01/05/2026
No elegí un camino lineal.
Elegí un camino real.
Mi carrera empezó hace años, y desde entonces hay algo que nunca cambió:
la necesidad de seguir formándome, de perfeccionarme, de no quedarme nunca en el mismo lugar.
Porque en la enseñanza —y en los idiomas—, quedarse quieto no es una opción.
Hubo momentos de crecimiento, de estabilidad… y también momentos donde las circunstancias me empujaron a reinventarme.
A abrir nuevas líneas dentro de mi profesión.
A empezar de nuevo, más de una vez.
Y sin embargo, hay algo que siempre se mantuvo intacto.
La sensación de recibir ese mensaje.
Ese que llega después de un examen.
Ese “lo logré”.
Fueron muchos. Tantos que sería imposible contarlos o recordarlos todos.
Pero siempre hay uno que queda más presente: el último.
Y lo siento como si fuera el único.
Porque ahí es donde todo cobra sentido.
No es el trabajo más fácil.
No siempre es el más redituable.
Pero es el que elijo, una y otra vez.
Porque me desafía.
Porque me obliga a crecer.
Y porque, incluso hoy, después de tantos años, me sigue dando energía.
Feliz día a quienes trabajan con compromiso, con vocación… y con la decisión de seguir evolucionando.