realización de tareas que requieren flexibilidad o búsqueda de alternativas para la resolución de problemas.