26/07/2019
Los soñadores somos aquellos y aquellas que vamos por la vida detrás de nuestros sueños.
No por ser soñadores, estamos dormidos, todo lo contrario, estamos despiertos y soñamos, visionamos.
Ir tras los propios sueños implica mucho coraje, desapego, templanza, confianza, compromiso y toneladas de paciencia.
Pero somos como los sedientos en el desierto que buscan agua, simplemente no podemos darnos por vencidos.
O cumplimos nuestros sueños o morimos en el intento, ya que nuestro verdadero terror no es no llegar a la meta, si no que es no comenzar el viaje.
Conformarnos con la mediocridad, de una vida que cree que los sueños son fantasías. Renunciando a lo que amamos por la falsa seguridad de la prisión propia.
Postergando eternamente la felicidad, el equilibrio, la satisfacción profunda con excusas y más excusas.
Por lo general los soñadores solo somos aprobados y respetados cuando ya cumplimos el sueño.
Y eso despierta admiración, alagos, pero también mucha envidia, y rencor.
Para los pájaros que eligen la jaula aquel vuela libre y lejos pude ser ejemplo pero también enemigo.
En todo caso cuando se ve el éxito en la superficie, no se sabe de los dolores, las tristezas, el desapego, la incomprensión, los prejuicios en la profundidad, que enfrentan aquellos que caminan tras sus sueños, aquellos que los alcanzan.
Las noches oscuras del alma que atravesamos, una y otra vez. Los demonios y pruebas que nos suceden y nos asaltan, para que renunciemos.
Los y las que caminamos tras nuestros sueños, tenemos además de nuestros sueños individuales, un sueño comun, el sueño más alto y que a su vez nos da más fuerza en la oscuridad, en la confusión, el sueño de un mundo mejor para todas y todos y todo, sobre todo los niños y niñas.
Ese es nuestro gran motor, nuestra gran esperanza, un mundo mejor.
Muchos soñadores no llegan a cumplir sus sueños y parten incomprendidos, pero dejan huella, para los que vienen detrás.
Sabiendo que no es problema no llegar, si no el no atreverse a soñar.
Los soñadores estamos locos en un mundo de cuerdos, o cuerdos en un mundo de locos.
Pero sabemos que no nacimos, no existimos, no tenemos una evolución de miles de años para ser lo que el sistema perverso propone.
La vida es magia, es misterio, es un regalo, es un sueño y vamos a plasmarlos por nosotros y por todos, todas y todo.
Axel Wayra