15/09/2026
La escuela de hoy, afronta el desafío de la inclusión: reconoce la heterogeneidad como rasgo constitutivo de las trayectorias educativas y exige garantizar el derecho a aprender desde la singularidad de cada estudiante. Este mandato cuestiona los pilares históricos de la homogeneización: la organización por edades, la linealidad de los recorridos, la evaluación estandarizada y la exigencia de aprender lo mismo del mismo modo. Esta comprobado que ya no funciona, e impone la necesidad de revisar las propuestas de clase considerando la diversidad de los grupos y las diferentes opciones que podemos implementar para que cada uno de ellos aprendan.
La tensión entre homogeneización e inclusión no supone reemplazar un modelo por otro, sino abrir un campo de disputa en instituciones que aún conservan lógicas del siglo XIX. La escuela actual debe sostener la igualdad como derecho sin recurrir a la uniformidad y alojar la diversidad sin renunciar a la justicia educativa. En este cruce, la inclusión impulsa una transformación profunda de las formas de enseñar, evaluar y organizar la vida escolar, y exige revisar críticamente las herencias que todavía estructuran la experiencia educativa.
Este desafio es posible, a través de una gestion curricular que garantice, apoye y sostenga propuestas inovadoras que exigen un cambio de mirada,para que junto al colectivo docente sean creadores de propuestas relevantes para las demandas de estos tiempos tan convulsionados.