05/04/2026
Durante toda mi vida, he recibido rechazo, y sigue pasando, por ser diferente.
Descubrí cuál era mi diferencia, ya de adulta.
Pasé por abandonos, negligencia de mis padres, y mucha violencia intrafamiliar.
Aún me pasa que la gente no me quiera ver, escuchar o tolerar.
Aprendi a través del rechazo, que siempre estuve fuera de la rueda del hámster y que está muy bien que yo sea diferente.
Diferente, no es malo.
Para aquellos que viven y sienten el mundo igual que yo, para nosotros también vino Jesús.
No, no se equivocó en su diseño original.
No está herrado al haberme dado un diagnóstico.
En mi debilidad, él es Señor, en mis amarguras, él es Señor, en todo lo que me rechacen, él es mi Señor.
Él me eligió a mi, y tampoco se equivocó.
Él es mi Pascua, el es el Paso que yo debía dar y me era imposible.
Sigue siendo imposible para mi, estoy sumamente imposibilitada, pero su favor, me guía y me sostiene.
Jesús no espera ritos, sacrificios ni religión, Jesús me regaló una relación, de hablar cara a cara con Él.
Me regaló la vida para la cual él me diseñó, a pesar de mi condición.
Es maravilloso y hoy celebro que Jesús es la pascua. Él es mi paso.
Soy su hijita.