06/05/2021
¡¡Feliz cumple 203 maestro Karl Marx!!
EL PENSAMIENTO DE CARLOS MARX HOY
A 203 años del nacimiento de Carlos Marx, el 5 de mayo de 1818, se verifica la actualidad, vigencia y pertinencia de su pensamiento. Tanto es así que muchos pensadores de todo el mundo y parte de las fuerzas políticas de origen marxista seguimos inspirándonos en ese manantial creativo para buscar nuevas soluciones a los nuevos problemas que plantea el capitalismo, de tal magnitud, que hoy pone en cuestión la vida en el planeta. A mi entender dichas soluciones pasan por la viabilidad del marxismo para constituir una alternativa al capitalismo, la cual, pienso, no es otra que el comunismo.
Recalco esta idea porque la inmensa labor intelectual y práctica de Marx arranca de la crítica certera del capitalismo, lo que le permitió descubrir su anatomía y sus contradicciones insolubles, a partir de lo cual elabora una teoría eficaz para su sustitución revolucionaria por una “sociedad libre de productores libres”. Así crea un enfoque profundamente democrático, humanista y revolucionario para accionar en la lucha de clases y transformar la realidad.
No está demás recalcar la idea de sociedad sin clases y sin Estado, sin aparatos de consenso pasivo y coerción, una sociedad comunista. Carlos Marx, junto a su compañero de elaboración y lucha, Federico Engels, concebían al socialismo no como una formación económico social específica, sino como una fase de transición al comunismo, que era y es el objetivo estratégico. En el largo siglo transcurrido luego de sus muertes el agravamiento de la crisis del capitalismo -ya en su fase monopolista de Estado, su fase imperialista-, condujo a errores conceptuales -que llevaron a concebir la transición socialista como un fin en sí mismo- y subestimaciones de este aserto. En ese sentido son muy útiles los aportes teóricos y políticos del Comandante Ernesto Che Guevara.
Por contraparte, los ideólogos del capitalismo senil, que no hace mucho tocaban a rebato por el fin de la historia y la muerte del marxismo, persisten en inundar los medios monopólicos de confusión con toda clase de “demostraciones” y diatribas contra el marxismo, el socialismo y el comunismo. La decadencia y mediocridad de esos intelectuales orgánicos del tener y el poder adquiere características de ceguera histórica, pues se empeñan en no ver la crisis, no solo del ciclo del capital, ni tampoco financiera, sino global, civilizatoria, de su sistema, lo que lo torna de más en más belicista, agresivo y de alta peligrosidad para la vida humana. La realidad actual de sus naves insignias: EE UU, Europa y Japón, junto a la histeria guerrerista del Pentágono me eximen de mayores comentarios al respecto.
En opinión de quien esto escribe, el pensamiento marxista sufre deformaciones, en un sentido vulgarizador, de parte de quienes, paradójicamente, dicen ser sus “campeones”. Es claro que si se toma a los clásicos como sagradas escrituras, de modo a-temporal, omitiendo que fueron escritos para una realidad y un momento concretos, en lugar de advertir y asimilar sus regularidades históricas, no se puede comprender el rol del marxismo y su aplicación concreta a la lucha de clases hoy. A mi ver, entre otras, las principales vulgarizaciones se expresan en:
a) la interpretación economicista de la historia;
b) el reduccionismo de establecer a las leyes históricas como ineluctables, y
c) la simple dependencia de la superestructura respecto de la base económica.
En realidad, uno de los grandes aportes de Marx, desde sus trabajos más tempranos, es haber “puesto a la dialéctica sobre sus pies”. Engels es categórico: “según la concepción materialista de la historia, el elemento determinante de ésta es en última instancia la producción y reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto; por consiguiente, si alguien lo tergiversa transformándolo en la afirmación de que el elemento económico es el único determinante, lo transforma en una frase sin sentido, abstracta y absurda”. Es bueno anotar que toda la concepción filosófica y política del Comandante Ernesto “Ché” Guevara se basa en esta interpretación de Marx y Engels.
El marxismo, en tanto teoría crítica para el cambio revolucionario, es antagónico a toda idea y práctica positivista, que concibe a la sociedad como un producto de la naturaleza y la somete a sus leyes evolutivas. En dicha concepción podemos rastrear los orígenes del reformismo filosófico y político.
En el proceso político argentino y continental de hoy, es más que clara la necesidad y la urgencia de construir una alternativa política de poder popular, democrática, plural e incluyente, como una herramienta eficaz para generar contrahegemonía al “sentido común” burgués, y con ella alzar a las masas que componen el sujeto popular a la lucha contra la institucionalidad estatal y las relaciones de propiedad capitalistas. Vale decir, la necesidad de adoptar una estrategia de acumulación política apta para actuar en momentos desfavorables, con el poder como objetivo estratégico principal.
No obstante ello, ciertas orgánicas de izquierda recurren al “papel de la clase obrera industrial” para autoproclamarse “vanguardia”, aislándose del sujeto popular, incluso con planteos fragmentadores contra los sectores no proletarios, semiproletarios y demás oprimidos por el imperialismo que componen a dicho sujeto.
En este sentido es útil analizar la experiencia de la Revolución Cubana y ver su originalidad. Creo que dicha originalidad -pensada a partir de asumir que el socialismo es fase de transición, con las necesarias continuidades y rupturas históricas que eso conlleva- reside en que apuntó a construir bases de poder popular real y efectivo, los Comités de Defensa de la Revolución, los órganos del Poder Popular, las organizaciones de masas y el partido interactuando estrechamente, sin reemplazarse ni subsumir a estas en el Estado. Esta política leninista gestó una nueva institucionalidad popular que rompió los límites de la vieja república liberal burguesa, sustituyó revolucionariamente al sistema político institucional capitalista por uno democrático-popular y abrió rumbo a las transformaciones materiales estructurales. Medidas de fondo que permitieron resistir sesenta años de criminal bloqueo e imponer la reapertura de relaciones diplomáticas, que limitan y ponen en evidencia las constantes provocaciones y agresiones del militarismo imperialista de Wall Street, de la CIA y del complejo militar industrial.
Así las cosas, se hace visible que los enfoques antes mencionados no superan el positivismo más simplista y parten de una visión corporativa y fetichizada de la clase obrera. Visión que identifica su forma de existencia actual con los obreros de Europa central de la década de 1920, y traslada mecánicamente aquella realidad a un escenario clasista distinto.
Así, desde un supuesto vanguardismo, se contrapone a la clase obrera con el resto del pueblo y se juega todo al “luchismo” sindicalista, al parlamentarismo y a las elecciones en el Estado capitalista como vía principal, y no como táctica acorde con el momento concreto. Enfoque este demasiado parecido al de la progresía y la socialdemocracia, claramente derrotado por la realidad política nuestroamericana y mundial de hoy. Vayan como ejemplo las elecciones recientes de Madrid.
El marxismo es y será actual, ahora y siempre, si se lo aplica y desarrolla con todo rigor científico y de manera viva y creativa, como guía para la acción, tal como Marx lo hacía. A este esfuerzo apostamos los comunistas.
Rogelio Roldán
San Juan, mayo de 2021
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