18/04/2022
¡¡Buenos días para todos!!
La semana pasada fue cortita, por eso retomamos el día de hoy con el tema
La escritura es quizás una de las habilidades más complejas y demandantes para nuestro sistema cognitivo, ya que requiere el trabajo simultáneo de muchos procesos, como los léxicos, los vinculados a la producción de palabras y los vinculados a la composición escrita con intención comunicativa.
La dificultad de la escritura se denomina “Disgrafía”, y es una de las Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA).
Como en el caso de la lectura, la dificultad en la escritura puede deberse al desarrollo o ser adquirida como consecuencia de una lesión neurológica.
La escritura de estos niños se caracteriza por tener:
✏️ Aspecto desorganizado
✏️ Errores ortográficos
✏️ Errores fonológicos
✏️Pueden desconocer el uso de mayúsculas y minúsculas
✏️Dificultades para el uso de signos de puntuación
✏️Fragmentaciones de palabras
✏️Uso incorrecto de la sintaxis
Algunos de estos niños pueden presentar además dificultades significativas en la coordinación visomotora y grafomotriz, lo que a veces lleva a que su letra sea ilegible.
En la 𝙚𝙫𝙖𝙡𝙪𝙖𝙘𝙞ó𝙣 podemos indagar estos dominios:
- Si las habilidades para escribir se encuentran por debajo de lo esperado con respecto a la edad cronológica, al nivel intelectual y escolar.
- Si esta dificultad interfiere significativamente en el rendimiento académico o en las actividades de la vida cotidiana, que involucre esta habilidad.
- Si hay déficit sensorial, que se ven involucrados en la capacidad para escribir.
Para considerar una buena caligrafía la producción debe cumplir con 3 criterios relacionados:
- La velocidad con la que escribe, es decir, el ritmo.
- La automatización de la escritura.
- La legibilidad, si se puede leer o no.
A la hora de 𝙙𝙞𝙖𝙜𝙣𝙤𝙨𝙩𝙞𝙘𝙖𝙧, siempre pensar en el perfil cognitivo del paciente, ver si hay algún componente que pueda estar interfiriendo en su producción.
📚Fuente: Neuropsicología Infantil - Fejerman y Grañana
Para consultas: WhatsApp 3815987645 o MP